Periodista nicaragüense exiliado, columnista en medios de comunicación internacionales y fundador del Partido Liberal Conservador Clásico (OPA) y del Foro Anticomunista de Miami. Es analista político en diversas organizaciones.
Ante esta realidad, se debe ver qué hacer, no quedarse de brazos cruzados y una salida quizás sea sacar a relucir nuestro ímpetu, nuestro espíritu, nuestro decoro y nuestra herencia ancestral y emocional, y repensar en nuestro retorno al suelo que nos vio nacer.
En regímenes totalitarios no existen partidos democráticos, los que hay son satélites del partido de turno, por eso desde el exilio y a lo interno deben crearse partidos políticos para enfrentar cívicamente y con el apoyo internacional, a las dictaduras y propiciar la salida de esos regímenes.
Estados Unidos y más propiamente el presidente Trump tiene en sus manos la gran oportunidad ante esta crisis: apoyar franca y solidariamente con la presión cívica de la diplomacia mundial para erradicar al socialismo del Siglo XXI en los países donde se ha enquistado…
Los alemanes ahora pueden impulsar esa agenda y hacer crecer a su gran nación, y a la vez trabajar en la unificación de Europa, jugar un papel preponderante en la actual guerra de Ucrania y recomponer sus relaciones con Estados Unidos, ahora que la derecha florece desde el poder.
La unidad entre las fuerzas democráticas para frenar a los auténticos golpistas, y para neutralizar sus tramposas estrategias, es la receta más oportuna para que el país restituya su democracia.
No se trata de ir en contra de la sensibilidad humana ni de la solidaridad expresiva, pero los gobiernos no han sido creados para convertirse en entes de caridad ni de beneficencia pública ni colectiva, sino para paliar las crisis y volver prósperas a las naciones.