Familia Montenegro, de Jinotega. CORTESÍA

Una familia perseguida por los Ortega Murillo: el calvario de los Montenegro

La dictadura se ha ensañado con ellos. Cuatros miembros asesinados, tres presos y dos desterrados mientras otros miembros viven exiliados o en clandestinidad.

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El Kilambé está cubierto de la sangre de los Montenegro. En un claro de este cerro ubicado entre El Cuá, San José de Bocay y Wiwilí, en Jinotega, vive esta familia que ha llorado el asesinato de cuatro de sus miembros, el encarcelamiento de varios y la persecución de toda la estirpe. 

Ser un Montenegro es casi una sentencia de muerte en el Kilambé, al menos desde 2019 cuando comenzaron a ser ejecutados algunos miembros de esta familia opositora al régimen de Daniel Ortega y Rosario Murillo. La persecución empezó en 2018 porque varios miembros participaron en las protestas contra la dictadura. 

Matarlos parecía no ser suficiente para la dictadura, entonces encarceló a otros dos miembros que terminó desterrando en 2023 hacia Estados Unidos. En los últimos días, la familia ha soportado nuevamente la detención de otro Montenegro. Se trata de Thelma, quizás la más activa y quien ha dado la cara por la familia en calidad de vocera. 

La familia Montenegro son reconocidos opositores de Jinotega. AMA

De acuerdo con información publicada por algunos medios de comunicación, Thelma Montenegro fue apresada el 20 de agosto cuando intentó renovar su licencia de conducir en la delegación policial de Pantasma, Jinotega. 

Ella ya era conocida por la Policía por ser la mujer de la familia que daba la cara por los suyos y denunciaba públicamente los vejámenes de los que eran víctimas. En 2019, sus hermanos Edgar y Oliver fueron asesinados, al igual que su sobrino Yalmar y su esposo Francisco Blandón. 

Y luego sus otros dos sobrinos, Oliver y Dorling, fueron encarcelados injustamente. Era ella quien denunciaba en medios de comunicación lo que sufrían en las cárceles de la dictadura, pero ahora es ella quien está en una celda. 

Thelma Montenegro habría sido detenida el pasado 20 de agosto. ARCHIVO

Familia antisandinista 

Doña Ángela Centeno y don Viviano Montenegro son los patriarcas de esta familia. Ambos procrearon a cinco mujeres y siete varones dedicados a la cosecha de café y la crianza de ganado en la comunidad La Esperanza, del Kilambé. 

De ideas liberales, transmitieron estas mismas a todos sus vástagos y ninguno compró el cuento de que la Revolución Sandinista le iba a traer algo bueno al país en julio de 1979. 

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Para 1984, el Ejército sandinista trató de llevarse al mayor de los hijos, Edgard Montenegro, para cumplir con el Servicio Militar. Era entonces un joven de 17 años, pero como no comulgaba con las ideas sandinistas decidió tirarse del camión al que lo montaron y refugiarse en una de las tierras de su padre, en Wiwilí. 

Luego, el Ejército lo buscaba por desertor, así que decidió integrarse a la Resistencia o Contrarrevolución, la guerrilla que combatía al Frente Sandinista recuerda Luis Fley, excomandante de la Contra. Detrás de Edgard fueron sus hermanos menores Byron e Iván, que también combatieron en las montañas con los rebeldes financiados por Estados Unidos. 

Edgard Montenegro, conocido como Cabezón en los tiempos de la Contra. ARCHIVO

“Eran bastante jóvenes cuando se incorporaron a la Contra”, recuerda Fley, quien lo conoció siendo el radioperador del comando regional Salvador Pérez, que operaba entre El Cuá y Pantasma. Para entonces, a Edgard Montenegro ya le decían Cabezón, y se convirtió en su nombre de guerra. 

Tras el final de la guerra en 1990, Edgard y sus hermanos se desmovilizaron. “Regresaron a su finca en el Kilambé a lo suyo. Eran campesinos”, detalla Fley. Casi toda la familia se mantenía al margen de la política, a excepción de Edgard Montenegro, quien fue candidato a alcalde de Wiwilí por el Partido Resistencia Nicaragüense, en 2004. 

Cuando estallaron las protestas contra el régimen Ortega Murillo en 2018, los Montenegro fueron parte activa en Jinotega. “Lo único que saben los dictadores como Somoza y Ortega es dispararle a su pueblo”, decía Edgard Montenegro en 2018, a micrófono abierto, durante una protesta en El Cuá. 

Para entonces él era el líder del tranque de La Marañosa, en Wiwilí, el principal bloqueo que tenía paralizada esa zona del país como parte de la protesta contra Ortega y Murillo. 

