Luis Enrique

Luis Enrique, artista nicaragüense. CORTESÍA

Luis Enrique: “Para mí es bien triste ver la injusticia” 

El cantautor nicaragüense habla con LA PRENSA tras el lanzamiento de su nuevo sencillo con el artista urbano De La Ghetto. Repasa su carrera musical, habla sobre la inmigración y confiesa qué le hubiese gustado ser si no se dedicara a la música.

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De ojos serenos tras unos lentes de color ámbar, con una sonrisa flanqueada por su barba corta y plateada y el cabello ondulado hacia atrás, Luis Enrique Mejía López suele mostrarse cálido, alegre y cercano, pero si hay algo que le pone mal son las injusticias

“Y hablo de injusticia a todo nivel”, señala el artista nicaragüense de 63 años. Tiene más de una década de no presentarse en su país, pero no descarta hacerlo pronto “si las posibilidades se dan”. El pasado 8 de mayo lanzó su nuevo sencillo Nombre y apellido, una combinación entre salsa y el género urbano, junto al artista puertorriqueño De La Ghetto. 

Hablar con Luis Enrique puede llevar meses de gestión y solo conseguir 20 minutos para conversar. Nada de política como condición, pero sí otros temas como su carrera, el legado de su familia o su papel como defensor de los derechos de los inmigrantes. “La discriminación en el mundo, no solamente en Estados Unidos, está. Si no quieres ver eso, pues eres un eres ciego”, señala. 

Luis Enrique tiene más de 30 años en la industria musical. CORTESÍA

Él mismo fue un inmigrante indocumentado en Estados Unidos mucho antes de ser artista. Su sentido musical y el apellido que heredó le fueron marcando las notas que debía seguir en la partitura de su vida. Hoy, está consolidado como un gran ícono de la música a nivel mundial. 

Un Grammy y 4 Grammys latinos son algunos de los reconocimientos que adornan su carrera de más de 30 años. No olvida sus orígenes y no teme defraudarlos. “Cada vez que yo me subo a un escenario entiendo que estoy representando a mi familia”, indica. 

En esta entrevista confiesa lo que le hubiera gustado ser si no se hubiese dedicado a la música, sobre cómo la vida lo fue llevando por el género de la salsa, además de lo que para él representa ser el artista nicaragüense “más destacado de todos los tiempos”. 

Hace unos días lanzó un sencillo con el artista urbano De La Ghetto. ¿Cómo nació esta colaboración? 

Él y yo habíamos hablado en diversas ocasiones de llegar a concretar algo que nos permitiera trabajar en un tema juntos. Así que nos dispusimos a eso y finalmente para estas cosas lo que tiene que aparecer es la canción adecuada. Y Nombre y apellido entendí que era la canción perfecta para que De La Ghetto pudiera estar en colaboración con nosotros y viceversa. Que la canción se sintiera fluida, que es lo que realmente era lo que necesitábamos. 

Luis Enrique incursiona en lo urbano o más bien De La Ghetto incursiona en la salsa, ¿cómo es? 

Pues fíjate que es realmente una colaboración que ahora mismo fluye, una canción que fluye. La canción misma da la posibilidad de que tanto él venga para mi lado como yo voy al de él. Pero esencialmente es una canción de salsa que tiene un color de la música urbana, digámoslo así. La producción evidentemente es más salsera, pero en realidad la canción es lo que nos permitió llegar a esta colaboración y que fluyeran ambas vertientes musicales sin obstruir una a la otra. 

¿Usted siempre quiso ser salsero o la vida lo fue llevando por ahí? 

La vida me fue llevando. Indudablemente cuando era chico comencé a escuchar salsa y me di cuenta de que era un género, en aquel momento era una música que me llamaba mucho la atención, sobre todo por la parte de la percusión y me quise forjar, estudiar en la disciplina de ser percusionista y eso fue lo que hice por mucho tiempo. 

En esa misma posibilidad de entrar como percusionista a estudiar con profundidad la música y de dónde venía, me permitió que en la época, digamos que a mediados de los 80 o finales de los 80 que se dio toda esta modalidad de hacer música romántica en salsa, pues yo pudiera entrar en el género ya como un cantautor. Era alguien que se preocupaba por también dejar canciones inéditas y no solamente tomar canciones que ya habían sido exitosas en lo pop haciéndolas en salsa, sino dejar un material inédito. Ese camino me fue llevando hasta donde estoy hoy en día. 

