El evento, desarrollado el pasado domingo como parte del cierre de las festividades locales, fue permitido por la Alcaldía sandinista de Masatepe y rápidamente generó denuncias de crueldad animal por parte de ciudadanos y defensores de los derechos de los animales.
Lea además: Marena lanza procedimiento administrativo para agilizar solicitudes de poda o corte de árboles
Las imágenes difundidas en redes sociales muestran a un toro siendo derribado y arrastrado por varias cuadras mientras era rodeado por decenas de personas. En algunos momentos del recorrido se observa al animal tendido sobre el pavimento, incapaz de incorporarse, apenas respirando, mientras era golpeado y acosado por participantes de la actividad.
Las grabaciones también muestran a un caballo sangrando de una de sus patas traseras.
Finalmente otras personas que participaban en la actividad y grababan videos exigían que no maltrataran más al toro que no podía ponerse en pie. «Que lo dejen se está muriendo, ¡que lo dejen! !Voy a enseñar los videos, la dueña va a saber lo que ha pasado con su toro, demasiada vulgaridad», abogó una mujer.

no continuaran lastimando a un toro en Masatepe.
Foto: Tomada de Facebook/Consultorio Médico Santa Faz
Indignación en redes sociales
La difusión de las imágenes provocó numerosas reacciones de rechazo entre los internautas, quienes cuestionaron que el sufrimiento animal continúe siendo justificado bajo el argumento de la tradición.
“A los que dicen tradición. ¿Alguien ve algo de tradición en esta acción ocurrida en la ciudad de Masatepe? Aquí solo vemos un acto de tortura contra un pobre torito que está indefenso ante un grupo de salvajes”, opinó un usuario.
El internauta también hizo un llamado a rechazar cualquier forma de maltrato hacia los animales: “No promovamos el maltrato animal, más en los bovinos que han resentido la falta de lluvia de este año”, exhortó.
El caso reavivó un debate que cada año surge durante celebraciones populares donde participan animales. Mientras algunos usuarios defendieron la actividad por considerarla una tradición arraigada en la cultura local, otros cuestionaron que esa justificación sea utilizada para normalizar prácticas que provocan sufrimiento a los animales.
“Hermano, eso es tradición. Así que hagas lo que hagas o digas lo que digas no vas a poder quitarlo”, escribió un usuario en defensa del evento.
Sin embargo, la mayoría de comentarios que acompañaron las publicaciones rechazaban esa posición y señalaban que las costumbres no deberían estar por encima del bienestar animal.
“Ningún animal merece ser sometido al miedo, al estrés, a los golpes o al sufrimiento para el entretenimiento de las personas. Los animales sienten dolor igual que cualquier ser vivo y tienen derecho a ser tratados con respeto”, expresó otra usuaria.
Ley 747 en papel mojado
Quince años después de que la Asamblea Nacional aprobara la Ley 747, Ley de protección y bienestar de los animales domésticos y animales silvestres domesticados, el marco legal no solo sigue sin reglamentarse, sino que además resulta contradictorio.
Por un lado, el artículo 33 establece que «se prohíbe el uso de animales de cualquier especie en actividades festivas o recreativas, públicas o privadas» cuando el objetivo sea causarles daño, lesiones o la muerte. La norma menciona expresamente actividades como corridas de patos, tiro al blanco y el llamado «gallo tapado», además de cualquier otra práctica que implique sufrimiento animal.
Sin embargo, apenas un artículo después, la misma legislación introduce excepciones para actividades que históricamente han sido cuestionadas por organizaciones defensoras de los animales. El artículo 34 autoriza las peleas de gallos al considerarlas una «tradición cultural y costumbre nicaragüense», siempre que se realicen en galleras autorizadas por las municipalidades y bajo determinadas regulaciones.

