Mi hija Ximena cayó repentinamente enferma de gravedad y la posibilidad de que no pudiera salir con viva de ello activó un miedo que desbordó todo lo que yo había sentido hasta entonces
Mi hija Ximena cayó repentinamente enferma de gravedad y la posibilidad de que no pudiera salir con viva de ello activó un miedo que desbordó todo lo que yo había sentido hasta entonces
El problema central para mi es que el conductor de motos reclama derechos de vehículo motorizado (lo cual considero justo) pero siente que tiene obligaciones de bicicleta.
Comenzaré el año refiriéndome a dos casos de robos en Navidad, de esos aparatitos que todos andamos en nuestras manos, algunos muy caros y sofisticados, son nuestros compañeros inseparables: los celulares. Su fascinación seduce, tanto a sus dueños, como a los amigos de lo ajeno.
El año recién pasado dejó un balance negativo para la causa de la libertad en Nicaragua: la oposición excluida de participación electoral, represión contra los movimientos sociales.
Este año 2017 que recién inicia, conlleva diferentes perspectivas y posibilidades, envueltas en una serie de interrogantes para la vida política nicaragüense.
Al terminar el año y antes de comenzar el siguiente, es oportuno hablar de la esperanza, pero sobre todo tenerla y no dejar que se pierda por muy sombrío que se vea el panorama.
A parece cada cierto tiempo, y me imagino que estas fechas le son propicias. Es una imagen, un sonido. Y hasta lo huelo.
La intolerancia es un mal predominante que sufre o vive nuestra actual sociedad, y digo sufre o vive, porque en una mayoría muy significativa de personas.
Era un 29 de diciembre de 1866, exactamente mañana hace 150 años cuando el famoso escritor norteamericano descendía de un vapor que lo llevó de San Francisco, California, al pintoresco puerto.
Querida Nicaragua: El gran filósofo chino Confucio, nacido 551 años antes de Cristo, dejó entre sus pensamientos el siguiente: “El hombre que ha cometido un error y no lo corrige, comete un error mayor”.
Las memorias que ha publicado Fernando de Szyszlo son tan hermosas como el título de su libro: La vida sin dueño.