El terapeuta en tu bolsillo

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Si le preguntas a alguien hoy a quién recurre cuando se siente ansioso o tiene problemas para dormir, cada vez más la respuesta es un chatbot, no un amigo ni un médico. En una encuesta realizada por AXA con Ipsos a principios de este año a 19,000 adultos en 18 países, el 61 por ciento, un porcentaje significativo de los encuestados, afirmó utilizar la IA para asuntos de salud mental, cifra que asciende a más del 80 por ciento en algunos países asiáticos. Esto implica que, para un segmento importante de la población mundial, la IA constituye una herramienta viable de apoyo psicológico.

El mayor uso de chatbots para problemas de salud mental no resulta del todo sorprendente, dado que el 26 por ciento de los encuestados presentaba síntomas de depresión, ansiedad o estrés de gravedad o extremos, lo que supone un aumento de tres puntos porcentuales desde 2022. Entre las principales causas de esta “epidemia silenciosa” se encuentran la inseguridad financiera y los rápidos cambios económicos y sociales.

La tecnología de conexión permanente también ha contribuido al deterioro de la salud mental. La mayoría de los jóvenes adultos afirma que el tiempo que pasan frente a las pantallas afecta negativamente su vida diaria, a pesar de que, fuera del trabajo, dedican un promedio de más de cinco horas diarias a ello. Esta es la paradoja de la vida digital moderna: las personas reconocen que sus hábitos no les benefician, pero las presiones sociales y profesionales perpetúan su comportamiento.

Resulta preocupante que la gente recurra con tanta facilidad a herramientas digitales para afrontar problemas de salud mental que, en algunos casos, estas herramientas han exacerbado. Pero aún más alarmante es que, entre los encuestados que utilizan un chatbot para asuntos de salud mental, el 42 por ciento afirmó seguir casi siempre sus consejos. Y si bien el 38 por ciento declaró confiar más en estas plataformas que en los profesionales de la salud mental, el 28 por ciento admitió que seguir las recomendaciones de un chatbot los ha llevado a comportamientos perjudiciales.

No se trata de una actividad marginal. La encuesta revela que una herramienta relativamente nueva se utiliza, a menudo sin control, por personas que suelen ser las menos capacitadas para evaluar lo que se les dice, ya sea por falta de experiencia y problemas de salud, o simplemente porque no hay un profesional disponible. A nivel mundial, solo el 40 por ciento de las personas que necesitaron apoyo de salud mental durante el último año consultaron a un profesional, siendo el costo, el tiempo y el estigma las razones más citadas para no buscar atención.

La gente está integrando la IA en su vida emocional no como un complemento a un sistema de salud que funciona bien, sino como un punto de acceso a una atención que hasta ahora había estado fuera del alcance de la mayoría. La cuestión no es si la IA tiene cabida en el tratamiento de la salud mental (ya está presente, proporcionando apoyo psicológico no supervisado), sino si los líderes sanitarios, los empleadores, las aseguradoras y los desarrolladores de IA asumen la responsabilidad de definir su papel.

Veo tres razones para ser optimista sobre la posibilidad de que la tecnología se oriente en una dirección beneficiosa, basándome en lo que muestran los datos y en mi propia experiencia clínica.

En primer lugar, la IA puede utilizarse para mejorar el acceso al apoyo en salud mental, actuando como puente entre una persona con problemas y un sistema complejo. Para alguien que no puede costearse una cita o tiene miedo de pedirla, una herramienta de IA bien diseñada podría ayudarle a identificar sus sentimientos y orientarle hacia la atención adecuada.

Sin duda, existe la necesidad de una herramienta de este tipo: solo el 60 por ciento de los encuestados confía en que sus amigos y familiares le brinden apoyo en salud mental, y casi la mitad de los encuestados con empleo afirmó que no hablaría de sus problemas psicológicos con su empleador. Una conversación inicial con un chatbot, en un entorno privado y sin prejuicios, podría marcar la diferencia entre buscar ayuda y guardar silencio.

En segundo lugar, la IA podría ahorrar tiempo a los médicos y cuidadores, un recurso escaso. Una de las causas más citadas del agotamiento profesional entre los profesionales de la salud es la gran carga administrativa. Y el agotamiento suele tener efectos en cadena, deteriorando la calidad de cada interacción con los pacientes. El desarrollo de herramientas de IA responsables que puedan gestionar las tareas de documentación permitiría a los médicos centrarse más en la conexión humana, uno de los factores protectores más importantes para la salud mental.

Por último, la IA podría servir para identificar patrones. Como muestra la encuesta, muchas personas ya perciben que su salud mental está influenciada por diversos factores interrelacionados, como el trabajo, las finanzas, la soledad, el tiempo frente a las pantallas y el sueño. Los sistemas de IA podrían ayudar a los usuarios —y a los sistemas de salud que los apoyan— a identificar y abordar mejor estas presiones, conectándolos con la ayuda adecuada con mayor rapidez.

Por supuesto, el uso de la IA en intervenciones de salud mental requiere sólidas medidas de seguridad. Las herramientas basadas en IA deben diseñarse y gestionarse para que revelen claramente sus capacidades y limitaciones, y para que se derive la intervención de un profesional cualificado siempre que se detecte algún riesgo. Además, los profesionales clínicos y los pacientes deben participar en el desarrollo de estas herramientas desde el principio, en lugar de solicitarles su opinión sobre los productos terminados. Cualquier otra cosa podría agravar la crisis que estas herramientas pretenden solucionar.

La IA no esperará a que las instituciones sanitarias se pongan al día. A medida que más personas con problemas psicológicos recurren a los chatbots en lugar de llamar a un médico, resulta aún más importante que las herramientas a su disposición hagan más bien que mal.

La autora es directora médica de AXA Health Business.

Copyright: Project Syndicate, 2026.
www.project-syndicate.org

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