El ataque al semanario satírico Charlie Hebdo en París es una muestra de que los islamistas radicales no olvidaron a la irreverente revista que publicó en 2006 las caricaturas de Mahoma.
Desde hace casi nueve años el semanario está amenazado por los islamistas radicales. Su redacción fue incendiada en 2011 y su director estaba amenazado con ser decapitado. “Es evidente que desde la primera publicación de las caricaturas de Mahoma, Charlie se convirtió en un símbolo, en un objetivo”, dijo Louis Caprioli, exjefe de la agencia antiterrorista francesa, DST. “Nunca olvidaron, ni perdonaron lo que consideraron como el insulto supremo”.
Francia también es uno de los países implicados en los bombardeos de la coalición internacional contra el Estado Islámico (EI) en Irak. En África, lidera la lucha contra el terrorismo con tres mil militares desplegados en cinco países del Sahel y el Sahara.
CONSECUENCIAS
Los comentaristas se preguntan qué consecuencias puede tener este atentado en un contexto de tensión creciente en Francia y Europa en torno a temas como el islam o la inmigración. “Cabe temer que una matanza de este tipo en pleno centro de París nutra (…) la xenofobia y la islamofobia”, comentó el exembajador de Francia y diplomático de la Unión Europea, Marc Pierini.
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“Los dementes atacan en todas partes. Cuidado, no nos equivoquemos de enemigo y no confundamos fe y fanatismo, práctica religiosa y fundamentalismo”, estimó Luciano Rispoli, diplomático francés en Bagdad.
1,000 personas en Francia, están vinculadas a las filiales yihadistas que llevan a Siria y a Irak, con 400 enrolados en las filas de EI o Jabat al Nosra. 120 han regresado al país tras haber sido entrenados o participado en combates.
“Nunca se ha hablado tanto del islam en los medios de comunicación y nunca se estigmatizó tanto al islam en Europa”, explicó Hasni Abidi, investigador originario de Argelia radicado en Ginebra, quien cita como ejemplo los temas que ocupan habitualmente las portadas de los informativos de televisión occidentales, tal como las guerras en Medio Oriente, trátese de Gaza, Siria o Irak.
Para quienes realizan atentados de este tipo son “imágenes contra imágenes, muertos contra muertos, ojo por ojo”, destacó.
MANIFESTACIONES CONTRA ISLAMIZACIÓN
“Estamos en una especie de espiral infernal”, afirmó Pierini, refiriéndose a fenómenos como el atentado en París y las manifestaciones contra la “islamización” en Alemania. “Uno nutre al otro”, agregó.
El gobierno de Alemania está preocupado por la imagen que dan en el extranjero las manifestaciones contra la “islamización” del país. La undécima manifestación el lunes reunió a 18,000 personas en la ciudad de Dresde, un récord desde que se iniciaron estas protestas en octubre.
En Suecia se consideró que los incendios en tres mezquitas mostraban un aumento de la islamofobia, si bien uno de ellos parece haber sido un accidente.
Para Pierini, el atentado de París “va a incidir en la política en Francia. El Frente Nacional puede sacar provecho”, puntualizó, refiriéndose al partido ultraderechista francés liderado por Marine Le Pen.
A fines de noviembre, en una serie de videos publicados en internet se pudo ver a jóvenes franceses radicalizados que se unieron a las filas del EI en Siria, exhortando a los candidatos a la yihad (guerra santa) a seguir su ejemplo o a “matar a los infieles”, a sembrar la angustia y el terror en la sociedad francesa.
Los gobiernos de América, la ONU y el CPJ condenaron el atentado contra Charlie Hebdo y tildaron el hecho como un ataque a un derecho universal: la libre expresión.
El secretario de Estado de EE. UU., John Kerry, advirtió que la libertad de expresión en el mundo “no se puede matar” con ataques como el perpetrado contra Charlie Hebdo y se refirió a sus víctimas como “mártires”. El secretario general de la ONU, Ban Ki-moon, expresó su “indignación” por el “ataque directo” a la libertad de expresión y de información, que calificó como un “pilar de la democracia”.
El ataque motivó gestos de solidaridad de muchos medios de comunicación e intelectuales.
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