Exembajador de Nicaragua ante la Organización de Estados Americanos (OEA) y exmiembro del Cuerpo de Paz de Noruega (FK). Fue destituido como embajador ante la OEA en 2022, después de haber denunciado los crímenes cometidos por la dictadura de Nicaragua. Fue desnacionalizado y actualmente vive en el exilio.
Mientras las dictaduras de Cuba, Nicaragua y Venezuela gozan de la impunidad total. México, Brasil y Colombia apuntan sus cañones para condenar al gobierno de derecha de Ecuador. Serán implacables en su defensa selectiva de las leyes y el derecho internacional.
Quizás algún día esta indignación sea tan fuerte como para reconocer que Cuba también es una tiranía y que no existen dictaduras buenas y dictaduras malas. No hay que perder la esperanza.
Nicolás Maduro está dispuesto a ganar perdiendo. La única manera de borrarle la sonrisa del rostro es seguir presionando para que la Corte Penal Internacional cumpla su labor, que todas las sanciones sean reimpuestas y que se desconozcan los resultados de esta tragedia electoral.
Protestar en la isla requiere una dosis extra de valor y desesperación. Los que salen a la calle se juegan literalmente la vida ante un régimen que no le tiembla la mano para matar a sangre fría.
Aunque la dictadura y sus lobistas han logrado vender el cuento de la cohabitación y la olla de petrodólares al final del arcoíris, Maduro no escapará de la Corte Penal Internacional. Una orden de captura es casi inminente. La justicia tarda, pero al final siempre llega.
Las tiranías no contribuyen a la seguridad regional sino todo lo contrario. No son parte de la solución, sino la causa del problema… La seguridad de los exiliados y la de los chilenos mismos está en juego.