Dos indígenas mayangnas fueron asesinados la madrugada de este lunes 19 de octubre durante un ataque perpetrado por colonos armados en la comunidad de Dimanwas, ubicada en el territorio indígena Mayangna Sauni As, municipio de Bonanza, en la Región Autónoma de la Costa Caribe Norte de Nicaragua.
La Asociación Mayangna para el Desarrollo Social (Amdes) identificó a las víctimas mortales como Dionisio Hernández Bruno y su hijo Wilmer Hernández Smith.
Del crimen responsabilizan a unos 15 hombres armados, quienes ingresaron a la comunidad entre el domingo 18 de octubre y la madrugada del lunes 19, incendiaron al menos cuatro viviendas, dispararon contra animales y secuestraron a cuatro hombres aún no identificados, cuyo paradero aún es desconocido.
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En un comunicado, la organización calificó los hechos como un «ataque atroz» contra las familias indígenas que habitan en la Reserva de la Biosfera Bosawás.
Amaru Ruiz, director de Fundación del Río, apunta que todo ocurrió como una pasada de cuentas a la comunidad, después de que comunitarios mayangnas entregaran a varios colonos a la Policía.
“Los comunitaron entregaron a los colonos a la Policía en el puesto de Musawas, pero fueron liberados por la Policía y dos días después ocurrió esta represalia que generó más asesinatos”, explicó el ambientalista a LA PRENSA.
Ruiz indicó que los comunitarios responsabilizaban a Bismark Miranda y a su hermano, también de apellido Miranda, como presuntos responsables del ataque.
La Asociación Mayangna para el Desarrollo Social advirtió, además, sobre la circulación reciente de imágenes de jóvenes colonos portando armas de guerra y de un supuesto comunicado con amenazas contra los habitantes indígenas.
“En las últimas semanas han circulado en redes sociales imágenes de jóvenes colonos portando armas de guerra como M-16 y AK-47, así como un supuesto comunicado de colonos afirmando que saldrán a las comunidades a ‘degollar’ a comunitarios en represalias por las labores de vigilancia que legítimamente llevan a cabo”, denunció Amdes.
Mayangna Sauni As acumula años de violencia
La Costa Caribe Norte de Nicaragua ha registrado durante los últimos 15 años episodios de violencia contra las comunidades indígenas, según Amdes. La organización señaló que el territorio Mayangna Sauni As ha sufrido al menos seis episodios de violencia de alto impacto que han generado preocupación nacional e internacional.
“La región de la Costa Caribe Norte de Nicaragua, ha sido foco de violencia en perjuicio de las comunidades indígenas, durante los últimos 15 años, y particularmente el territorio Mayangna de Sauni As, se viene registrando al menos 6 episodios de violencia de alto impacto que ha consternado a la comunidad nacional e internacional, por el gravemente deterioro del patrimonio ancestral, la alta inseguridad, la nula libertad y la privación de la vida de los miembros de las comunidades Mayangna”, expresó Amdes.
Uno de los antecedentes más graves ocurrió en agosto de 2021, cuando hombres armados atacaron a indígenas que trabajaban en una mina artesanal en las inmediaciones del cerro sagrado Kiwakumbaih, en el sector de Suniwas.
La Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) reportó el asesinato de al menos 11 personas, entre ellas un adolescente y un niño de seis años. También se denunciaron torturas y violencia sexual contra mujeres indígenas.
Intereses mineros y ganaderos bajo denuncia
Amdes vinculó el desplazamiento violento de los indígenas con el interés de expandir las actividades extractivas y ganaderas en sus territorios ancestrales.
“También se conoce públicamente el interés minero y de la industria ganadera por continuar con el desplazamiento violento de las poblaciones Mayangnas para posteriormente expandir sus actividades extractivas en esas áreas altamente fertilizantes y de un gran potencial minero”, señaló la organización.
El territorio Mayangna Sauni As forma parte de la Reserva de la Biosfera Bosawás, una de las principales áreas de bosque tropical de Centroamérica y territorio tradicional de los pueblos indígenas mayangnas y mískitus.
Aunque el Estado nicaragüense tituló las tierras comunales indígenas, la titulación no ha impedido las invasiones. Un informe de 2021 advirtió que, pese a la existencia de 23 territorios indígenas integrados por 304 comunidades con tierras tituladas, las autoridades no habían implementado adecuadamente la fase de saneamiento territorial.
La falta de saneamiento ha contribuido a la inseguridad jurídica, la ocupación y el tráfico ilegal de tierras, así como a la expansión de la frontera agrícola y ganadera sobre los bosques.
La preocupación también aparece en un informe presentado en septiembre de 2026 por Volker Türk, alto comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos, ante el Consejo de Derechos Humanos de la ONU.
El documento, referido al período comprendido entre mediados de junio de 2025 y junio de 2026, señaló que no se registraron avances en la expulsión de colonos no indígenas de los territorios indígenas. Türk advirtió que la minería, la tala y la ganadería se habían expandido a partes importantes de los 23 territorios titulados.
La organización insistió en que las comunidades necesitan garantías para permanecer en sus tierras sin sufrir amenazas contra sus vidas, sus familias, sus viviendas, sus bienes y sus recursos naturales. Por su parte, Amaru Ruiz llamó a mantener la atención internacional sobre la violencia que enfrentan los pueblos indígenas de Nicaragua.
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“Yo creo que hay que seguir visibilizando la situación en Nicaragua, sobre todo lo que enfrentan estas comunidades para aumentar la presión sobre el régimen de Ortega y Murillo. Ese es el único camino hasta ahora: seguir documentando y seguir incidiendo para que la comunidad internacional pueda continuar presionando al régimen”, afirmó.