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Aunque ya se reportan daños en la siembra, y la economía está expuesta que los choques de la guerra en Irán se transmitan al mercado local a través de los precios de los bienes de consumo importados, el Banco Central de Nicaragua (BCN) decidió mantener su expectativa de crecimiento económico para este año, el cual está en un rango de entre 3.5 y 4.5 por ciento.
La dictadura de Daniel Ortega dice que confía en que sus políticas económias son suficientes para sobrevivir a los riesgos económicos que se observan tanto a nivel interno como externo. «Las perspectivas de la economía nicaragüense se mantienen positivas, considerando la permanencia de fundamentos sólidos y una trayectoria de políticas macroeconómicas adecuadas, a pesar de la materialización de eventos adversos del entorno internacional que podrían tener incidencia en la economía doméstica. En este contexto, se mantienen la mayoría de las proyecciones de la nota de Perspectivas Macroeconómicas 2026 publicada en abril», dice el BCN en su balance económico y política monetaria del primer semestre.
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En consecuencia, el BCN mantiene «la proyección de crecimiento de la actividad económica en un rango de 3.5 – 4.5 por ciento para 2026, con la expectativa de que se mantenga la dinámica positiva en la mayoría de los sectores de la economía». Y aunque ese crecimiento no está generando gran cantidad de empleos, el régimen espera que este flagelo se mantenga en un rango de entre 3 y 3.5 por ciento.
Inflación en jaque por El Niño
En cuanto a la inflación, el máximo emisor bancario la proyecta entre 2.5 y 3.5 por ciento para 2026, «sustentado en un marco de política fiscal, monetaria y cambiaria adecuado, con políticas de subsidio del Gobierno y una tasa de deslizamiento cambiario de cero por ciento, que propician la estabilidad de precios y mitigan las presiones de precios derivadas del contexto externo».
«Si bien se mantiene el pronóstico para 2026, este se encuentra condicionado a la disminución de las presiones de precios internacionales en el segundo semestre y a las perspectivas de un ciclo de producción agropecuaria adecuado», admite el Banco Central.
De hecho, en días recientes productores de occidente reportaron que por la sequía perdieron la siembra de maíz de primera, otros aseguran que no sembraron porque no llovió. Aunque había maíz de la cosecha anterior, el precio de las tortillas se disparó, de 2 córdobas cada una a 3 por 10 córdobas.
Según la más reciente edición del boletín meteorológico que elaboran el Ministerio Agropecuario (Mag) y el Instituto Nicaragüense de Estudios Territoriales (Ineter) con el apoyo de otras organizaciones, hasta los primeros diez días de julio algunos municipios del Pacífico occidental del país, que son parte del Corredor Seco, eran los más afectados por el déficit de lluvia, ocasionado por el fenómeno de El Niño, que se espera sea severo a medida que avanza el año.
En ese contexto, la inflación general a junio se ubicó en 3.98 por ciento interanual y la subyacente en 3.08 por ciento. En la primera mitad de este año, según el BCN, «se enfrentaron presiones de factores adversos, como las derivadas de la evolución de los precios internacionales y las incipientes condiciones climáticas de El Niño. En términos de contribución, los mayores impulsos provinieron de las divisiones de alimentos y bebidas, restaurantes y hoteles, educación, y bienes y servicios».
Los factores de crecimiento
«Se espera que el crecimiento de la actividad económica se mantenga sustentado en factores como el impulso de la demanda interna y el dinamismo de la demanda externa de materias primas. Sin embargo, según el reporte de junio de 2026 de la Oficina Nacional de Administración Oceánica y Atmosférica (NOAA, por sus siglas en inglés), las condiciones de El Niño están presentes y es probable que persistan hasta febrero de 2027, lo que podría incidir en la producción agropecuaria, principalmente durante 2026», indicó el BCN.
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Y aunque el Banco Central decidió mantener intacta su meta de crecimiento dice que aunque las «perspectivas macroeconómicas para 2026 son favorables, persisten riesgos que podrían incidir sobre la evolución de variables económicas, como la permanencia de los conflictos geopolíticos a nivel mundial que deriven en mayores afectaciones a las cadenas de suministro, aumento de precios del petróleo, inestabilidad en los flujos de comercio, retrasos en la normalización de la política monetaria global y mayor desaceleración en la dinámica de producción mundial. A nivel doméstico, las condiciones climáticas de El Niño podrían afectar temporalmente la producción agropecuaria y los precios de alimentos».
El régimen confía en «las fortalezas» que ha recibido la economía por «el grado de apertura comercial alcanzado, la atracción de inversión privada y flujos externos, y el dinamismo del proceso de intermediación financiera»; los que podrían «incluso propiciar indicadores económicos mejores a los proyectados».
«Adicionalmente, la estabilidad del Sistema Financiero y la adecuada coordinación de las políticas fiscales, monetarias y financieras contribuyen a salvaguardar un entorno macroeconómico favorable. Finalmente, es importante mencionar que el fortalecimiento del marco regulatorio monetario y financiero realizado a finales de 2024 y durante 2025 aumentó el conjunto de herramientas a disposición de las autoridades monetarias y financieras para mitigar el impacto de choques a los que está expuesta la economía», puntualizó.
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