Los tres nicas arribaron a Bangui, República Centroafricana, el pasado sábado 24 de octubre. LA PRENSA / CORTESÍA

Los tres nicas arribaron a Bangui, República Centroafricana, el pasado sábado 24 de octubre. LA PRENSA/Cortesía

«No nos queríamos bajar por temor»: tres nicas más fueron deportados a República Centroafricana

Con este segundo grupo, ya suman seis los migrantes nicas deportados por el gobierno de Donald Trump a la República Centroafricana, donde existe un prolongado conflicto armado

Alfredo César Padilla, Mario José García Velázquez y José Francisco Amador, son los tres migrantes nicaragüenses que fueron deportados en un segundo vuelo desde Estados Unidos hasta República Centroafricana, el sábado 24 de octubre. Desde finales de agosto a la fecha, ya suman seis los connacionales que se encuentran en Bangui, capital de ese país.

«Nos deportaron a golpes porque no nos queríamos montar en el avión, nos engañaron (…) nunca quisieron decirnos a dónde íbamos», dijo Padilla en un video divulgado en la cuenta de TikTok de otro nicaragüense deportado. Según relató, en EE. UU. fue llamado a una cita migratoria y ahí fue detenido. Fue trasladado a un centro de detención en Luisiana y después a Alexandria.

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El nicaragüense de apellido Amador describió que el 24 de febrero pasado tuvo una cita en migración para actualizar sus datos. Fue a la cita y ahí mandaron a ponerle un grillete electrónico. Desde entonces lo supervisaban cada ocho semanas.

«Yo iba a mi cita, y también llegaban a mi casa y me tomaban fotos (…) pasó el tiempo, el 1 de octubre tenía una cita, pero el 19 de septiembre a las 5:00 a.m. llegaron a mi casa. Mi grillete comenzó a dar una luz blanca y sonido, me desperté e investigué en internet qué estaba pasando y encontré que tal vez el dispositivo había perdido señal. A los cinco minutos me llaman y me dicen que van a ver mi grillete», afirmó.

A su casa llegaron alrededor de ocho agentes de ICE. «Me esposaron», dijo, en presencia de sus dos hijos menores de edad.

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Los connacionales encontraron en Bangui a tres compatriotas que se encuentran en ese territorio desde finales de agosto pasado. En la capital del país africano sin litoral actualmente existe un prolongado conflicto armado y la presencia de mercenarios rusos lo ha convertido en uno de los países más peligrosos del mundo.

Este sería el segundo grupo de migrantes nicas que fueron deportados por el gobierno de Donald Trump a ese continente.

«A África no, a África no»: suplicaron los migrantes

Padilla aseguró que uno de los migrantes le preguntó a los oficiales del Servicio de Control de Inmigración y Aduanas (ICE, por sus siglas en inglés) si iban a Nicaragua, a lo que un oficial respondió que iban para Miami, Florida, sin embargo, no fue así.

«Nos montaron a golpes, porque no nos queríamos montar y cuando estábamos en el avión nos dijeron ‘bienvenido, vamos a despegar el avión, vamos a África’, quisimos hacer una huelga, nos pusimos de pie y comenzamos a decir ‘a África no, a África no, a África no‘, pero a ellos no les importó y con toda la gente de pie despegó el avión», describió.

El migrante García, quien dijo que tiene un habeas corpus activo en EE. UU. que lo protege de ser deportado a su país de origen, denunció que en su caso, estando esposado, un oficial de ICE le colocó sus rodillas en la pierna y lo golpeó en la cara.

«Me metió el golpe y me comenzó a ahorcar, a asfixiar, con sus manos me agarró la cabeza (…) me sentó y me quería poner una camisa de fuerza, y me amenazaron que la próxima vez me iba a ir peor», denunció.

Amador explicó que a muchas personas «les pusieron camisas de fuerza, y los ataron de pies, manos y cabeza, y les colocaron un casco».

«No nos queríamos bajar por temor»

Los migrantes viajaron esposados durante más de 24 horas. El vuelo partió de EE. UU., hicieron una parada en Senegal, después a Guinea Ecuatorial y Burundi hasta llegar a República Centroafricana.

Al llegar a África, tampoco los connacionales se querían bajar, y fue ahí donde nuevamente, según denunciaron, fueron golpeados y amenazados. «No nos queríamos bajar por temor, por miedo y entonces nos comenzaron a bajar a golpes y nos amenazaron», denunció Padilla.

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García agregó que «no nos queríamos bajar porque es ilegal todo lo que están haciendo, llegaron funcionarios del gobierno de este país (República Centroafricana) y nos dijeron que si no nos bajábamos, nos iban a sacar a la fuerza y a golpes».

Este migrante presenció cómo otros migrantes cubanos fueron sacados a la fuerza por entre cinco y seis oficiales y uno de los migrantes quedó tendido en el suelo.

«Un cubano que sufre problemas del corazón lo dejaron tendido en el suelo y no le dieron atención médica, ahí quedó tendido en el suelo, desmayado, y el otro cubano también se quedó llorando reclamando por qué lo habían sacado y ahí llegó un funcionario de este país y le dio un bofetón y otro guarda recargó su arma», describió.

Amador compartió la experiencia de los demás. «Nadie quería bajar del avión, nos amenazaron, golpearon. Yo no quería bajarme, fui uno de los últimos», dijo.

Deportados a ocho países de África

En agosto pasado, el medio internacional CBS News, tras obtener documentos internos del gobierno estadounidense, reveló que ICE, bajo la Administración de Donald Trump, deportó en el lapso de diez días a más de cien migrantes originarios de Afganistán, Cuba, Nicaragua y otras nacionalidades a ocho países de África.

Los documentos obtenidos por el medio estadounidense señalan que tres vuelos de deportación de ICE dejaron a decenas de hombres y mujeres expulsados de EE. UU. en Burundi, Camerún, República Centroafricana, Guinea Ecuatorial, Eswatini, Liberia, Ruanda y Sierra Leona.

El DHS argumenta que cuando un inmigrante indocumentado decide presentar una demanda ante un tribunal negándose a regresar a su país de origen, «la ley nos exige encontrarle un país seguro al que pueda ir».

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