“Que lástima que tengamos autoridades que supuestamente fueron creadas para defender la soberanía nacional y que hoy se encuentran disparándole a esos ciudadanos que día a día le dan de comer a sus propios hijos”, criticaba Edgard en otro video divulgado en 2018. 

Edgard Montenegro estuvo escondido en el monte varios meses hasta que huyó hacia Honduras y fue asesinado. ARCHIVO

La operación limpieza terminó levantando a fuego y sangre el tranque de La Marañosa, en agosto de ese año. Desde entonces Edgard anduvo huyendo y escondiéndose entre la selva del Kilambé y la frontera con Honduras para salvar su vida, hasta que le llegaron noticias del asesinato de su hermano Oliver. 

Cacería 

En toda Jinotega ya se sabía que los Montenegro eran objetivo militar de la dictadura. La misma familia estaba advertida, pero Oliver Montenegro decía: “No me va a pasar nada. Dios me protege”. Nunca quiso salir de su finca ni abandonar la cosecha de café. Eso sí, durante la noche se escondía en el monte. 

Oliver era el sexto de los hijos Montenegro. Tenía 43 años y engendró ocho hijos. En el Museo de la Memoria de la Asociación Madres de Abril, su hermana Thelma lo describe como un apasionado por la lectura y el campo. Le fascinaba montar a caballo y consiguió graduarse de Administración Agropecuaria. 

Para aquel 23 de enero de 2019, la Policía y el Ejército buscaban a su hermano Edgard que estaba escondido entre las montañas. Como no daban con él, volvieron a ver hacia la finca de Oliver. 

Paradójicamente, en 2018, Edgard Montenegro dijo estas palabras en una protesta: “Vamos a estar al frente de esta lucha, sin dar un paso atrás, sin dar la espalda, porque los tiros por la espalda son peligrosos”. A su hermano Oliver lo mataron con varios tiros en la espalda. 

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Esa tarde, Oliver montaba una mula y jalaba dos más. Se dirigía con otro miembro de la familia a recoger la cosecha de café cortada por los peones en su finca en El Caño de la Cruz, El Cuá, pero en un momento en el camino, este familiar se percató que no llevaba un lápiz para anotar cuánto grano había colectado cada cortador y regresó a buscar uno. 

Fue en ese instante cuando dos balas atravesaron el cráneo de Oliver desde atrás saliendo por su rostro que le quedó desfigurado. Luego lo acribillaron por la espalda a pesar de que ya estaba sin vida y sus sesos desperdigados en el lodo. Su propia madre, doña Ángela Centeno, de entonces 78 años, fue quien recogió el cadáver. 

Oliver Montenegro, el primer asesinado de los Montenegro. ARCHIVO

Ninguno de los hermanos varones estuvo en la vela de Oliver. La familia interpretó aquello como un mensaje de que los cazarían uno a uno y todos pasaron a vivir en clandestinidad. En el caso de Edgard, huyó definitivamente hacia Honduras. 

Desde entonces los Montenegro no han tenido paz. Sus casas quedaron abandonadas y sus cosechas se perdieron en los cafetales porque a los peones les daba miedo trabajar para alguien que lleve ese apellido. Su ganado ha ido desapareciendo en los potreros y se les han robado la madera y los cultivos. 

Muerte al Cabezón 

Cuatro meses después de la muerte de Oliver, en mayo de 2019, Edgard Montenegro apareció en un video desde territorio hondureño llamando a la organización armada para botar al régimen de Daniel Ortega y Rosario Murillo. Estaba vestido de camuflado y detrás de él un puñado de hombres con ropas militares. 

“Todos nuestros hermanos alzados en armas a raíz de la lucha que se incrementó el 18 de abril del año pasado, hemos logrado la unidad de todas nuestras fuerzas a nivel nacional. Tenemos coordinaciones con el Frente Sur, con nuestra gente que está al lado sur, al lado de Costa Rica. También tenemos gente en el centro de nuestro país y prueba de ello es que hoy aquí hemos logrado concertar y consensuar las ideas y nuestros principios de lucha en esta nueva etapa de lucha que Nicaragua necesita”, aseguró en su video. 

Junto a Edgard se había ido para Honduras su hijo adoptivo Yalmar, a quien Edgard crio desde que tenía 2 años. Se volvieron tan inseparables con el tiempo que los mataron juntos el 27 de junio de 2019, en una trocha en Trojes, zona fronteriza con Nicaragua. Ambos se trasladaban en una motocicleta y los encontraron con tiros en la espalda. 

“Por ser un dirigente destacado lo sentenciaron a muerte”, señala Luis Fley, quien indica que tanto Edgard como la familia Montenegro tenían mucho “liderazgo” en Jinotega, y eso aterroriza a la dictadura. 

