Lista de reproducción
- No hay más artículos para escuchar
Durante cuatro años, Milton José Lagos Rivera soñó con este momento. El joven de 21 años, originario de la comunidad Maderas Negras, en El Viejo, Chinandega, volvió a caminar gracias a una prótesis que recibió en el Hospital de Rehabilitación Aldo Chavarría, de Managua, cumpliendo una promesa que se hizo a sí mismo en los días más difíciles de su vida: nunca perder la fe.
La mañana del pasado 11 de agosto llegó al hospital antes de las 8:00 de la mañana. Había esperado este día durante años y, aunque intentaba mantener la calma, los nervios lo acompañaron durante toda la jornada. Alrededor de las 3:00 de la tarde finalmente recibió la prótesis. Desde ese instante no se la ha querido quitar.
«Pasé practicando casi todo el día. La anduve puesta toda la tarde. Hasta estuve en un culto de acción de gracias y nunca me la quité», relató emocionado.
Lea también: Cuatro miembros de una familia son acusados de asesinar a padre e hijo en Matagalpa. «Solo se defendieron», dice fuente
Los primeros pasos no fueron fáciles. Su cuerpo tuvo que acostumbrarse a algo completamente nuevo. Dijo que después de su primer día sin quitársela, llegó a sentirse «todo ligado», incluso describió el cansancio «como que me había pasado un camión encima».
Pero el cansancio no logró opacar la emoción de volver a desplazarse sin depender de las muletas que durante cuatro años lo acompañaron a todos lados.
«Ya no tengo que usar una muleta para caminar. Me estoy adaptando rápido porque las muletas siempre fueron un peso para mí», afirmó.

Quiere ser ingeniero agrónomo
El joven, con vasta experiencia como ayudante de tractorista en fincas de su zona, señaló estar sorprendido de la rapidez con que aprendió a utilizar la prótesis.
«Nunca había soñado andar una prótesis. Solo llevo pocos días de terapia y siento como si tuviera un año de experiencia», aseguró.
Lea además: Despiden al Cotito, reconocido montador de toros que perdió la vida seis días después de una embestida
Manifestó que con solo una vez que le enseñaron a usar la prótesis fue suficiente. Desde entonces lo hace sin ayuda de alguien. Para él, cada paso representa mucho más que la movilidad de su pierna amputada. Representa la alegría y la esperanza que mantuvo viva desde que la perdió y contra los pronósticos que alguna vez parecieron cerrar todas las puertas.
«Solo una vez me enseñaron cómo usarla, pero gracias a Dios aprendí bastante y ahora me la puedo poner solo», dijo orgulloso. «Yo le pedía a Dios que me ayudara. Siempre tuve la fe de que algún día iba a volver a caminar», añadió.

Ahora también volvió a soñar. Reconoció que ya no podrá realizar trabajos pesados como antes, pero insiste en que quiere construir un futuro diferente y volver a estudiar. «Mi pensamiento ahora es estudiar. Mi sueño sería ser ingeniero agrónomo», expresó.
El accidente que le cambió la vida
El accidente que sufrió Milton y que lo dejó sin su pierna izquierda ocurrió una mañana de julio de 2023, cuando apenas tenía 17 años. Esa mañana salió de su casa como cualquier otro día para trabajar en una finca cañera del occidente del país.
Es el mayor de tres hermanos y desde los 15 años trabajaba como ayudante de tractorista para contribuir a la economía familiar. Había dejado la escuela siendo niño debido a las dificultades económicas y a la lejanía del centro educativo.
Puede leer también: «Nos ofrecieron mediación»: a juicio motociclistas acusados por muerte de niño de 3 años en Managua
Aquella jornada parecía rutinaria. Se subió a un tractor que distribuía abono en plantaciones de caña de azúcar y comenzó su recorrido. A eso de las 7:30 de la mañana, durante una de las vueltas por el sembradío, la maquinaria presentó problemas cuando una llanta quedó hundida en el terreno.
Milton se acercó para revisar qué ocurría. Lo que pasó después fue en cuestión de segundos. «Por revisar desde arriba caí hacia adelante y la pierna quedó atrapada en la banda donde se distribuye el abono», recordó.

La maquinaria lo jaló con violencia y le «desbarató toda la pierna». Antes de arrancarle la extremidad, el mecanismo lo hizo girar varias veces y golpear su cabeza contra la carrocería del tractor hasta quedar inconsciente.
Cuatro años apoyado de muletas
Cuando recuperó el conocimiento vio sangre por todas partes. Algunos trabajadores intentaban detener la hemorragia con un cinturón; él utilizó una camisa para cubrir la herida. La ambulancia tardó en llegar hasta la finca y finalmente fue trasladado a un hospital de Chinandega.
Le puede interesar: «Quería una peluquería canina»: el sueño de la veterinaria que murió en un accidente en Managua
Durante los siguientes cuatro años dependió de muletas y, en ocasiones, de una silla de ruedas. También enfrentó ansiedad, depresión y la frustración de no poder trabajar como antes para ayudar a su familia. Sin embargo, nunca dejó de creer que algún día volvería a caminar.
Esa esperanza lo llevó junto a sus familiares desde la remota comunidad de Maderas Negras hasta Managua, donde escuchó sobre el programa internacional Jaipur Foot, integrado por especialistas que entregan prótesis gratuitas a personas amputadas.

Tras varias evaluaciones y visitas al Hospital Aldo Chavarría desde 2025, recibió la noticia que había esperado durante años. Hoy, cada vez que se pone la prótesis y camina sin muletas, siente que aquella promesa que hizo entre el dolor y la incertidumbre finalmente se cumplió.
«Yo siempre decía que algún día iba a volver a caminar. Gracias a Dios, hoy lo estoy haciendo», concluyó.