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En medio del triunfalismo económico que pregona el régimen Ortega Murillo y tras ocho años de crisis sociopolítica, el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) y el Banco Mundial (BM) que por años fueron los principales financiadores externos de Nicaragua, mediante préstamos y donaciones, prácticamente desaparecieron, y con ellos las bondades crediticias que otorgan. Su lugar ahora lo ocupan el BCIE cuyos créditos son más caros; y China que, impone que sus empresas ejecuten los proyectos, cobra tasas de interés similares a las de bancos comerciales y exige contrapartidas nacionales por adelantado.
«El problema es que por lo general, si se comparan con los del Banco Mundial y del BID, los términos, plazos, costos financieros o tasa de interés, periodos de gracia y comisiones, los préstamos del BCIE y de China son considerablemente más caros o menos atractivos», asegura un analista financiero que por temor a represalias pide omitir su nombre.
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El informe de ejecución del Presupuesto General de la República del primer trimestre de 2026, coloca a China como principal financiador externo, con un aporte esperado de 13,011.9 millones de córdobas, que representan el 59.3 por ciento del financiamiento total.
En segundo lugar, al Banco Centroamericano de Integración Económica (BCIE) con 7,632.5 millones de córdobas, que equivalen al 35 por ciento del total. Juntos aportarán 21,912.8 millones de córdobas, equivalentes a 563 millones de dólares, que representan el 94 por ciento del financiamiento total previsto para 2026.

Por años el BID fue el principal financiador
El Banco Interamericano de Desarrollo (BID), que por años fue el principal financiador del país, solo tiene comprometidos 469.9 millones de córdobas. Este monto representa el 2 por ciento del total de préstamos presupuestados.
La comparación no se puede realizar con años anteriores al inicio de la crisis porque el Ministerio de Hacienda retiró de su sitio web los informes previos a 2018. Sin embargo, el panorama actual es totalmente contrario al año en que estalló la crisis sociopolítica que aún afecta al país y cuando las graves violaciones a los derechos humanos y los crímenes de lesa humanidad cometidos por el régimen Ortega Murillo provocaron el retiro de estos y otros organismos financiadores externos.
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En 2018 Nicaragua pactó con el BID 3,400 millones de córdobas en préstamos que equivalían al 33 por ciento de los préstamos esperados. Ese monto colocó al BID como el segundo financiador externo más importante, superado ligeramente por el BCIE. Además, se comprometió a donar 352.9 millones de córdobas que representaron el 10 por ciento de las donaciones totales, calculadas en 3,434 millones de córdobas. Este año solo se esperan 201 millones de córdobas en donaciones y la mayoría provienen de agencias de las Naciones Unidas.

Sin estrategia vigente con el BID
Según información divulgada en el sitio web del BID, aunque desde 2019 no hay una Estrategia de País formal, mantiene un diálogo técnico continuo con Nicaragua a través de la ejecución activa de proyectos. Entre 2008 y 2011, el BID consolidó su posición como la principal agencia de cooperación multilateral de Nicaragua, con aprobaciones de 579 millones de dólares y desembolsos totales de 555 millones. Mientras que la estrategia 2013-2017, que se extendió hasta 2019, proyectaba aprobar 856 millones de dólares.
La ausencia de una estrategia oficial mantiene aislada a Nicaragua del apoyo del organismo. Actualmente el BID tiene compromisos de aprobación de préstanos con Guatemala de entre 750 millones y 850 millones de dólares durante el periodo 2024-2028. Con El Salvador, en el marco de financiamiento con garantía soberana, tiene previsto aprobarle entre 2,900 millones y 3,520 millones de dólares entre 2025 y 2029.
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Para Honduras la estrategia que sigue vigente es la del lapso 2019-2022. Esta incluye la aprobación de 671 millones de dólares y desembolsos totales por 901 millones. Con Costa Rica el marco de financiamiento con garantía soberana del periodo 2024-2027 establece aprobaciones de entre 800 millones y 1,000 millones de dólares. Y para Panamá, en el periodo 2025-2029 contempla aprobarle entre 1,500 millones y 2,500 millones de dólares.

Sin marco de alianza vigente con el Banco Mundial
El caso del Banco Mundial (BM) es similar. Solo tiene comprometidos 24 millones de córdobas que equivalen al 0.10 por ciento de los préstamos esperados en 2026. En cambio en 2018, con 2,279 millones de córdobas en préstamos y 938 millones de córdobas en donaciones, el BM fue el tercer financiador externo más importante para Nicaragua. Además, fue el principal donante. Según el BM, Nicaragua fue uno de los países de Centroamérica y el Caribe que entre 2013 y 2017 recibió el mayor volumen de desembolsos.
Igual que ocurre con el BID, actualmente Nicaragua no tiene un Marco de Alianza vigente, el más reciente es el de 2018-2022 que incluía la aprobación de préstamos por 268 millones de dólares y desembolsos totales de 527 millones. Mientras que la Corporación Financiera Internacional (CFI) que pertenece al Grupo BM comprometió para ese periodo 529 millones de dólares. Ante la ausencia de un nuevo marco legal el organismo no ha publicado los datos de cumplimiento del anterior.
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La ausencia de ese Marco de Alianza también relega a Nicaragua. Por ejemplo, entre 2021 y 2023, le aprobó a Guatemala tres operaciones por 900 millones de dólares, pero por problemas de ratificación en el Congreso siguen pendientes de ejecutarse. Con El Salvador la cartera en curso es de cinco proyectos por 888 millones de dólares. Mientras que la de Honduras es de 13 proyectos por 984 millones de dólares. La de Costa Rica es de seis operaciones con un compromiso total de 1,241 millones de dólares y la de Panamá podría alcanzar mil millones de dólares entre 2024 y 2028.