Yalmar Montenegro
Yalmar Montenegro fue asesinado junto a su padre en territorio hondureño. ARCHIVO

“Traidor” 

Francisco Blandón era sandinista. Fue del Ejército en los años ochenta y tenía buena relación con el alcalde de Jinotega, Leónidas Centeno. Eso hasta 2018 cuando el mismo alcalde lo llamó para que se integrara a los grupos de paramilitares que andaban quitando los tranques. 

Blandón se negó. Dos veces dijo no. La tercera, quisieron obligarlo, pero se mantuvo firme en que no iba a tomar las armas. “Sos un traidor”, le dijo Centeno, según contó la misma Thelma Montenegro a LA PRENSA en 2019. 

Luego, Blandón le advirtió a su esposa de que les avisara a sus hermanos que los andaban buscando para matarlos y que lo estaban amenazando a él para que les revelara la ubicación de dónde estaban sus cuñados. 

El 27 de agosto de 2019, después de que la familia había enterrado a tres de sus miembros, Blandón fue asesinado a tiros mientras se movilizaba en una motocicleta en la comunidad El Maleconcito, en Wiwilí, frente a varios testigos. 

A Thelma le avisaron que un hombre desde otra moto sin placas le había disparado por la espalda, lo remató en el suelo y se fue del lugar con dirección a la estación policial del pueblo. A la mujer solo le quedaba velar y enterrar a su esposo, pero ni eso le permitieron. 

Thelma Montenegro con un ataúd, esperando recibir el cadáver de su esposo en la morgue de Wiwilí. ARCHIVO

En la morgue de Wiwilí, la familia sandinista de su esposo llegó a agredirla y a quitarle el cuerpo para llevárselo. Los sandinistas hicieron un acto público para despedirlo, le llamaron “héroe” y “víctima de los golpistas”, a pesar de que él mismo se negó a ser paramilitar y renegó de ese partido. 

Presos y desterrados 

Los Montenegro todavía estaban enlutados tras perder a cuatro de sus miembros en ocho meses, y sin que nadie respondiera a la justicia por esos asesinatos, cuando el 21 de junio de 2020 les llegó la noticia de que su sobrino Oliver José Montenegro, de 24 años, había sido detenido por la Policía. 

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El joven estaba jugando béisbol en un cuadro del pueblo cuando se le acercó un policía y le dijo que el jefe quería hablar con él. No hubo violencia, al menos en el cuadro. El joven se fue caminando con el agente hacia una patrulla y ahí se lo llevaron con rumbo desconocido. 

Después, la Policía regresó al cuadro para llevarse la motocicleta del joven, pero los vecinos ya la habían escondido y se la entregaron a la familia. 

Oliver Montenegro fue desterrado a Estados Unidos en 2023. ARCHIVO

Meses más tarde, el 29 de noviembre de 2020, Dorling Antonio Montenegro iba en una motocicleta por la carretera hacia Wiwilí, cuando en una curva la Policía lo emboscó. Su reacción fue girar a la derecha y meterse a un restaurante. Hasta ahí lo siguieron, entraron, lo sacaron a golpes y se lo llevaron preso. 

Al día siguiente de la detención del joven, el jefe policial de Wiwilí, Fausto Herrera, llegó a la casa de los Montenegro para allanarla junto a un nutrido grupo de policías. Herrera con su AK-47 bromeaba con que “cuidado se me sale una ráfaga”, mientras Thelma Montenegro era quien les mostraba cuarto por cuarto que en la propiedad no había armas. 

Oliver y Dorling son hermanos e hijos de Edgard Montenegro, el comandante Cabezón. El primero fue condenado a 10 años de prisión por el delito de homicidio frustrado, mientras que el segundo recibió condena de seis años de cárcel por tentativa de homicidio y tenencia ilegal de armas. 

Ninguno cumplió sus condenas. La dictadura terminó desterrándolos hacia Estados Unidos el 9 de febrero de 2023 junto a otros 220 presos políticos. 

“Nos duele, después de que asesinaron a mi hermano, ver a sus hijos secuestrados y no poder hacer nada nosotros por ellos. Imagínese el nivel de impotencia, de tristeza, de desesperación que sentimos como familia”, dijo Thelma a la Revista Domingo en 2022, cuando los jóvenes seguían presos. 

Dorling Antonio Montenegro también fue desterrado junto a su primo. ARCHIVO

Para entonces, ella misma relató que ya recibía represalias por llevar el apellido Montenegro. “No me permiten ningún trámite ni gestión porque es mi persona la que ha estado representando a la familia en denuncias y alzando la voz”, detalló. 

Justo en un trámite de rutina estaba Thelma Montenegro cuando la detuvieron en Pantasma, mientras renovaba su licencia de conducir el pasado 20 de agosto. Todavía no se conocen detalles del motivo de su detención y la Policía tampoco ha informado qué delito se le imputa. 

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