Los dictadores de Nicaragua, Daniel Ortega y Rosario Murillo en una imagen de archivo. Foto: AFP

Los dictadores de Nicaragua, Daniel Ortega y Rosario Murillo en una imagen de archivo. Foto: AFP

Opositores plantean fortalecer la resistencia antes de pasar al «día después» del régimen

Un grupo de opositores del Espacio de Diálogo y Confluencia de Actores Nicaragüenses presentó iniciativa de fortalecer la resistencia frente a la dictadura de Ortega, días después de que otros opositores dieran a conocer un documento para una "Transición Ordenada" en Nicaragua.

Un grupo de opositores del Espacio de Diálogo y Confluencia de Actores Nicaragüenses presentó el jueves 27 de agosto una propuesta llamada «La refundación del Estado-Nación» con la que buscan convocar a todas las fuerzas opositoras y de la sociedad civil para un «Acuerdo Nacional por Nicaragua» que fortalezca la resistencia frente al régimen de Daniel Ortega y Rosario Murillo y asegure el no retorno al pasado ante una posible transición.

Esta nueva iniciativa fue presentada nueve días después de que 12 organizaciones opositoras dieran a conocer el documento «Nicaragua: Transición Ordenada desde la Dictadura hacia la Democracia» que plantea una Junta de Transición, nueva Constitución y elecciones en Nicaragua para «el día después» de la salida de Ortega y Murillo. Precisamente en un momento de fuerte presión internacional para el régimen, luego que el dictador anunciara el pasado 19 de julio la abolición de elecciones.

Haydée Castillo, opositora al régimen e integrante del Espacio de Diálogo y Confluencia de Actores Nicaragüenses, explicó a LA PRENSA que esta propuesta «no es tanto para la comunidad internacional» sino para que en Nicaragua no haya repetición. Para tal fin, cree urgente «un gran acuerdo nacional» en donde se ponga como centro a la nación.

La propuesta de «refundación» plantea construir un nuevo acuerdo social y político que sustituya el actual modelo institucional por un Estado democrático, participativo y con separación de poderes. Sus promotores sostienen que Nicaragua debe “refundar el Estado-Nación”, superar las dictaduras, los pactos entre élites y la violencia política, y establecer una Constitución legítima, aprobada con participación ciudadana, que garantice derechos humanos, transparencia y alternabilidad en el poder.

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El documento propone además verdad, justicia y reparación para las víctimas de violaciones de derechos humanos, con investigación y castigo para los responsables de crímenes de lesa humanidad. Reclama el retorno de los exiliados, la restitución de propiedades y el fin de las torturas, desapariciones forzadas y presos políticos. En el plano institucional, plantea revertir las reformas que, según los autores, consolidaron el modelo autocrático y establecer un sistema electoral basado en “elecciones periódicas, libres, justas”, con independencia de los poderes públicos.

La activista pro derechos humanos Haydée Castillo. LA PRENSA/ CORTESÍA
La activista pro derechos humanos Haydée Castillo. LA PRENSA/ CORTESÍA.

La iniciativa también plantea fuerzas militares y policiales “subordinadas al poder civil, profesionales, apartidistas”, el respeto al derecho a la protesta y una agenda de justicia social que incluye salud, educación, trabajo digno y protección ambiental. Asimismo, reivindica los derechos territoriales y la autonomía de los pueblos indígenas y afrodescendientes de la Costa Caribe, además de la propiedad privada, cooperativa y comunal.

«Lo que nosotros estamos proponiendo es que antes de pensar en la transición, tiene que haber esta etapa en la que nosotros planteamos que hay que reavivar la resistencia, que hay que hacer una gran coordinación de fuerzas democráticas», expuso Castillo, quien plantea algunas diferencias de la propuesta presentada hace unos días por otros grupos opositores.

Diferencias con la propuesta de transición

La propuesta de “Transición Ordenada” divulgada el 18 de agosto por 12 organizaciones opositoras plantea una ruta de dos años para desmontar las estructuras autoritarias y restablecer la institucionalidad democrática. El plan contempla una Junta de Transición de hasta siete integrantes, una Asamblea Constituyente de 60 miembros y elecciones generales libres, competitivas y con observación internacional en el mes 22, para entregar el poder en el mes 24. Pero no mencionan cuál es el plan para sacar a la dictadura del poder.

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Además, ven la presión y el acompañamiento internacional como «elementos complementarios y necesarios para favorecer las condiciones que permitan implementar la transición». Entre esas presiones está la de la Organización de Estados Americanos (OEA), que prepara una reunión de cancilleres para abordar la crisis de Nicaragua “tan pronto como sea posible”, luego que 29 países la aprobaron en una reunión extraordinaria del Consejo Permanente, motivada tras la declaración de Ortega de que no habrá más elecciones en Nicaragua.

Aunque la mayoría de los grupos opositores —incluido el espacio donde está Castillo— coinciden en que el papel de la comunidad internacional para ejercer presión sobre el régimen es primordial, la opositora resalta que quienes deben llevar el protagonismo son los nicaragüenses.

«Algunas de las diferencias que vemos es que para nosotros la comunidad internacional es importante, pero quien lleve el protagonismo tenemos que ser nosotros y tomar esa responsabilidad y no dejar como en otros tiempos de la historia a que desde afuera se nos resuelva, a que un grupito, una cúpula se ponga de acuerdo con un poder extranjero y que luego el país en cinco años, en 10 años, vuelva al mismo ensangrentamiento porque las cosas de fondo no se lograron cambiar», sostiene la opositora.

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En un artículo publicado por LA PRENSA el martes pasado, Luciano García, miembro del partido Ciudadanos por la Libertad (CxL), uno de los partícipes de la propuesta de transición, afirmó que el plan se ejecutará sin los Ortega-Murillo. “No podés confiar en ellos cuando ya te han traicionado. Aquí creo que la salida es la transición y tiene que ser una transición sin los Ortega, punto”, sostuvo.

Por su parte, Haydée Castillo señala que una transición con Ortega o sin Ortega dependerá del «nivel de organización» de la oposición, de la presión que logren a través de la comunidad internacional y de «una autoridad de transición de prestigio diversa».

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