No solo es la muerte bajo custodia del Estado del líder indígena Brooklyn Rivera, o la persecución desatada contra sus familiares cuando reclamaron su cuerpo a finales de mayo. El Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos (ACNUDH), Volker Türk, denunció este mes en un informe cómo se violentan los derechos de los pueblos indígenas y afrodescendientes en Nicaragua.
Türk expresó que registran situaciones que ponen en peligro la vida de las comunidades indígenas entre mediados de junio de 2025 y junio de 2026. El alto funcionario presentó un documento el 16 de septiembre ante el Consejo de Derechos Humanos de la ONU en Ginebra, Suiza, y abordó el desmantelamiento casi total de la democracia en Nicaragua.
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El funcionario indicó que en el período analizado “no se registraron progresos en la expulsión de los colonos no indígenas de los territorios indígenas”. Pero alertó que las actividades extractivas (minería), la tala y la ganadería “se han expandido a partes importantes de los 23 territorios titulados” de estas comunidades.
Para el ACNUDH, estas situaciones “ponen en peligro los modos de vida tradicionales de los pueblos indígenas y de las personas afrodescendientes y afecta a sus derechos a la alimentación, al agua y a la vivienda”.
Leyes de protección indígena no se cumplen
La investigación de ACNUDH señala que Nicaragua “cuenta con un marco jurídico formalmente robusto que reconoce el carácter multiétnico del Estado y protege los derechos de los pueblos indígenas… Sin embargo, la distancia entre este marco jurídico y su implementación en la práctica es cada vez mayor”.
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Uno de los puntos que más preocupa es la expansión de la minería. La Fundación del Río ha denunciado que solo las mineras chinas que operan en Nicaragua ya ocupan el 8.5 % del territorio nacional.
“El ACNUDH siguió recibiendo informes que indicaban que aproximadamente la mitad de las 81 concesiones mineras otorgadas durante el período que abarca el informe afectaban a las regiones autónomas del Caribe, donde residen la mayoría de los pueblos indígenas y las personas afrodescendientes”, subrayó ACNUDH.
Preocupan casos de violencia contra menores
También preocupan “19 casos de violencia presuntamente cometidos por colonos no indígenas contra niñas indígenas”. El 6 de septiembre, líderes y comunitarios de la comunidad mayangna de Wilú, en Bosawás, denunciaron que llevaban dos semanas bajo acecho de colonos armados que mantenían invadidas zonas de cultivo y amenazaban con un ataque.
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Horas después, un grupo de jóvenes indígenas del equipo de fútbol Kayayawas fueron atacados con machetes cuando regresaban a su comunidad, en el territorio Mayangna Sauni Bu. Varios resultaron heridos.
Régimen pregona restitución de derechos a indígenas
A pesar de esta realidad, el régimen de Ortega dice que restituye los derechos de las comunidades. Un mes antes de esos hechos en Mayangna Sauni Bu y a dos días de celebrarse el Día Internacional de los Pueblos Indígenas, la codictadora Rosario Murillo dijo que en Nicaragua “siempre hemos celebrado nuestra cultura multiétnica… ¡Siempre, siempre, siempre! No es de un día al año”. Murillo no es la única que «celebra» la supuesta restitución de derechos, los parlamentarios también siguen el guion oficial.
El 4 de septiembre, durante una reunión virtual del Parlamento Latinoamericano y Caribeño (Parlatino), la diputada Shaira Downs, presidenta de la Comisión de Asuntos de los Pueblos Originarios, Afrodescendientes y Regímenes Autonómicos, aseguró que “desde 1980… se ha venido restituyendo el derecho de los pueblos: históricos, políticos, económicos, sociales y tenencia de la tierra”.

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Sin embargo, ACNUDH más abusos. Otros líderes de esas comunidades permanecen detenidos en condición de desaparición forzada, como es el caso de ocho guardabosques, o el líder indígena Steadman Fagoth, exasesor presidencial. También hicieron énfasis en la muerte a finales de mayo —bajo custodia del Estado—del taupla (gran líder) Brooklyn Rivera. El deceso ocurrió cuando tenía 32 meses en desaparición forzada.
“El conjunto de los factores determinantes que se exponen más arriba puede poner en peligro la supervivencia física y cultural de los pueblos indígenas y de las comunidades afrodescendientes; una preocupación que el ACNUDH ya ha expresado en ocasiones anteriores”, reiteraron.