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Nohelia María Bellorín, de 29 años, y su hijo de 13 años enfrentan uno de los momentos más difíciles de sus vidas tras perder todas sus pertenencias en un incendio que redujo a cenizas la vivienda que alquilaban en el barrio Rubén Darío, en la ciudad de Estelí.
La joven madre, quien trabaja como auxiliar de sala en el Centro de Desarrollo Infantil (CDI), hizo un llamado a la solidaridad de la población para poder recuperarse junto a su hijo, quien es estudiante de quinto grado de primaria.
«Lo esencial ahorita es un chimbo (tanque) de gas, una cocinita, alimentos, un roperito para guardar la ropa del niño y una camita», expresó Bellorín, quien actualmente se encuentra alojada en la vivienda de la directora del centro donde labora.
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Aunque varias amistades, compañeros de trabajo, incluso el padre de su hijo, le han brindado ropa, útiles escolares, mochila y cuadernos para el menor, la afectada aseguró que todavía necesita apoyo para volver a comenzar, ya que el fuego consumió absolutamente todo lo que poseían.
«Gracias a Dios hubo manos amigas que me han ayudado a mí y a mi niño. Le doy gracias a Dios porque mi hijo se salvó», manifestó conmocionada.
El adolescente logró escapar a tiempo
Según relató Nohelia en entrevista a LA PRENSA, el incendio ocurrió alrededor de las 12:00 del mediodía del pasado jueves, mientras ella se encontraba trabajando.

Su hijo permanecía solo en la casa preparándose para asistir a clases cuando observó humo proveniente de la vivienda vecina.
«Él estaba terminando de alistarse y cepillándose cuando vio que por la parte de atrás salía humo de la otra casita. Cuando miró eso salió inmediatamente», contó.
La madre explicó que el adolescente logró abandonar la vivienda apenas unos instantes antes de que las llamas alcanzaran la parte frontal del inmueble.
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«Gracias a Dios salió con bien porque cuando él salió fue que se prendió fuego la parte de adelante. Si el incendio hubiera comenzado por ahí primero, quizás no habría tenido oportunidad de salir y otra historia estaríamos contando», dijo conmovida.
Dos viviendas quedaron reducidas a cenizas
De acuerdo con la versión brindada por Bellorín, el incendio se habría originado en la vivienda vecina donde habitan cinco adultos y tres menores de edad, presuntamente por una plancha de cabello que quedó conectada. Cabe señalar que las autoridades aún no confirman el origen del siniestro.
«Tengo entendido que una niña dejó una plancha de pelo conectada encima de una almohada que estaba sobre una silla y eso fue rápido», señaló.

Nohelia vivía en una casa construida de zinc, la cual era alquilada, y los dueños de esta habitaban al lado en una vivienda hecha de madera. Las dos viviendas estaban separadas únicamente por un cerco de zinc, según detalló, situación que facilitó que el fuego se extendiera rápidamente y consumiera ambas estructuras.
Cuando Nohelia llegó a la casa después de recibir una llamada de su hijo, los bomberos y agentes policiales ya se encontraban atendiendo la emergencia para evitar que el fuego se siguiera propagando a casas vecinas.
Necesita empezar de cero
Entre las pérdidas reportadas por la afectada se encuentran dos camas, un ropero plástico, sillas, mesas, la cocina, un tanque de gas, ropa, útiles escolares y otros enseres domésticos.
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«Fue traumatizante para él. Lo primero que pensó fue en salir corriendo. Yo solo pensaba en cómo estaba mi niño», manifestó desconsolada.
Ahora, madre e hijo intentan reconstruir sus vidas con el apoyo de personas solidarias, mientras esperan que más ciudadanos se sumen a la ayuda para superar las secuelas de la tragedia. Si desea colaborar con esta pequeña familia, puede comunicarse con Nohelia al número 5706-0533.