operación limpieza león

La operación limpieza en León, en 2018, dejó un saldo de cinco asesinatos y decenas de heridos a balazos de policías y paramilitares.

Sangre en León: así fue la sangrienta operación limpieza de 2018

Hace ochos años la peor crisis de derechos humanos en la historia de Nicaragua comenzó el 18 de abril de 2018 en León. Policías y paramilitares acabaron las protestas ciudadanas con una masacre en la Operación Limpieza

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La familiar de uno de los jóvenes asesinados en León, en 2018, regresó escondida este año a su ciudad, al sitio que ella dejó hace ocho años, cuando mataron a su ser querido en una barricada a pocas cuadras de su casa en el barrio Sutiaba.

Su pariente era uno de los cinco jóvenes asesinados el 5 de abril en León, durante la llamada Operación Limpieza que liquidó las protestas que iniciaron en esta ciudad en abril de 2018.

Ella, cuando mataron a su pariente, se fue a Managua y de ahí a Costa Rica, donde ha vivido desde entonces. Sin embargo, en la Semana Santa pasada, a inicios de abril, venció el miedo y regresó a Nicaragua unos días a tratar de reencontrarse con algunos de sus parientes que decidieron quedarse allá pese al duelo.

Lo que vio y sintió fue suficiente para no volver a Nicaragua mientras la dictadura permanezca allí. No niega que le dio alegría ver a su gente, que se sintió feliz de probar algunas comidas y recorrer algunas calles, pero dice que volvió a revivir los terrores que la llevaron a abandonar el país.

Y no piensa volver. No mientras la dictadura, la policía y sus espías sigan en el poder dice.

El viaje la hizo recordar aquel fatídico 5 de julio de 2018.

Ese día amaneció distinto en Sutiaba. Una ráfaga larga y sostenida de ametralladora rompió la tranquilidad de la madrugada, seguida del avance de camionetas, disparos y consignas gritadas en medio de la oscuridad.

A esa hora, el barrio indígena más antiguo de León, que había estado trancado con barricadas desde el 22 de junio de 2018, se convirtió en un escenario de guerra que también se trasladó a los cuatro costados de la Ciudad Universitaria.

Era el inicio de la “Operación Limpieza Julio Victorioso”, un operativo conjunto de policías y paramilitares que en menos de cinco horas dejó un saldo brutal: cinco jóvenes muertos, decenas de heridos y más de 70 detenidos.

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tranques en León en 2018.
Estudiantes de la UNAN comenzaron a levantar barricadas en León hacia finales de mayo de 2018. LA PRENSA/ARCHIVO.

Testimonios de represión

Alex Enrique Machado Vásquez tenía 25 años cuando lo mataron el 5 de julio de 2018.

Luisa Emilia, su mamá, afirmó a los investigadores de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos que Alex era un buen hijo, que le ayudaba en lo económico y era responsable con ella.

También apreciaba mucho a su hermana Mayling y era un buen padre para sus dos hijos, Alexander Caleb, de cuatro años, y Alex Gamaliel, de diez meses entonces.

La madre y la hermana lo describieron como un chavalo muy popular, que aguantaba las bromas y nunca “botaba la gorra”.

Le decían “El Burro” porque era alto y grande; tenía el pelo chirizo y una sonrisa con camanances. Su madre asegura que era tranquilo y todo mundo en el barrio lo quería por su don de buena gente.

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Operación Limpieza de León en 2018.
Después de que los paramilitares desmontaran a balazos los tranques de León en la Operación Limpieza de julio de 2018, los policías llegaron a rematar las protestas con ráfagas de AK y francotiradores. LA PRENSA/ARCHIVO.

Cuando no tenía trabajo se iba a la esquina a chilear, a jugar futbol callejero, a jugar naipes y a apostar pequeñas cantidades. Era parte de un equipo de fútbol que había ganado trofeos y donde también participaba Junior Gaitán, uno de los muchachos asesinados posteriormente en Masaya.

Trabajó durante ocho años como ayudante de albañilería en la Fuerza Naval en Puerto Sandino, pero renunció cuatro meses antes de morir.

Doña Luisa Emilia recuerda que Alex se metió de lleno en los tranques casi al final de la rebelión, porque tenía la esperanza de ver una Nicaragua libre. “No quiero que mis hijos vivan esta situación”, le dijo a su madre.

