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La fotografía corresponde a la zanja para tubería de aguas residuales abierta en las últimas semanas al norte de la Colonia del Periodista, y en general, denota algo muy importante desde el punto de vista geológico: los estratos no solo varían en espesor, sino que además presentan desplazamientos verticales y ondulaciones laterales que difícilmente pueden explicarse solo por sedimentación normal, según ingenieros geólogos consultados por LA PRENSA.
Por razones de seguridad, los hemos llamado Juan José Herrera, Alexis Estrada y Pedro Domínguez. Los especialistas han analizado siete imágenes entregadas por este Diario sobre la zanja. Ellos sugieren que “el terreno ha sido afectado por deformación tectónica y probablemente por fallamiento superficial antiguo”, algo coherente con la geología de Managua.
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Herrera, Estrada y Domínguez coinciden en que a lo largo de los 35 o 38 metros de zanja expuestos en las fotos pueden verse varios fenómenos: capas blancas que suben y bajan lateralmente; horizontes oscuros interrumpidos o desplazados; sectores donde una capa desaparece y reaparece; pequeños “escalones” verticales; zonas donde los estratos parecen doblados o deformados; sectores con hundimientos locales; y la continuidad del horizonte blanco principal, que sirve como “marcador estratigráfico” y permite ver claramente que no está perfectamente horizontal.
El fallamiento tectónico
Para los especialistas, esto es evidencia de fallamiento tectónico. Hay presencia de microfallas o fallas antiguas que desplazaron los depósitos después de haberse formado, lo cual es común en Managua debido a las fallas Tiscapa, Nejapa, Cofradía, Chico Pelón y el Sistema Las Nubes–Aeropuerto.

Algunas de estas, agregan los geólogos consultados producen desplazamientos verticales pequeños, fracturamiento, inclinación de estratos y subsidencia diferencial (hundimiento progresivo de la superficie del terreno).
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Los geólogos que accedieron a analizar las siete fotografías también observaron algunos movimientos como el de bloques que descienden respecto a otros, generando escalones verticales debido a las fallas que son normales en Managua. Aparece hundido el lado inferior de algunas áreas de la zanja.
Señalan que también puede haber paleocanales o erosión antigua, y que, como no todos los cambios tienen que ser tectónicos, algunas irregularidades pueden deberse a erosión antigua, cauces enterrados, corrientes de agua prehistóricas y redeposición de cenizas volcánicas, como se visibiliza en las zonas cóncavas, lentes sedimentarios y capas que se acuñan lateralmente.
Zanja urbana es extremadamente valiosa para la ciencia
Los ingenieros Herrera, Estrada y Domínguez explican que la redeposición de cenizas se refiere a la toba volcánica, formada tras la consolidación de cenizas volcánicas expulsadas durante una erupción. La toba puede formarse de varias maneras: como acumulación directa de cenizas o mezcla con sedimentos, creando depósitos que pueden ser porosos o densos.
Además, la redeposición de cenizas puede ser parte de la formación de estratovolcanes, donde las erupciones explosivas expulsan una mezcla de cenizas y lava, creando capas de desechos piroclásticos.

En el análisis de los geólogos es clave la banda blanca continua de la zanja, que es ceniza volcánica fina o una toba alterada, y, como fue depositada originalmente casi horizontal, hoy actúa como referencia. Indicadores de deformación posterior al depósito son: cuando esta capa cambia de nivel, se corta, se desplaza o se curva, lo que podría indicar que ocurrieron terremotos superficiales, como los de 1931 y 1972, así como enjambres sísmicos de Nejapa. La zanja expone parte de esa historia tectónica acumulada durante miles de años.
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Las zanjas urbanas, como la que aún está abierta al norte de la Colonia del Periodista, son extremadamente valiosas para la ciencia, afirman los geólogos Juan José Herrera, Alexis Estrada y Pedro Domínguez, porque exponen estratigrafía reciente, tectónica activa y deformación cuaternaria que normalmente está oculta bajo la ciudad. Agregan que perfiles como este podrían servir para estudios paleosísmicos, cartografía de fallas, evaluación geotécnica y reconstrucción eruptiva de Managua.