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El día 30 de julio se produjo un hecho insólito en las relaciones entre España y Marruecos cuando más de 70,000 marroquíes invadieron la comunidad de Ceuta, territorio español enclavado en territorio marroquí, desde 1546 cuando España y Portugal eran un solo reino y cuando Portugal se separó e independizó en 1640, Ceuta decidió seguir bajo la soberanía de la Monarquía Española, lo que fue ratificado por el Tratado firmado en 1668, en que Portugal reconoció la pertenencia de Ceuta a la Corona Española.
Marruecos no existía como Estado nación hasta 1956, cuando se pone fin al protectorado francés, el 7 de abril de 1956 se produce además un acuerdo hispano marroquí que pone fin al protectorado español en la zona norte. Por lo tanto, no hay ningún hecho que le permita a Marruecos ningún intento de querer apoderarse de Ceuta en su forma actual de Comunidad Autónoma Española, ya que no hay base jurídica que sustente la teoría de la pertenencia de Ceuta a Marruecos.
La situación se ha enquistado debido a que el gobierno de Pedro Sánchez defiende la no injerencia de Marruecos en la invasión de Ceuta en la fecha indicada y en vez de dedicarle tiempo a esta invasión se marcha de vacaciones a la Mareta, una residencia de verano de la monarquía, en Lanzarote en las islas Canarias.
El gobierno ante tal invasión en vez de dedicarle todo el tiempo que era menester a defender las fronteras se queda completamente inerme ante tal acontecimiento, aunque es cierto que la mayoría de los invasores se regresan igual que entraron, pero no se regresaron todos, pues aún quedan unos cuantos miles en territorio ceutí, lo que ha causado y sigue causando temor a los habitantes de la ciudad y en consecuencia se niegan a dejar salir a las calles o colegios a los hijos de los ceutíes, ya que no se fían de tales intrusos, que vagan por las calles de la ciudad y se han montado en una de sus playas llamada Trampolín, una especie de refugio hecho de chabolas para dormir. No obstante, la Cruz Roja Española les provee de alimentos, pues los invasores llegaron con lo puesto y por las noches duermen en chabolas fabricadas por los mismos.
También hay que indicar que a pesar de todo ello el gobierno ha creado centros de refugio para darles cobijo a los marroquíes, pero que no tienen plazas suficientes para darles refugio a los más de 10,000 marroquíes que se quedaron y no volvieron a Marruecos.
La situación política sigue cuestionada por los ceutíes y por los españoles de continente que defienden y rechazan la invasión, y el miércoles 2 de agosto, aparte de las manifestaciones que los ceutíes vienen haciendo a diario desde la fecha de la invasión, la que trata el gobierno como si fuera un crisis meramente migratoria, no siendo cierto, España entera se solidarizó con los ceutíes en manifestaciones de cientos de miles en todas las ciudades de la península en rechazo de la invasión y del tratamiento que el gobierno ha dado a la crisis.
Después que Sánchez regresó de sus vacaciones durante prácticamente todo agosto, se vio obligado incluso por sus propios socios a comparecer antes las Cortes de los Diputados, el día 3 de septiembre a pesar de que el gobierno quería que fuese en fechas más tardes.
Pues bien, Sánchez compareció en una sesión monográfica sobre el asunto ceutí, y en una larga sesión en la que incluso sus propios socios de investidura junto con la oposición de centro derecha y extrema derecha (según los socialistas) representadas por el PP y Vox, le replicaron sus argumentaciones en las que en vez de defender a los ceutíes parecía que a quien defendía era a Marruecos, negando incluso que la policía, la guardia civil y el ejército, habían prevenido al gobierno de que se estaba preparando una nuevo asalto a Ceuta y que dichas informaciones preventivas los días anteriores al 30 de julio, en las que incluso el presidente de Ceuta trató de informar al gobierno y lo intentó llamando a la presidencia del gobierno para hablar con el presidente del gobierno, quien se negó a tal requerimiento y puso a su jefe de gabinete para atender al presidente ceutí. Pero el colmo en su defensa de Marruecos ha negado que los servicios secretos españoles uno de los más eficaces de Europa, le hayan comunicado al gobierno que se estaba preparando la entrada ilegal (invasión) de miles de marroquíes. Lo mismo hubo informes de la policía y la Guardia civil, sobre los preparativos anteriores al día 30 de julio.
En qué cabeza sana cabe no ver que 80,000 personas son invisibles, solo en el caso de que la gendarmería marroquí y sus servicios secretos los tuviesen escondidos o a una distancia que imposibilitara su vista. Pero hay fotos tomadas en redes sociales y pasadas a los servicios de inteligencia española, que demuestran que la gendarmería traían en camiones a los invasores acercándolos a la frontera marroquí y española.
Para purgar su mala actuación en el momento propicio, ahora ha nombrado un mando único, para tratar este asunto y puesto al frente del mismo a un ministro, y ha dotado de fondos económicos para varios asuntos relacionados con salud, educación, economía y otros menesteres, para tratar de volver a la normalidad una situación que anormal desde todo punto de vista.
Este asunto también ha dado lugar a la intervención judicial, pues una jueza de la Audiencia Nacional ha empezado a investigar para ver si hay delito relacionado con estos hechos, como prevaricación o inclusive otros delitos que lesionan la paz o la seguridad de España. Veremos en qué termina esta investigación, pues por otro lado hay responsabilidades políticas de los funcionarios que no cumplieron con sus deberes. Pero aquí en España y bajo el actual gobierno, la palabra responsabilidad no está en su diccionario político.
El autor es abogado nicaragüense y comentarista internacional radicado en España.