Si la Montaña Mágica, de Thomas Mann, se publicó en 1924 y fue considerada la novela más importante de su autor y un clásico de la literatura en lengua alemana del siglo XX , por sus múltiples méritos, representó un vasto fresco del decadente modo de vida de la burguesía europea en los años anteriores a la Primera Guerra Mundial, la nueva novela de Chuno Blandón, Ocaso del Amor y el Poder ¿Usted mató al Presidente? publicada recientemente en España por la editorial universitaria “Fragua” y distribuida por Hispamer, en Nicaragua, hace lo mismo al reflejarnos la decadencia de la sociedad algodonera del Occidente de Nicaragua en los años sesenta del pasado siglo.
Una época olvidada por historiadores y cronistas, en donde el auge económico, creado por la bonanza del oro blanco, la destrucción de nuestro medio ambiente, la contaminación de nuestros ríos y subsuelo y la represión a campesinos y obreros, perpetrado por Juan Ángel López, el tristemente célebre autor de los asesinatos en el zanjón de Posoltega, resurge hoy a través de la crónica histórica social de Chuno.
Desarrollada en técnicas totalmente modernas, y a la altura de cualquier novela escrita por Vargas Llosa o Carlos Fuentes, el autor centra la misma en la trágica vida del presidente nicaragüense René Schick Gutiérrez (23 noviembre de 1909–3 de agosto de 1966), haciéndole un reconocimiento a su labor de estadista, civilista, hombre de derecho, que quiso enrumbar los destinos del país en un proyecto democrático enfrentándose a muerte a la dictadura de los Somoza, hecho que le cuesta la vida.
Partiendo del auditorio Ruiz Ayesta en la Universidad de León, y del “Teatro Vanguardista” bajo la dirección del argentino-español Faustino Cortez, viene a romper todos los moldes y cánones de la época.
Escrita bajo ese telón del teatro, la novela es humorística, carnavalesca, inspirándose en las técnicas de Mijaíl Mijaílovich Bajtin ( Orel, 1895-Moscú, 1975) en especial su excelente ensayo “Francois Rabelais y la cultura popular en el Medioevo y el Renacimiento” (1965), donde estudia la importancia del carnaval en la obra de F. Rabelais. En ese “teatro sin escena”, Chuno, tomando el carnaval universitario de sus años de estudiante para relanzarlo a la eternidad, se ríe de la sociedad leonesa de ese tiempo, denuncia todo el crimen cometido al medioambiente y la tragedia que sufren los ideales democráticos en la época de Schick, descubriéndonos una moral burguesa, hipócrita, agazapada, que reina en esos medios, todo esto, hecho con humor y sin caer en la tragedia.
El lenguaje es directo, claro, accesible al pueblo a quien aspira el autor llegar, después de haber cosechado ese mismo éxito en su novela La noche de los anillos.
Hay una serie de capítulos cargados de erotismo, que tienen como fondo desde Las Noches de Decamerón, de Boccacio, o la novela Julia del Marqués de Sade, sin caer a lo pornográfico; me recuerda el lenguaje empleado por Marco Antonio Flores, (1937 Guatemala, 26 de julio del 2013) autor de Los compañeros, u Horacio Castellanos Moya (Tegucigalpa, Honduras 21 de noviembre de 1957) en su novela La diáspora.
Además de reivindicar a Schick, y regalarnos información poco conocida como el viaje del presidente nicaragüense a Washington, en la que es recibido con todos los honores por el presidente norteamericano Lyndon B. Johnson, Chuno reivindica a personajes como Pedro J. Quintanilla, secretario del presidente, al poeta Guillermo Rothschuh, al tenor leonés Pablo Parajón, o al coronel G.N. Francisco Rodríguez Somoza.
Sí, Cuartel General, o La Noche de los anillos, o los libros históricos escritos por Chuno, como: Entre Sandino y Fonseca o Carlos Fonseca sacrificado, constituyen libros ya clásicos dentro de nuestra literatura, esta novela viene a ser la obra de madurez total del escritor jinotegano.
En ella, Chuno nos descubre no solo al dramaturgo que siempre ha sido, al novelista y al historiador; nos muestra al intelectual, al hombre poseedor de una vasta cultura universal, cuyas raíces están insertadas en los pueblos de América, a través de su música, literatura, poesía, arte, lengua, belleza. ¡Hay que leerla y saborearla!
El autor es abogado.