Periodista nicaragüense exiliado, columnista en medios de comunicación internacionales y fundador del Partido Liberal Conservador Clásico (OPA) y del Foro Anticomunista de Miami. Es analista político en diversas organizaciones.
Ese trío descompuesto en sus simientes, aspas y banderas por la ineficacia gerencial, la pobreza y el endeudamiento social, así como por la represión brutalmente mantenida hasta hoy y cada vez más desprestigiados por la comunidad internacional, se agotaron en el tiempo.
No podemos aspirar a vivir en democracia arrastrando vicios milenarios como la corrupción, venga de donde venga… Es obvio que nadie está en contra de la cooperación internacional, pero sí en contra del mal uso de los fondos concedidos por esta.
Ojalá los cubanos entiendan ahora la necesidad de dar la batalla desde partidos políticos. Ojalá también lo comprendan tantas ovejas dispersas de toda Hispanoamérica para retornar al paraíso de sus patrias, pues como dice Tony Calatayud, “a Cuba de parto, por todos los agujeros, eso haremos”.
Darío nos sigue impartiendo cátedra. ¿Quién más que él nos habla de unidad, de unión, de fusión de tantos «vigores dispersos»?, como tantos ahora enfrascados en una lucha dispersa y figurativa, y no activa y política como debe ser si se operara con base en su legado sobre la patria…
En el caso de Nicaragua, la situación del país no deja de ser caótica pues es parte del combo castrocomunista, lo que en algún momento generará un rechazo más contundente al orteguismo de parte de sectores sociales y políticos preponderantes, de dentro y fuera del país.
¿No sabrán estos dictadores que ya nadie les cree, que ya nadie confía en sus discursos y promesas y que para bien de la humanidad, deben salir para siempre del sitial al que nunca debieron haber llegado? Venezuela, es tu hora cero.