El obispo prisionero
Lejos de ser un hombre común y corriente, aún en su uniforme de presidiario, monseñor Álvarez es un símbolo. El símbolo más poderoso del país.
Lejos de ser un hombre común y corriente, aún en su uniforme de presidiario, monseñor Álvarez es un símbolo. El símbolo más poderoso del país.
Te despojan de lo que es tuyo y nadie puede quitarte, pero mientras tanto yo te doy mi país, mi casa es la tuya. Como en el evangelio según San Mateo “todo el que haya dejado casas, o hermanos, o hermanas, o padre, o madre, o hijos o tierras, recibirá cien veces más”.
Como educador, dueño de un espíritu libre, siempre en la avanzada. Nunca tuvo temor de desafiar los esquemas tradicionales, y buscó romper brecha para dar una nueva dimensión a la educación de los jóvenes que acudían desde todo el país a las aulas del Ramírez Goyena.
Desgraciadamente la herencia de toda aquella sangre derramada es otra dictadura, tan feroz como la que derrocamos entonces. Ya Goya advertía que los sueños de la razón engendran monstruos.
En algo estamos de acuerdo: en que hoy en día la lucha verdadera está entablada entre democracia y autoritarismo. Y no hay otra escogencia que la democracia.
La república de los sueños pertenece a esa estirpe de las novelas que, al contar una saga familiar a través de décadas, cuenta a la vez la historia de un país, y también la historia de una aventura cultural, y espiritual, que es la del éxodo…