De igual manera, el artículo 35 permite las montas de toros y actividades taurinas en barreras autorizadas por los gobiernos municipales. Aunque la ley prohíbe el uso de objetos cortopunzantes, sustancias químicas y otros mecanismos que lesionen a los animales y además veta las corridas donde el toro muere al final del espectáculo, deja abierta la posibilidad de realizar eventos donde los animales son sometidos a estrés físico extremo.
Para especialistas en bienestar animal, esta coexistencia de prohibiciones y excepciones crea una zona gris jurídica. Mientras la ley reconoce que los animales no deben ser utilizados en actividades destinadas a provocarles sufrimiento, simultáneamente protege determinadas prácticas bajo el argumento de la tradición cultural.
Activista costarricense critica atraso de Nicaragua en protección animal
El activista costarricense Juan Carlos Peralta Víquez, presidente de la organización Frente por la Vida, cuestionó el estado de la legislación nicaragüense sobre bienestar animal y aseguró que, pese a la aprobación de una ley de protección hace más de una década, las normas permanecen estancadas y sin reglamentación efectiva.
Peralta afirmó a LA PRENSA que la normativa aprobada en Nicaragua quedó redactada de forma demasiado general y sin mecanismos concretos para garantizar su cumplimiento.
El activista criticó las actividades que utilizan animales bajo el argumento de la tradición o la cultura, incluyendo corridas de toros, peleas de gallos y otros espectáculos similares.
“La ciencia ya ha demostrado claramente que los mamíferos y algunos animales marinos tienen capacidad de sentir dolor, sufrimiento y angustia. El someter a un animal a una de estas actividades que se llaman tradicionales lo que está haciendo es promover la violencia y la pérdida de sensibilidad”, sostuvo.

El defensor de los animales fue más allá al afirmar que este tipo de eventos no representan una manifestación cultural legítima.
“Los casos como este torito en una actividad religiosa no tienen ningún sentido. Eso no atrae ni enriquece, eso no es cultura, simplemente es una pérdida de sensibilidad”, afirmó.
Consultado sobre cómo es percibida Nicaragua desde Costa Rica en materia de bienestar animal, Peralta aseguró que el país ha quedado rezagado frente a las reformas impulsadas en otras naciones. “Es un país con una legislación estancada, es un país con procesos estancados en el marco de protección de los animales”, declaró.
A su juicio, muchas de las leyes aprobadas en Centroamérica fueron impulsadas para responder a demandas ciudadanas, pero no se han acompañado de reformas posteriores ni de una aplicación efectiva.
“Eso demuestra que fueron normas simplemente para satisfacer la presión popular, no verdaderamente para defender los derechos de los animales”, afirmó.
El activista recordó además que durante sus frecuentes visitas a Nicaragua en las décadas de 1990 y 2000 observó situaciones que le dejaron una impresión negativa sobre el respeto hacia la vida animal. “Pude constatar el poco respeto que se tiene a la vida, porque así, en términos generales, existe poco respeto por la vida. Y esto se demuestra claramente con este tipo de actividades”, señaló.
En abril del año 2025 el régimen sandinista propagandizó la inauguración de un hospital veterinario. Mientras invirtió cerca de 18 millones en esa obra, en los municipios se siguen promoviendo los «topes de toro».
«El construir un hospital veterinario, por ejemplo, realmente no es un avance. Es una obligación que tienen los estados de proteger la vida de todos los seres vivos. Acá tenemos que tomar en consideración que los ecosistemas están conformados por diferentes especies. La especie humana, están las tantas, los cocodrilos, especies de aves, los animales de producción, los insectos, todos aportan al ecosistema. Si nosotros en este momento no cuidamos nuestros ecosistemas, empezamos a tener todos los efectos del cambio climático totalmente acelerados. Es un todo», comentó.
Centroamérica se quedó rezagada
Peralta advirtió que la región enfrenta una deuda pendiente en materia de protección animal y consideró que muchas normativas han quedado desactualizadas frente a los avances científicos y jurídicos registrados en otras partes del mundo.
“Los países centroamericanos tienen una deuda muy grande en sus normativas. Las leyes fueron aprobadas, pero no se han seguido ajustando de acuerdo con la ciencia y la técnica”, indicó.
Peralta destacó que Costa Rica continúa impulsando reformas relacionadas con el bienestar animal, incluyendo proyectos para regular la pirotecnia, fortalecer la protección de la fauna silvestre, desarrollar pasos de fauna y reconocer legalmente la capacidad de sentir de los animales.
Lea también: Comerciantes de Paso Caballos en alerta: “Aquí es una zona de desastre”
Finalmente, lanzó una advertencia sobre el rezago regional en esta materia: “Centroamérica se está quedando corta. Centroamérica se quedó rezagada. El resto de los países de Centroamérica no están avanzando en derechos de los animales”, concluyó.