Mi hija Ximena cayó repentinamente enferma de gravedad y la posibilidad de que no pudiera salir con viva de ello activó un miedo que desbordó todo lo que yo había sentido hasta entonces
Mi hija Ximena cayó repentinamente enferma de gravedad y la posibilidad de que no pudiera salir con viva de ello activó un miedo que desbordó todo lo que yo había sentido hasta entonces
Es poco menos que un milagro que Ayaan Hirsi Ali, una de las heroínas de nuestro tiempo, esté todavía viva. Los fanáticos islamistas han querido acabar con ella y no lo han conseguido, y no es imposible que lo sigan intentando, pues se trata de uno de los más articulados, influyentes y valerosos adversarios que tienen en el mundo.
Si la Montaña Mágica, de Thomas Mann, se publicó en 1924 y fue considerada la novela más importante de su autor y un clásico de la literatura en lengua alemana del siglo XX , por sus múltiples méritos, representó un vasto fresco del decadente modo de vida de la burguesía europea en los años anteriores a la Primera Guerra Mundial, la nueva novela de Chuno Blandón, Ocaso del Amor y el Poder ¿Usted mató al Presidente? publicada recientemente en España por la editorial universitaria “Fragua” y distribuida por Hispamer, en Nicaragua, hace lo mismo al reflejarnos la decadencia de la sociedad algodonera del Occidente de Nicaragua en los años sesenta del pasado siglo.
Las asfixias persiguen a los nicaragüenses. Hace pocos días hemos conocido que cerca de cuarenta nicaragüenses perdieron sus valiosas vidas por ahogamiento por sumersión seguido de la triste muerte de dos obreros en un derrumbe ocurrido en la ciudad capital. En ambos casos hablamos de muertes por asfixia mecánica desde el punto de vista del mecanismo de muerte según lo establece la medicina legal.
Decir que el caso Milton Arcia es un hecho aislado entre el derecho de propiedad que existe en Nicaragua, es como considerar a la mosca como un pequeño punto negro sin mayor relación con el resto de la sopa donde cayó. ¿Va a seguir tomándose la sopa don José Adán?
La mañana del pasado jueves 9, días después que la obra gris de su hotel en Moyogalpa le fuera sorpresivamente demolida el pasado Viernes Santo, el empresario ometepino Milton Arcia se encontraba en un programa de Radio Corporación cuando recibió otra sorpresa desagradable.
Querida Nicaragua: Los grandes ganadores de la VII Cumbre de las Américas parecen haber sido Cuba y los Estados Unidos. No por el hecho físico de haberse dado las manos los presidentes Obama y Castro, sino por el significado que su encuentro tuvo dando un paso más en las declaraciones que meses atrás ambos mandatarios venían sosteniendo. Lo de Cuba y Estados Unidos parece no haber sido retórica sino que planteamientos concretos que se irán conformando de acuerdo con la seriedad y lentitud de las vías diplomáticas y protocolarias. Si ambos gobiernos están dispuesto a ir cediendo poco a poco con buena voluntad, los resultados seguramente serán positivos. Sin incurrir en detalles por todos anhelados, no hay duda que lograr lo que hay que lograr en ambos países dará un formidable respiro de buena vecindad y convivencia entre los países de nuestra América.
La destrucción del hotel turístico al empresario nicaragüense Milton Arcia es un claro mensaje hacia donde enrumba al país el régimen de Daniel Ortega, no podemos subestimar considerando ese acto vandálico como un hecho aislado. Se trata de una amenaza, un escarmiento, un ejemplo en el que demuestra lo que es capaz de hacer a todo aquel que ose oponerse. Se trata de la máxima expresión de autoritarismo.
Cuando estoy en Madrid camino todos los días, temprano en las mañanas, por un circuito que, arrancando de la Plaza de las Descalzas me lleva a cruzar la Plaza de Isabel II, el Palacio de Oriente, pasar ante los Jardines de Sabatini
En la mitología griega se puede encontrar no pocos casos de filicidio, o sea de padres o madres que matan a sus hijos.
El pasado Viernes Santo que conmemorábamos el martirio de Jesús de Nazaret —lo que nos supone respeto y reflexión— las imágenes de la agresión y vejamen a Milton Arcia, reproducidas por las redes sociales, me impactaron tanto que me hicieron recordar un pasado reciente que no creía que regresaría a Nicaragua.