Empresario. Analista de temas económicos y políticos. Excandidato presidencial y ex preso político de la dictadura de Daniel Ortega. Vive en el exilio, tras su destierro y desnacionalización.
Los Estados tienen el deber de regular la migración y garantizar la seguridad. Hay que permitir que las personas vulnerables florezcan en sus nuevas tierras cuando sus sueños son destruidos en casa.
Independientemente del camino que lleve a la democratización, un tema de preocupación es el nivel de cohesión política de las fuerzas Azul y Blanco en una Nicaragua democrática, que como ya sabemos, es diversa e ideológicamente variada.
Si queremos construir una democracia, hay que hacerlo en base al respeto y no a la imposición, ni la anulación ni la homogenización. En este momento lo principal es la lucha contra la dictadura, sí, y se puede perfectamente enarbolar la bandera manteniendo un debate respetuoso y unitario con aquellos que no piensen igual.
Ortega retrocedió a los años ochenta. Nuevamente la Iglesia católica se oponía a la represión en contra del pueblo de Nicaragua, y así inició un nuevo ciclo de abusos y amenazas… está tratando de extinguir la única voz de esperanza que aún existe…
Es muy importante seguir poniendo presión internacional para que el tema de Nicaragua, la justicia, los derechos humanos, políticos y civiles, la democracia y la liberación de los presos políticos entre otros temas, sigan en los foros internacionales.
El retiro de la Alianza se debió precisamente a la intransigencia de la dictadura de avanzar en los temas fundamentales como la democratización y la falta de voluntad expresa de cumplir con los dos acuerdos, agravado claro está, por la muerte de Montes.