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La aparición pública de Angélica Patricia Chavarría, presa política del régimen sandinista desde hace dos años, no disminuyó la preocupación de organizaciones de derechos humanos sobre las desapariciones forzadas en Nicaragua. Por el contrario, activistas consideran que el caso confirmó que otras nueve personas continúan desaparecidas bajo custodia estatal, en condiciones de alto riesgo, y no pueden ser presentadas.
El régimen de Daniel Ortega y Rosario Murillo no ha presentado al líder indígena Brooklyn Rivera, ni al coronel en retiro Carlos Brenes, o a la esposa de este, doña Salvadora Martínez.
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Según Yader Valdivia, del Colectivo de Derechos Humanos Nicaragua Nunca Más, Angélica Chavarría, expareja de Humberto Ortega, fue presentada porque podían disimular su palidez o delgadez.
La presentación de Chavarría habría sido una estrategia del régimen para intentar desmontar las denuncias internacionales sobre desapariciones forzadas: “Eligieron presentar a la persona que podían maquillar”, afirmó Valdivia a LA PRENSA.

Señaló que Chavarría, de 39 años, es la única de las presas desaparecidas que no es adulta mayor y que podía ser expuesta públicamente tras una preparación previa. Ese día su familia la vio por primera vez desde su captura.
“Se confirmó la visita ese mismo viernes 22 de mayo. Era la primera vez que la veían en dos años. Fue una visita totalmente controlada en el penal La Esperanza, todo fue fotografiado y filmado. No hubo comunicación”, denunció el defensor de derechos humanos.
Presos desaparecidos y familiares exiliados
Las organizaciones alertan especialmente por la condición de salud y edad de la mayoría de las personas desaparecidas. De los diez casos documentados, siete corresponden a adultos mayores de 60 años. Además de la situación de salud y su edad, la duda que martilla es si se encuentran con vida.
«Todo esto inició desde un rumor que llegó a la familia de Brooklyn Rivera sobre su fallecimiento. Hubo una demanda de las organizaciones nicaragüenses e internacionales, como el Grupo de Expertos (en Derechos Humanos, de la Organización de Naciones Unidas) que se pronunciaron para poder tener una prueba de vida de Brooklyn», relató Valdivia.
Añadió que, posteriormente, fue sembrada la misma duda sobre el excoronel Brenes: «Se está convirtiendo como en un patrón porque hicieron correr el rumor de fallecimiento del coronel en retiro Carlos Brenes. Allí comienza a darse una alerta, a la que se suma la grave situación de salud de Eddy Moisés González Valdivia», indicó el también abogado.
En la lista de desaparecidos documentados por el colectivo figura el coronel en retiro Carlos Ramón Brenes Sánchez, de 71 años; su esposa Salvadora del Socorro Martínez Aburto, 68; Stedman Fagot Müller, 72; Brooklyn Rivera, 73; Eddy Moisés González Valdivia, 68; Ricardo Mendoza Irigoyen, 64; Víctor Boitano Coleman, 55; Santos Ariel Rodríguez, 46, y Larry Javier Martínez (de edad no precisada).

En todos estos casos, las familias se encuentran en el exilio y no han podido mantener contacto ni recibir pruebas de vida.
«La familia del coronel Carlos Brenes está en el exilio, la familia de doña Salvadora Martínez está en el exilio, la familia de Brooklyn Rivera está en el exilio, la familia de Steadman Fagot está en el exilio, igual la familia de Víctor Boitano y de Ricardo Mendoza», enumeró.
La fuente hizo la excepción con los familiares de Douglas Gamaliel Pérez Centeno y la familia de Santos Ariel Rodríguez, quienes estarían aún en Nicaragua.
«Es decir la mayoría de los familiares de las personas que están desaparecidas fueron forzados al exilio por parte del régimen. Hay una desconexión total de los familiares», alertó el Colectivo de Derechos Humanos.
“Están jugando con la vida”
El colectivo infiere que hay una escalada intencional del régimen en torno a detenciones convertidas ahora en desapariciones: «Comenzaron desde 2018 con detenciones cortas y luego liberaciones, después detenciones más prolongadas y posterior liberaciones, hablamos de uno o dos años. Ahora llegan a una escala más grande dentro de los crímenes de lesa humanidad que es la desaparición forzada. Deciden detenerlos y desaparecerlos», explicó.
La segunda reflexión al respecto es sobre la utilización de las personas presas políticas como monedas de cambio, o rehenes, para poder negociar ante la comunidad internacional.
Sobre esto preguntamos a Yader Valdivia: «¿Mientras más tiempo transcurre desde la desaparición de la persona, vale más como moneda de cambio?» Y la dolorosa respuesta es: «Sí».
«Puedo decirte de forma más específica que las negociaciones funcionaron con Estados Unidos. Sin embargo, con la llegada de (Donald) Trump al poder, no hubo más negociones para recibir presos políticos. Recordemos que los últimos excarcelados fueron enviados a Guatemala«, comentó.
Agregó que «al no tener Daniel Ortega con quién negociar la liberación de presos políticos se ha ido acumulando. Suma entonces desapariciones forzadas para llamar la atención de la comunidad internacional y hacer negociar», apuntó.

Dictadura cruel
Un tercer elemento que añade Valdivia es el escenario actual en que se encuentra el régimen de Ortega, con aliados capturados como Nicolás Maduro o acusados como el dictador cubano Raúl Castro.
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«Después de la caída de Maduro, la posible caída de Cuba, el régimen se ha quedado solo… Irán está en guerra, Rusia y China se reúnen con Estados Unidos. No son aliados de Ortega. Lo que está haciendo Ortega es blindándose para cuando Estados Unidos voltee a ver hacia Nicaragua», advierte el defensor de derechos humanos, denunciando la posición de Ortega y Murillo.
«La dictadura de Nicaragua es cruel. Está jugando con la vida de estas personas. Hay casos de personas que han muerto en custodia de los centros penitenciarios y no les ha importado. (El régimen) supo maniobrar con eso, con la ejecución a Eddy Montes por arma de fuego, así como dejaron morir también a tres presos políticos más que estaban en su poder. Y la comunidad internacional fue pasiva. El régimen demostró que puede jugar estas cartas», indica Valdivia.