Los eventos internacionales de septiembre en pro de la libertad y la democracia en Nicaragua

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En septiembre, Mes de la Patria en Nicaragua, se realizará la Reunión Extraordinaria de Cancilleres de la OEA sobre la crisis política nicaragüense. Crisis que estalló en 2018 y se mantuvo latente desde entonces. Pero en los últimos días ha sido agravada por la dictadura de Ortega y Murillo que pisó el acelerador del totalitarismo al abolir de manera definitiva las elecciones democráticas, libres y competitivas.

Pero también la Organización de las Naciones Unidas (ONU), organismo madre de la comunidad internacional, se ocupará en este mes de septiembre de la situación de Nicaragua.

Este lunes 7 de septiembre comienza en Nueva York el 63º período de sesiones de la Asamblea General de la ONU. Durante las primeras jornadas de la Asamblea, el alto comisionado para los Derechos Humanos, Volker Türk, presentará un informe global de actualización de la situación de los derechos humanos en Nicaragua; y se referirá a la anulación de las elecciones libres, algo que es calificado internacionalmente como “el desmantelamiento de la democracia y del espacio de participación cívica”.

Además, a partir del 22 de septiembre se realizará en la Asamblea General de la ONU el Debate General de Alto Nivel, en el que intervienen los jefes de Estado y de Gobierno, o sus representantes al más alto nivel. Se espera que en ese debate los representantes de los países que son más sensibles a la “tragedia política de Nicaragua” —como la ha calificado el secretario general de la OEA, Albert Ramdin—, condenen la deriva totalitaria del régimen de Nicaragua y declaren su empatía de solidaridad con el martirizado pueblo nicaragüense.

También el Grupo de Expertos de la ONU sobre Nicaragua (GHREN) renovará en una de las sesiones de septiembre de la Asamblea General su informe sobre la represión transnacional de la dictadura, o sea la vigilancia e intimidación, y en algunos casos atentados, contra los opositores en el exilio. Sin olvidar el infame despojo de su nacionalidad a muchos de ellos.

Está claro que la dictadura de Ortega y Murillo se comporta como un forajido internacional y por eso no cede ante las denuncias y condenas de la comunidad internacional, a las que califica como actos injerencistas que violan la soberanía nacional de Nicaragua. Es por eso que algunas personas aseguran que las discusiones y acuerdos de los foros internacionales sobre Nicaragua son inútiles y tan solo una pérdida de tiempo. Que lo que necesita es acciones concretas de castigo a la dictadura.

Al parecer algunos actores de la comunidad internacional están claros de eso, y en el caso del GHREN este recomienda elevar sustancialmente el costo financiero y legal para la dictadura de Ortega y Murillo por sus actos y políticas delictivas. Igualmente, Estados Unidos y otros países de la OEA señalan que la comunidad internacional debe pasar de la condena diplomática a las acciones concretas vinculantes.

Lo cierto es que en los próximos eventos de la OEA y de la ONU tendrán la oportunidad de respaldar sus palabras con propuestas de acciones efectivas. Y en verdad que lo harían si entendieran realmente que la dictadura de Ortega y Murillo no solo es una tragedia del pueblo nicaragüense. Es también una amenaza real contra la seguridad hemisférica e internacional.

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