Reconstruir la confianza en la información

La semana anterior, exactamente los días 27 y 28 de mayo recién pasado, se realizó la jornada de cierre de la VI Cumbre Global sobre Desinformación.

Esta es una iniciativa impulsada conjuntamente por la Sociedad Interamericana de Prensa (SIP), el centro de pensamiento e investigación Desconfío y la Fundación para el Periodismo. Su objetivo es impulsar la lucha contra la desinformación y, por lo tanto, por la generación de información pública veraz, verificada y confiable.

Apenas dos días antes se había publicado la primera encíclica del papa León XIV, Magnifica Humanitas, que aborda el tema de palpitante actualidad sobre “la preservación de la persona humana en la era de la inteligencia artificial”. E incluye necesariamente el enfoque del grave problema de la desinformación que, como una plaga pandémica universal, afecta a la humanidad en esta época de la gran revolución tecnológica de las comunicaciones.

León XIV deja claro que la inteligencia artificial no tiene culpa por la preocupante diseminación masiva actual de la desinformación. Pero advierte que es utilizada por algunos —o muchos— como una poderosa herramienta para multiplicarla y diseminarla.

La verdad es un bien común que se debe cuidar y compartir, indica el papa. Y sugiere medidas concretas para hacerlo, como establecer reglas que visibilicen los criterios con los que se seleccionan y amplifican los contenidos en las redes, así como reconocer la incrementada importancia que tienen en estas circunstancias la prensa y el periodismo profesional, y apoyarlos con políticas públicas y medidas concretas.

Por su parte la Cumbre Global sobre Desinformación centró su atención en los dos desafíos más importantes y urgentes del ecosistema digital, como son, por un lado, la monetización de contenidos falsos en las redes sociales, y por otra parte, las vulnerabilidades de la inteligencia artificial frente a campañas de manipulación, ya sea política o de cualquier otro interés espurio.

La Cumbre advirtió que las grandes plataformas de la comunicación permiten que “contenidos desinformadores generen grandes ingresos y amplifiquen su alcance”. Pero también reconoció que algunos periodistas, poco o nada profesionales, aprovechan la inteligencia artificial, no para mejorar su trabajo sino para engañar o confundir deliberadamente con información inconsistente o falsa. Y denuncia el daño que de esa manera se le causa a la confianza social en las instituciones y valores de la democracia.

Por eso mismo, como señaló el director ejecutivo de la SIP, Carlos Lauría, en un ecosistema de comunicación social saturado de desinformación “el periodismo profesional sigue siendo una referencia indispensable para la democracia”. Y en la misma línea, otros participantes en la Cumbre destacaron la necesidad de reforzar la verificación, siempre, pero sobre todo en contextos inundados de desinformación, para reconstruir la confianza de la gente en la información.

Se trata de que, en medio del mar de información imprecisa y falsa, o sea de desinformación, la presencia y función de la prensa y el periodismo profesional no solo sigue siendo importante, como siempre lo ha sido, sino que se ha vuelto indispensable para que la gente pueda recibir la información veraz que necesita y merece.

Es cierto que la tarea de proporcionar información veraz y verificada se ha hecho extraordinariamente difícil, por la crisis de recursos materiales de los medios y los periodistas profesionales, mientras la tecnología facilita el desborde de la desinformación. Y aún es mucho más complicada esa tarea, para el periodismo independiente de países como Nicaragua donde la represión de la dictadura impone la censura total. Además de que, como ha señalado la Fundación por la Libertad de Expresión y Democracia, su vulnerabilidad es mayor “debido a la drástica reducción de la cooperación internacional y el exilio forzado”.

Pero es en la adversidad cuando más se necesita y se debe practicar un periodismo auténticamente independiente y los periodistas ser fieles a los valores y principios de la ética profesional. Porque aún en las peores circunstancias, expresa el legendario periodista estadounidense Martin Baron, exdirector del Washington Post y el Boston Globe: “No se puede hacer periodismo de calidad sin ser transparente o buscar la verdad”.

Un periodismo de calidad como el que ha hecho y sigue haciendo LA PRENSA, por lo que ha recibido diversos premios a la libertad de prensa y la excelencia de su ejercicio profesional.

×

El contenido de LA PRENSA es el resultado de mucho esfuerzo. Te invitamos a compartirlo y así contribuís a mantener vivo el periodismo independiente en Nicaragua.

Comparte nuestro enlace:

Si aún no sos suscriptor, te invitamos a suscribirte aquí