Sed de populismo

No se necesita una figura providencial ni un Estado corroído por completo para que una sociedad acabe entregándose a aventureros y demagogos. A veces la empuja una fuerza más mezquina y persistente: la insaciable sed de populismo.

Colombia, retando a la democracia

El elector está obligado de elegir a conciencia, para que no suceda lo que, a los votantes de Nicaragua y Venezuela, que eligieron mal, y ahora solo pueden fingir que ejecutan ese derecho.

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