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Un estudio realizado por investigadores estadounidenses del Museo Nacional de Historia Natural del Smithsonian y la Universidad de Texas A&M, reveló que el aguacate que se cosecha en Nicaragua contiene en el ADN las huellas de migración humana proveniente desde Sudamérica ocurrida aproximadamente hace 5,000 años.
«En nuestro caso, las comunidades de la costa colombiana podrían haber migrado hacia el norte, a las tierras bajas de Centroamérica, e introducido aguacates de Centroamérica que posteriormente se introgresaron con poblaciones nativas existentes dando lugar a una población mestiza moderna», encontraron los científicos.
La introgresión en biología se refiere al movimiento y la incorporación de genes de una especie en el ADN de otra.
Agregaron que sus hallazgos «reflejan el evento migratorio de hace 5,000 años de los ancestros de los hablantes modernos de chimbchan desde Colombia a Costa Rica, que coincidió con el inicio de la producción de alimentos a gran escala en Centroamérica».
Los investigadores liderados por Kevin Wann, investigador del Museo Nacional de Historia Natural de la Institución Smithsonian y la Universidad de Texas, realizaron entrevistas a agricultores y familias de zonas rurales de las tierras altas del sur de México, la costa del Pacífico de Honduras y el oeste de Nicaragua.
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También hicieron el análisis genético de sus cultivos, que arrojó la necesidad e importancia de la conservación del aguacate nativo en los programas de mejoramiento genético sostenible. Les sorprendió las diferencias encontradas en el fruto cosechado en Honduras y Nicaragua.
Recolección de hojas y análisis
«Las variedades locales de tierras bajas de Nicaragua y Honduras se diferenciaron sustancialmente de los genomas comerciales. Los genomas de tierras bajas muestran evidencia de antiguos episodios de migración desde aguacates sudamericanos, detectables únicamente en germoplasma no comercial», apunta el estudio titulado Las evaluaciones etnobotánicas y genéticas de variedades locales de aguacate de América Central revelan nuevas fuentes de biodiversidad y antiguos patrones migratorios, publicado en la revista Plants, People, Planet.
Los científicos recolectaron al menos 50 hojas de aguacates nativos en huertos domésticos, granjas y bordes de camino en Chiapas, Nicaragua y Honduras. De los 50 ejemplares, 32 son de Nicaragua, 15 de Chiapas y 3 de Honduras.
En el país entrevistaron a cinco familias en Diriamba, Managua y Jinotega; y a un agricultor comercial en Jinotepe.
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Para esto, adquirieron los permisos necesarios de exportación e importación de material vegetal, en el caso de Nicaragua señalan un permiso de exportación del Instituto de Protección y Sanidad Agropecuaria (IPSA) y la aprobación expresa por escrito de los representantes de cada área de recolección para asegurar especímenes de hojas.
Durante el proceso, los científicos indicaron que el agricultor comercial nicaragüense les explicó que todos los aguacates nativos de Nicaragua se describen como criollos y que se le da un nombre basado en la ubicación del árbol progenitor, por ejemplo, criollos «Ometepe» y «Masatepe» o en el propietario de la finca del árbol si su fruto es particularmente apreciado.
Los científicos también descubrieron que muchas de las especies de Nicaragua son naturalmente resistentes a la pudrición de la raíz y están adaptadas a climas más cálidos y húmedos.