Claudicación completa
Raúl Castro agradeció al obispo de Roma, Francisco, sus buenos oficios para que el presidente Barack Obama suavizara las tiranteces que han durado más de medio siglo entre los Estados Unidos y Cuba. Sin embargo un amigo mío que le mete a la santería en la misma costura, opina que el papa peronista no tuvo nada que ver y que los cambios se deben a la intervención directa de Babalú Ayé.