Guerras

Buenos Aires. Cuando el 2 de abril de 1982 el dictador de Argentina, general Leopoldo Fortunato Galtieri ordenó la invasión de las Islas Malvinas, miles de argentinos lo apoyaron y fueron a Plaza de Mayo a vivarlo. Pero no todos. Muchos otros miles vieron que era una medida desesperada de un régimen que se resquebrajaba. Jorge Luis Borges, preguntado por los periodistas sobre la invasión, se limitó, certeramente, a definirla como “una huida hacia delante”.

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