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Entre lágrimas, indignación y llamados a que el caso no quede impune, se celebró la audiencia inicial contra Walter Ramón Martínez Trujillo, acusado del delito de femicidio en perjuicio de María Celeste Meza Valle, la joven madre de 30 años asesinada el pasado 9 de junio en un autohotel en Nindirí, Masaya.
Durante la audiencia, realizada en el complejo judicial de Masaya, la Fiscalía presentó pruebas testificales, documentales y materiales que, según sostuvo, permiten acreditar la participación del acusado.
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Entre los testigos ofrecidos por el Ministerio Público figuran los padres de María Celeste. El padre, Rito Agustín Meza Jarquín, declarará sobre los años de presuntos maltratos que sufrió su hija durante la relación con Martínez Trujillo, mientras otros testigos relatarán las circunstancias en que fue hallado el cuerpo.
La defensa del acusado se opuso a la admisión de parte de las pruebas, alegando inconsistencias y señalando que algunos elementos no fueron descritos en la acusación. Sin embargo, la jueza Jenny de los Ángeles García Velásquez, del Juzgado de Distrito Especializado en Violencia de Masaya, resolvió admitir las pruebas, mantuvo la prisión preventiva y fijó el juicio oral y público para el próximo 24 de julio, a las 8:30 de la mañana.

«Nunca le robó dinero»
En las afueras del complejo judicial de Masaya, el padre de María Celeste rechazó una de las versiones difundidas tras el crimen, de que su hija habría robado 10 mil dólares a su expareja.
«Eso es totalmente falso. Ese dinero sí lo retiró mi hija para ir con el papá de él a comprar el carro taxi blanco con el que después se movilizó para asesinar a mi hija. Ese vehículo era de él, no de mi hija», afirmó Meza Jarquín aún conmovido.
El padre explicó que, además de ese dinero, el acusado había enviado recursos para adquirir un terreno y construir una vivienda que aún permanece inconclusa.
«Compraron un terreno que costó 3,500 dólares y comenzaron una casa. Entonces, ¿cómo es posible que digan que mi hija le robó? Ella llegaba a visitarme con apenas 200 córdobas y muchas veces era yo quien tenía que ayudarla económicamente», sostuvo.

«La tenía completamente controlada»
Rito Meza también aseguró que durante años observó cómo el acusado ejercía control sobre cada movimiento de su hija, incluso cuando él permanecía en Estados Unidos.
«Cuando mi hija venía a visitarme, él me llamaba desde Estados Unidos para preguntarme si ella ya había llegado. Después hacía cinco, seis o hasta siete llamadas a ella y varias llamadas a mí. La tenía completamente controlada, amenazada y vigilada. Yo siempre le decía que esa relación no era buena, pero ella me respondía: ‘Papá, yo lo amo’. Hoy ya no tengo a mi niña», relató conmovido.
Rito Meza aseguró que el presunto agresor nunca demostró amor hacia su hija. «Ese hombre nunca la amó. Durante más de 14 años le hizo daño. Ella creyó que algún día iba a cambiar, pero siempre recibió maltrato«, agregó.
Familia exige la pena máxima
De acuerdo con la investigación divulgada por medios oficialistas, María Celeste salió de su vivienda tras acordar un encuentro con su expareja, Walter Ramón Martínez Trujillo, quien presuntamente la convenció de reunirse para conversar.
El acusado la citó en el autohotel Momentos Diferentes, en Nindirí, donde le habría asestado más de 20 cuchilladas que le causaron la muerte. Horas después, familiares reportaron que habían perdido contacto con ella y posteriormente su cuerpo fue localizado con evidentes signos de violencia.
Al finalizar la audiencia inicial, el padre de la víctima pidió la pena máxima: «Lo único que pido es justicia, si fuera posible cadena perpetua. Si las autoridades le dan menos de 30 años solo le pido a Dios que haga justicia, porque perder una hija de esta manera es un dolor que nadie debería vivir».
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La familia también reiteró el llamado a que se respete la memoria de María Celeste y que el proceso judicial permita esclarecer plenamente los hechos que terminaron con la vida de la joven madre.