Usted viene de un clan musical bastante importante en Nicaragua. ¿Qué es la música para usted y para su familia? 

En mi familia han sobresalido sobre todo las canciones dentro del folclore nacional, pues evidentemente mi tío Carlos y mi tío Luis Enrique son dos pilares importantes de la música folclórica nicaragüense. Así es que la música, el mensaje a través de la música era algo importante, sigue siendo algo importante y es algo que a mí me inculcaron desde muy temprana edad: “Es importante lo que dices y cómo lo dices”. 

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Es importante que sea una música que tenga un valor alto, que tenga un nivel de calidad alto y yo crecí bajo esas doctrinas, esos códigos, en cuanto a lo que una canción o un producto musical podría dejar en el corazón de la gente. Así es que la responsabilidad que se me inculcó a la hora de hacer música y no solo hacerlo como evidentemente lo hacemos para divertirnos, para hacer que la gente se divierta también y la pase bien y en el caso de la música de salsa para que la bailen. Es importante que el contenido de la música misma es algo que para mí desde muy temprana edad se me inculcó a mí que era importante saber y hacer con toda la conciencia del mundo, canciones que tuvieran una importancia y dejaran algo en el camino profundo para la gente. 

En la biografía de su sitio web se lee textuamente: “Luis Enrique es, sin lugar a dudas, el cantante y compositor nicaragüense más destacado de todos los tiempos”. ¿Cómo asume esa responsabilidad de ser el más destacado de todos los tiempos en nuestro país? 

Es importante ser reconocido como un cantautor nicaragüense, como un cantautor que viene de una familia volcada al arte y creo que eso me llena mucho de emoción, pero también es una responsabilidad enorme. Cada vez que yo me subo a un escenario entiendo que estoy representando a mi familia, y te hablo de mi familia inmediata, de los Mejía Godoy y de los López. Estoy representando al grupo de gente que me vio crecer y en esa cuna donde yo me desarrollé es que descubrí que tenía un don para hacer esto. 

Llevar esa responsabilidad como alguien tan destacado de un país donde hay tanto talento, donde hay tantos músicos buenos, donde hay tantos poetas increíbles, donde la literatura es algo importante en la vida del nicaragüense, pues definitivamente es una enorme responsabilidad la que llevo. 

Por esa gran responsabilidad, ¿teme defraudar a su familia? 

No, yo ni siquiera pienso en defraudar, más bien pienso en: “cómo hago que mis tíos digan, “Dios mío, ¿pero para dónde va este hombre?” (Risas) “¿Qué camino se metió ahora este hombre?”. Porque he hecho de todo. 

Defraudarlos nunca, yo creo que nunca los podría defraudar, además que tengo claro cuál es mi camino y es el que sigo en cada proyecto que me involucro, así es que no creo que llegaría a defraudarlos como tal. 

Luis Enrique no descarta presentarse en Nicaragua pronto. CORTESÍA

Usted ha sido defensor de los derechos de los inmigrantes. ¿Le parece que estamos en tiempos de mucha discriminación? Hemos visto las políticas de Donald Trump en Estados Unidos y los nicaragüenses ahora migran más que en otros tiempos. 

El drama no recae nada más en cuanto a la discriminación, recae también en cuanto a cómo los países van adoptando diferentes reglas de juego, diferentes códigos y y diferentes leyes. Yo creo que la ley no es clara y a veces cuando la ley no es clara y hay mucha desorganización en ello es que caemos en estos enormes problemas. La discriminación en el mundo, no solamente en Estados Unidos, está. Si no quieres ver eso, pues eres un eres ciego. Incluso hay discriminación de latinos contra latinos. No tiene que ser nada más de un lado, de los americanos hacia los latinos. 

Este tema es un poco más complejo. Hay cosas que van más allá, que son más profundas, que tienen que ver con intereses de ciertos grupos que también se apoderan y aprovechan de la necesidad de los inmigrantes en este país. Así es que no es tan fácil hablar de este problema. Es muy complejo y va mucho más allá de lo que uno podría pensar. 