El barrio indígena de Sutiaba se había llenado de tranques y el joven andaba de arriba abajo apoyando. El tranque más cercano estaba en la esquina, a media cuadra de su casa.

Francotiradores y gatilleros

“La Operación Limpieza venía al lado del Rastro Municipal, en todo eso había tranques. Una pala mecánica con un francotirador encima se venía tirando los tranques y la Policía con los paramilitares venían disparando”, relató Mayling al colectivo Madres de Abril.

“En la esquina, los paramilitares sacaron a los chavalos de sus casas, les pegaban, se metieron a las casas y robaban todo. A una señora que tiene una venta le robaron la moto, celulares, reales, gaseosas, todo”, agregó.

En la cuadra la gente les cerró las puertas a los policías y paramilitares, que entraron disparando a mansalva. La madre de Alex Enrique se asomó a la calle cuando escuchó a una mujer que gritaba: “¡No lo maten, no lo maten!”.

Después vio a una muchacha que venía corriendo directo hacia ella, con su hermano. “Él me queda viendo, me abraza y me dice: Tienes que ser fuerte. ‘¿Por qué?, le digo. Porque mataron al ‘burrito’, me dice’. ¡Nunca se me pasó que a mi hijo me lo iban a matar!”, relató doña Luisa.

El testimonio es parte de los audios de la exhibición Madres de Abril que por estos días se relanzará desde su sitio web en Costa Rica, en conmemoración a los sucesos del 18 de abril de 2018.

“Antes de que a mi hijo me lo mataran, yo me fui al tranque donde él estaba, en la esquina. Le dije: amor, vámonos, vámonos, ellos vienen con armas. No mamá, me dice él, yo quiero mi Nicaragua libre, mis hijos no van a crecer así en esto”.

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tranques de León en 2018.
Las calles de León bloqueadas por barricadas del movimiento 19 de abril, en toda la ciudad. LA PRENSA/O.NAVARRETE.

Rematado en la patrulla

El relato que sigue es crudo y forma parte de las denuncias de 87 personas que el Centro Nicaragüense de Derechos Humanos (Cenidh), reportó como “ejecuciones extrajudiciales” en julio, como producto de las Operaciones Limpieza que Daniel Ortega y Rosario Murillo ordenaron en todo el país ese mes.

“A Alex le dispararon como a cuatro cuadras de la casa y le pegan el primer balazo en el estómago. Estaba vivo cuando lo montaron en la camioneta y en la morgue apareció con nueve balazos: tres en el abdomen, tres en el pecho y tres en la cabeza”, denunció su hermana.

Según el relato que el equipo de LA PRENSA obtuvo de testigos en la zona, sus captores lo subieron a una patrulla y, a media cuadra, se oyeron varios disparos dentro de la tina vehículo policial. Los atacantes trasladaron su cuerpo sin vida a la morgue del hospital Óscar Danilo Rosales.

La vela y el entierro de Alex se realizaron bajo un fuerte asedio policial. Mayling relató que solo lo pudieron velar dos horas: “No teníamos tiempo de estarlo velando porque la Policía pasaba y pasaba. El entierro fue a las ocho de la mañana. En menos de cinco minutos ellos cambiaron mi vida totalmente”.

Mataron a Danny

Ileana del Socorro Morales es otra de las madres de abril de León. Exiliada, recuerda que su hijo soñaba con un futuro para la familia: “De su negocio de destazar cerdos, compartía con las hermanas y hermanos. Vos vendé esto, vos hacé lo otro, les decía, para que todos ganaran. Era muy unido con los hermanos. Cuando lo mataron, dejó un hijo de dos años”.

Su hermana Jani relató que a Danny le gustaba jugar fútbol y divertirse como cualquier joven veinteañero.

Además, escribía poemas. Tenía grandes planes, estaba pendiente de las reparaciones de la casa y de buscar cómo garantizar el título de propiedad, porque la casa fue heredada por la madre.

Operación Limpieza en León en 2018.
Policías, paramilitares y trabajadores estatales rematan la Operación Limpieza de León en 2018. LA PRENSA/ARCHIVO.

