Exembajador de Nicaragua ante la Organización de Estados Americanos (OEA) y exmiembro del Cuerpo de Paz de Noruega (FK). Fue destituido como embajador ante la OEA en 2022, después de haber denunciado los crímenes cometidos por la dictadura de Nicaragua. Fue desnacionalizado y actualmente vive en el exilio.
Nicaragua y Corea del Norte tienen mucho en común. Los dos regímenes comparten el culto enfermizo a la personalidad, asesinatos y desaparecidos, odio al imperio y amor por los dólares, partido único y dinastía familiar.
Mal hace el gobierno de México al respaldar y legitimar a la dictadura de Daniel Ortega. El pueblo de este país debe ver en Nicaragua un espejo de muerte, miseria y corrupción.
Las purgas internas, la persecución a leales y el enriquecimiento obsceno del régimen de Venezuela podría tener un efecto adverso e inesperado, creando una olla de presión que podría estallar en las narices del dictador. Una profecía inevitable, aunque el régimen se coma a sus propios hijos.
Mientras las dictaduras de Cuba, Nicaragua y Venezuela gozan de la impunidad total. México, Brasil y Colombia apuntan sus cañones para condenar al gobierno de derecha de Ecuador. Serán implacables en su defensa selectiva de las leyes y el derecho internacional.
Quizás algún día esta indignación sea tan fuerte como para reconocer que Cuba también es una tiranía y que no existen dictaduras buenas y dictaduras malas. No hay que perder la esperanza.
Nicolás Maduro está dispuesto a ganar perdiendo. La única manera de borrarle la sonrisa del rostro es seguir presionando para que la Corte Penal Internacional cumpla su labor, que todas las sanciones sean reimpuestas y que se desconozcan los resultados de esta tragedia electoral.