¿Cómo pueden los artistas ser voz de estas personas vulnerables? 

Primero que todo acatando las leyes, acatando también que hay una responsabilidad. Uno no puede pretender que porque alguien entra ilegal a un país esté bien. ¿Sabes lo que te quiero decir? Y yo lo hice. O sea, yo en ese momento no sabía ni siquiera qué significaba eso. No entendía bien de qué se me estaba hablando. Es por eso por lo que te digo que es un problema más complejo. 

Ahora, que un inmigrante sea maltratado como tal, pues es totalmente inhumano. Eso no lo podemos dejar de ver. ¿Cómo los artistas podemos hablar de esto? Bueno, hablándolo, exponiéndolo. Es la única manera. Hablar no solamente de la discriminación y del atropello, sino también de cuál es la causa, cuál es la raíz de todo esto. No es tan fácil como se cree, es muy fácil apuntar y echarle la culpa a este y al otro, pero el problema va mucho más allá de de lo que estamos viendo hoy en día. 

Usted siempre se muestra cálido, sonriente, cercano. ¿Hay algo que le cause molestia o que lo ponga triste? 

Para mí es bien triste ver la injusticia. Eso me causa mucha tristeza, indudablemente. Y hablo de injusticia a todo nivel, hablo de injusticia tanto con la gente sin hogar en el mundo, en este país y más. Entiendo y creo ser lo suficientemente humano para identificar el dolor del otro. Eso evidentemente me causa mucha tristeza. La injusticia es una cosa que me mueve el corazón. Me mueve profundamente. A veces uno tiene que aprender a lidiar con eso porque te puede tumbar la realidad inmediata de alguien ahí afuera. Sobre todo, si has pasado por caminos similares. 

Y lo que no me gusta a veces es la ignorancia, lo fácil que es hoy en día señalar al otro a través de las redes sociales, sobre todo, en donde hay gente que comienza a hablar de uno sin ni siquiera saber quién es uno. Eso me pone mal. Sin embargo, el mundo es el mundo y también uno aprende a lidiar con las cosas que verdaderamente vale la pena darle importancia y a otras que no. 

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Usted lleva ya más de 30 años en la industria musical, ¿le habría gustado hacer algo diferente? 

Si hubiera podido ser algo diferente y si me hubiera planteado ser algo diferente, creo que me hubiera inclinado por ser periodista. 

¿Por qué? 

Porque me gusta escribir y me gusta ver, evaluar y ser una especie incluso de cronista de la vida misma ahí afuera. Creo que el periodismo trae una alta cuota de responsabilidad social también. Evidentemente en mis tiempos de niño y de adolescente, pues esto era más predominante. Hoy en día cualquier persona se dice ser periodista o escritor y, como te dije anteriormente, en las redes sociales disparan cosas que tú dices: “¡wow!”. La ignorancia es atrevida también. Pero sí me hubiera encantado haber estudiado periodismo. 

¿Hace cuánto no regresa a Nicaragua? 

Yo creo que la última vez que estuve presentándome como tal fue en el 2016. 

¿Veremos próximamente un concierto de Luis Enrique en su país? 

Sí, evidentemente en algún momento. Si Dios lo permite y todas las posibilidades se dan, claro que sí 

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COMENTARIOS

  1. Hace 2 meses

    Discriminación y racismo existen en todo el mundo, incluyendo Nicaragua. En Nicaragua a los asiáticos los llaman chinos, a los de origen africano o de piel muy oscura los llaman negros en su cara, no son babosadas. Anda decile negro o chino a alguien en los EE.UU. ya te acusan de crimen de odio. Y esta es la diferencia con el resto del mundo, en los EE.UU. existen severas leyes contra la discriminacion y el racismo. En los EE.UU. no existe clasismo social, pero en el resto del mundo, incluyendo Nicaragua, las clases sociales están bien marcadas. El campesino no le habla al aristócrata de tú a tú. En los EE.UU. sí, porque no existen clases sociales. Tu clase social en los EE.UU. es cuánto dinero tenés.

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