A más de un mes de haber sido deportados por Estados Unidos hasta la República Centroafricana, los tres nicaragüenses aseguran que su situación permanece sin cambios, desconocen qué ocurrirá con sus casos mientras enfrentan problemas de salud, alimentación, inseguridad y restricciones para movilizarse en el territorio africano.
«No ha cambiado nada, nos dicen que no nos pueden mandar a Nicaragua. Que tenemos que esperar, que hablemos con nuestros abogados, es todo lo que nos dicen», declaró vía telefónica desde Bangui, Luis Carlos Mendoza Santamaría, de 38 años.
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Los nicaragüenses fueron deportados al continente africano el pasado 29 de agosto. Fueron sacados del Centro de Procesamiento del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) en Luisiana el 28 de agosto y posteriormente trasladados bajo engaño hasta el aeropuerto en Alvarado, Texas. Ahí los obligaron a montarse a un avión con rumbo desconocido.
El vuelo desde Estados Unidos hasta Bangui, capital del país sin litoral, donde actualmente existe un prolongado conflicto armado y la presencia de mercenarios rusos lo ha convertido en uno de los países más peligrosos del mundo, duró más de 14 horas.
«Nos hemos enfermado, nos da miedo morir de alguna enfermedad aquí«
Diarrea, fiebre y problemas para dormir son algunos de los padecimientos que han presentado los nicaragüenses durante el mes que llevan en territorio africano. De acuerdo con Mendoza, la abundancia de mosquitos, moscas y la alimentación, que califican como «poca nutritiva», estarían afectado su salud. En la mañana les brindan dos panes con leche y en las noches unas «carnes raras».
«He estado enfermo, no duermo bien, me da mucha diarrea. Otro nica pasó con calentura (fiebre) por la situación de los mosquitos. Aquí hay muchos mosquitos en la noche y en el día hay muchas moscas, nos da miedo morir de alguna enfermedad aquí», afirmó Mendoza.
Kenis López González, otro migrante nicaragüense, agregó que atraviesan una «situación alarmante» debido a que están expuestos a enfermedades como la fiebre amarilla, cólera y malaria. «Están a la orden del día, tenemos que estar usando repelente constantemente porque hay muchos mosquitos», dijo.

Durante los primeros días de haber llegado al territorio africano, los migrantes fueron vacunados contra la fiebre amarilla, sin embargo, según el relato de los nicaragüenses, les habrían dicho que «eso no nos aseguraba que no nos podíamos enfermar».
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Durante su estadía en Bangui, los nicas comparten que han tenido problemas para dormir y delirio, como factor común. «No dormimos en la noche, nos levantamos con miedo, tenemos delirio, yo me siento inseguro de estar aquí, también los otros nicas», sostuvo Mendoza.
Los nicas reciben alimentos las tres veces al día. «No sabemos cómo la preparan, nos hacen daño muchas veces. Yo ando problemas del estómago, pienso que es la comida la que me hace daño», agregó Mendoza.
«Estar encerrados en los cuartos»
Los deportados afirman que debido a la situación de inseguridad que se vive en Bangui se mantienen en incertidumbre y perciben a diario el miedo. La República Centroafricana desde hace más de 10 años vive en conflicto armado.
«Nosotros nos mantenemos aquí, nos acostamos por ratos, salimos al patio, hacemos un poco de ejercicio, pero después volvemos a la realidad: estar encerrados en los cuartos. Esa es la vida de nosotros», describió Mendoza.
Los nicas no llevaron ropa consigo, pero en Bangui la Organización Internacional para las Migraciones (OIM) les dio ropa de color amarillo y verde. «Parece uniforme para identificarnos», dijo Mendoza.
De hecho, Estados Unidos, según la web del Departamento de Estado, mantiene desde enero pasado en el «nivel 4» la advertencia a sus ciudadanos para que eviten viajar al país africano debido a que existen «riesgo de disturbios, delincuencia, violencia, secuestros, minas terrestres, problemas de salud y terrorismo».
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Sobre los servicios médicos, afirma que «en la República Centroafricana son extremadamente limitados. No existe un tratamiento médico adecuado para procedimientos rutinarios ni de emergencia».
Pese a lo anterior, EE. UU. —según reveló CBS News, tras obtener documentos internos del gobierno estadounidense—, en un lapso de diez días deportó a más de cien migrantes originarios de Afganistán, Cuba, Nicaragua y otras nacionalidades a ocho países de África.
Los documentos obtenidos por el medio estadounidense señalan que tres vuelos de deportación de ICE dejaron a decenas de hombres y mujeres expulsados de EE. UU. en Burundi, Camerún, República Centroafricana, Guinea Ecuatorial, Eswatini, Liberia, Ruanda y Sierra Leona.
Mendoza remarcó que dado a la inseguridad que perciben no pueden salir a ningún lado, y cuando lo hacen van acompañados por guardias.
«Cuando vamos a la tienda vamos por pasear, no compramos nada porque no tenemos dinero, y vamos cuidados por los guardias siempre», indicó.
Usa TikTok para «hacernos escuchar»
En medio de la incertidumbre de no saber qué hacer o qué pasará con sus casos, Mendoza tuvo la iniciativa de compartir por medio de las redes sociales, específicamente en TikTok, lo que él y los otros nicaragüenses vivieron desde que estaban bajo custodia de ICE en EE. UU., cuando fueron deportados y ahora que están en territorio africano.
«Es una iniciativa mía para hacernos escuchar. Yo veo que TikTok todo el mundo lo ve, todo lo que yo subo lo ve mi familia», respondió Mendoza al consultarle cómo nació la idea de compartir la vivencia por medio de las redes sociales.
La cuenta personal de Mendoza en Tik Tok ya alcanza más de 2,000 seguidores.
El nicaragüense dijo que recién llegaron a República Centroafricana fueron al hospital para ser evaluados por los golpes que recibieron por partes de agentes de ICE porque se negaban a subir al avión cuando los deportaron.
«Nos dieron la epicrisis, porque fuimos a pasar consulta por los golpes que teníamos. La epicrisis está escrita en francés, es el único documento que tenemos. Estamos indocumentados, si nos agarra la policía de aquí tenemos que pagar 50 dólares para que nos liberen», concluyó.