El FMI también está ausente
El Fondo Monetario Internacional (FMI) también retiró su apoyo a Nicaragua. Pero a diferencia del BID y el Banco Mundial, el FMI no otorga préstamos para proyectos específicos, sino respaldo financiero a los países afectados por crisis. Pero Nicaragua no tiene programa vigente con el FMI, el último que firmaron concluyó en 2013. «El FMI también suministra financiamiento precautorio para ayudar a prevenir las crisis. Los préstamos del FMI se van perfeccionando continuamente para satisfacer las necesidades cambiantes de los países», explica el organismo en su sitio web.
«La ventaja de préstamos con el FMI además de su costo está en su flexibilidad. Es esencialmente apoyo a la balanza de pagos y ni el BCIE ni China prestan con tal flexibilidad», señala el analista financiero.
El economista y exreo político desterrado, Juan Sebastián Chamorro, explica que la salida de las multilaterales no ocurrió de la noche a la mañana, sino paulatinamente hasta desaparecer. Esto supuso para el régimen la búsqueda de otras fuentes de financiamiento que imponen condiciones que no son tan favorables.
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Se fue el financiamiento más favorable
«No existen en el mundo fuentes de financiamiento tan favorables, por ejemplo, como las del Banco Mundial, porque es precisamente un organismo encaminado a la ejecución de proyectos que beneficien a los países en desarrollo. Por tanto, los plazos, las tasas, los periodos de gracia y los mecanismos de pago son muy favorables», dice Chamorro.
Añade que ante la ausencia del BID y del BM, el régimen Ortega Murillo buscó primero al BCIE que aún cuando estas fuentes estaban abiertas, siempre fue la segunda opción porque su financiamiento es más caro. Y ahora, aunque ha abaratado sus créditos, siguen siendo caros.
Con respecto al financiamiento chino, Chamorro considera que es un prestamista que le ha salido «bastante usurero», ya que pide incluso el pago de contrapartidas adelantadas y tasas de interés más altas y amarradas a la tasa a China.
Condiciones crediticias que ofrecían
Para Chamorro, los plazos más cortos y periodos de gracia casi inexistente implican mayor endeudamiento y la imposibilidad de financiar proyectos que estén en el margen de la rentabilidad. «Porque con financiamiento más caro la posibilidad de financiar un proyecto rentable se reduce por el costo alternativo del proyecto», expone Chamorro.
Efectivamente, según el contrato del préstamo pactado con China para la construcción del Aeropuerto de Punta Huete, el plazo es de 15 años, con 4.5 años de gracia, tasa de interés de 5.2 por ciento, comisiones inicial, de compromiso, de apertura de crédito de gestión que en total suman 3.5 por ciento del valor del crédito. A esto se suma la contrapartida del 20 por ciento del valor del proyecto que se debe pagar por adelantado.
En cambio, según información divulgada en su sitio web, el BID otorga plazos de hasta 25 años con 5.5 años de gracia, tasas de entre 2 y 3.5 por ciento, comisión única del 0.5 por ciento. Además los países pueden elegir entre una gama de opciones que se adaptan a sus necesidades. Además, tanto el BM como el BID ofrecen incluso donaciones directas o créditos sin intereses.
Ahora la deuda es más onerosa
Teniendo en cuenta la estructura actual del financiamiento externo de Nicaragua, el economista desterrado Enrique Sáenz considera que no existe una estrategia de desarrollo de largo plazo destinada a modernizar la estructura productiva del país, en la que se puedan inscribir las estrategias crediticias de las Instituciones Financieras Internacionales (IFI). Ya que en la práctica, la desaparición de las instituciones de desarrollo, proveedoras de crédito, repercute en la disminución significativa de los recursos que el país recibe para promover un desarrollo real.
«Al esfumarse los altos niveles de concesionalidad, cambia el nivel de onerosidad de la deuda pública. Si colocamos estas características en la dinámica del endeudamiento público: cada vez se eleva la proporción de los pagos de la deuda en relación a los ingresos del Estado, a tal punto que Nicaragua ha caído en la aberrante situación que se denomina «transferencia inversa de capitales».
Deuda onerosa impide el desarrollo
Sáenz coincide con el analista financiero en que no solo cambió el nivel de onerosidad de la deuda pública, sino que cada año se eleva la proporción de los pagos a la deuda, en relación con los ingresos. Eso significa que envía más recursos al exterior (para pagar deuda) de los que recibe en préstamos para financiar proyectos.
Sáenz finaliza advirtiendo que una de las «herencias nefastas del régimen Ortega Murillo a cualquier gobierno democrático en el futuro, será una deuda pública muy difícil de soportar. Porque cada vez se requerirán más recursos presupuestarios para pagar deuda. En otras palabras, la dictadura dinástica está aniquilando las posibilidades de desarrollo futuro del país», lamenta. Sáenz.
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