En Nicaragua no hay paz ni la vida es normal. Lo que hay es miedo, incertidumbre, deseo de abandonar el país y un inmenso odio y rechazo a quienes han ordenado y ejecutado sin piedad las represiones
En Nicaragua no hay paz ni la vida es normal. Lo que hay es miedo, incertidumbre, deseo de abandonar el país y un inmenso odio y rechazo a quienes han ordenado y ejecutado sin piedad las represiones
Según el acuerdo de la OEA, el Grupo de Trabajo para Nicaragua debe ayudar ante todo al proceso de diálogo nacional, con medidas de apoyo
Para Ortega, matar a tanta gente con tal de mantenerse en el poder, es un acto de soberanía nacional que el mundo le debe respetar
Según cuenta Oppenheimer en un artículo publicado en el periódico El Nuevo Herald, Ortega le dijo que está buscando “cómo crear las condiciones para fortalecer la comisión del diálogo”
Para los gobernantes totalitarios y sus esbirros, trabajar en las dependencias del Estado es un favor del partido y una gracia del caudillo gobernante
Ortega habla frívolamente sobre la matanza de tanta gente y regatea las cifras de muertos, como si se tratara de las propiedades de su familia
Los propietarios de tierras y empresarios agropecuarios son agredidos por el régimen orteguista, por medio de ocupaciones de tierras
La Iglesia católica de Nicaragua ya había soportado en los años ochenta del siglo pasado una feroz persecución como la de estos días, pero prevaleció sobre sus agresores
¿Revolución o rebelión? La diferencia entre una y otra radica, según la Enciclopedia de Política de Rodrigo Borja, en que la primera persigue la transformación de la sociedad desde sus cimientos
En la estrategia de terror e intimidación para reprimir la lucha de los estudiantes, campesinos y ciudadanos en general por el cambio democrático, la dictadura no ha dejado fuera al periodismo