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Otra de sus hermanas lo recuerda como un chavalo “social” y amistoso. “Teníamos una relación muy bonita, muy grande… Más que mi hermano era como mi padre prácticamente, me cuidaba y me daba todo. Cuando comenzó esto él no se metía en nada, pero decía: Yo estoy en contra (de la represión) porque no me gustaría que a mi hijo le hicieran algo”.

Doña Ileana cuenta que, a partir del 19 de abril, Danny sintió mucho coraje cuando vio a los miembros de la Juventud Sandinista apalear a los adultos mayores y quiso ayudar.

Estuvo en las barricadas y cuando le dijeron que huyera o se escondiera porque venía la Operación Limpieza, ella le pidió que se quedara en casa. “Yo le digo que no vaya a apoyar porque temo que le hagan daño, pero él me dice: Mamá, yo no puedo retroceder”.

Lo dejaron desangrar…

“El día que lo mataron yo le dije que no se fuera, pero cuando salí Danny ya no estaba. Afuera estaban los paramilitares y ahí lo sorprendieron. Él iba en una bicicleta y ahí le dispararon; la bala entró por la espalda y salió en la parte del estómago”, explica la madre.

Loes testigos dicen que el joven siguió pedaleando en la bicicleta, herido, en dirección a su casa.

“Posiblemente caminó una cuadra o cuadra y media, cuando se desmayó del dolor. Mi otro hermano salió por la parte de atrás de la cuadra a tratar de socorrerlo, pero venían unos paramilitares y le apuntaron, entonces esperó a que se retiraran para poder ir a encontrarse con Danny”, señala.

Según doña Ileana, a como pudieron, los vecinos lo llevaron moribundo al centro de salud a unas tres cuadras, pero Danny no fue atendido y lo dejaron desangrar mientras policías y paramilitares amenazaban con disparar a quienes querían ayudarlo o recogerlo para llevarlo a otro lado.

Un día antes de ser asesinado, él escribió en su Facebook: “Hay causas por las que merece la pena morir, pero no por la que merece la pena matar. Nicaragua unida jamás será vencida”.

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La Operación Limpieza en León dejó cinco asesinados y decenas de heridos a balazos. LA PRENSA/ARCHIVO.
La Operación Limpieza en León dejó cinco asesinados y decenas de heridos a balazos. LA PRENSA/ARCHIVO.

El asesinato de Junior

Junior Alexander Rojas tenía 21 años. Era el hijo menor de doña Aura Marina Rojas, quien fue madre y padre a la vez del muchacho. Originario de León, se sentía orgullosamente “Sutiaba”.

Tenía el apodo de “Pío”. Estudiaba secundaria en el Instituto Modesto Armijo en el turno nocturno. Desde los 16 años dejó el sistema diurno para trabajar como ayudante de albañil y ayudar a su familia, pero no abandonada la idea de graduarse alguna vez de administrador de empresa.

Formaba parte de un grupo llamado “El Escorpión”, con quienes jugaba fútbol y le gustaba salir a pasear a la playa con sus amigos.

El 5 de julio, el ataque policial comenzó alrededor de las cinco de la madrugada en Sutiaba.

Antimotines y paramilitares encapuchados irrumpieron disparando y derribando barricadas. Junior, que estaba en su casa, decidió salir a defender a sus compañeros con morteros cuando lo mataron de un disparo de francotirador en la cabeza.

“Mi otro hijo se va a la esquina, pero ya los antimotines habían levantado los cuerpos en sus camionetas para trasladarlos a la morgue del Hospital Danilo Rosales, Ahí lo encontró mi hijo mayor aventado en un pasillo, desnudo, sin camisa y sin zapato y le dice un doctor, ‘ahí está ese perro, llevátelo’, pero como estaba todo sucio, porque lo habían arrastrado, lo limpió, lo envolvieron en un tuco de tela y así se lo entregaron. No le dieron ningún papel y después fuimos a preguntar, y dijeron que no había papel, que ahí no había seña que algo había sucedido”, relató la madre.

Fue enterrado el 6 de julio en el cementerio San Juan Bautista de Sutiaba, en medio de disparos de policías que dispersaron el cortejo fúnebre dieron y persecución a los vecinos que salieron huyendo.

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