Recuperar los vínculos conciliadores
Nos vendrá bien un cambio de mentalidad, un nuevo pensar y ver, donde todos seamos uno, no sólo con palabras sino con obras, que es como se reaviva el vínculo de la enmienda, abandonando las sendas de la maldad.
Nos vendrá bien un cambio de mentalidad, un nuevo pensar y ver, donde todos seamos uno, no sólo con palabras sino con obras, que es como se reaviva el vínculo de la enmienda, abandonando las sendas de la maldad.
Hoy sólo vemos hacia el horizonte de la posesión, del tener y del poder. Nos mueve este sistema degradante; y no, escuchamos lo que brota de las entrañas. La confusión nos está adormeciendo nuestro inconfundible sentido natural, el amor de amar amor, lo que somos: ¡amor!
El futuro es un don para avivarnos bilateralmente, un tiempo de reflexión conjunta para superar los errores, un espacio para la concordia. ¡Cúmplanse, pues, los derechos humanos!
Impulsar las ciencias náuticas, por consiguiente, ha de ser prioritario. Cuesta entender que estas extensiones de corriente azul, pese a ser los pulmones del astro, también sean la última prioridad de los gobernantes.
El poder mundano nada resuelve, genera más bien batallas absurdas de destrucción y muerte, lo que nos convoca a promover los derechos humanos, dotando a las instituciones públicas de representantes ecuánimes, convencidos de que el sosiego empieza conmigo.
Abramos corredores humanitarios y practiquemos la acogida para recoger a los indefensos. Lo significativo está en no desfallecer, para que esta brutalidad sanguinaria acabe y que sea, la condescendencia, la que nos traiga los acuerdos.