Óscar René Vargas: "Rosario Murillo tiene un problema contra los Chamorro"

Las andanzas de Óscar René Vargas, de la revolución al destierro

Detrás del analista político se esconden anécdotas que retratan la lucha del pueblo nicaragüense por salir de una dictadura para luego caer en otra.

Contenido Exclusivo CONTENIDO EXCLUSIVO.
Escuchá esta nota
0:00 / 0:00
1.0x

Lista de reproducción

  • No hay más artículos para escuchar

Óscar René Vargas es de esos personajes de la política nicaragüense que son sumamente conocidos porque siempre están opinando sobre la actualidad del país. Por ejemplo, como los conoce, analiza constantemente las maniobras de los dictadores Daniel Ortega y Rosario Murillo.

Como sociólogo, economista y analista político, se atreve también a hacer proyecciones. Actualmente, está seguro de que este 2026 será el año en que por fin Nicaragua dejarán de padecer a los Ortega Murillo y los nicaragüenses exiliados podrán regresar al país.

Lea también: La mujer que llamaba “Danielito” al dictador

Sin embargo, Vargas tiene tras de sí una historia personal rica en anécdotas que están conectadas con la historia del país, como las persecuciones que sufrió su padre, el abogado conservador Gustavo Adolfo Vargas López, durante los atentados contra el dictador Anastasio Somoza García, tanto en 1954 como en 1956, que resultó ser el mortal.

Los padres de Vargas, especialmente su madre, Otilia Escobar Maradiaga, fueron personas de muchos recursos, pero le dejaron de herencia el antisomocismo, el cual lo llevó a enrolarse desde temprano en el Frente Sandinista (FSLN) y a salir al exilio en diciembre de 1967, después de que Daniel Ortega cayó preso y delató a varios de sus compañeros.

La vida lo acercó a los hermanos Daniel y Humberto Ortega, aunque fue cercano de Humberto y no de Daniel. Hoy está en el exilio, perseguido por Daniel Ortega y su esposa Rosario Murillo.

Óscar Rene Vargas, al centro,con camisa a rayas verticales, en la conferencia de prensa en la que Daniel Ortega aceptó la derrota electoral del sandinismo en 1990. LA PRENSA/ REDES SOCIALES
Óscar Rene Vargas, al centro, con camisa a rayas verticales, en la conferencia de prensa en la que Daniel Ortega aceptó la derrota electoral del sandinismo en 1990. LA PRENSA/ REDES SOCIALES

Vargas, quien nunca había estado preso por más de un día, finalmente pasó cinco meses en las mazmorras de Ortega y Murillo, entre 2022 y 2023. Cuando lo excarcelaron, sufrió un momento incómodo porque lo desterraron a Estados Unidos, un país en el que, a pesar de que tenía visa para entrar, cada vez que lo visitaba lo revisaban como si fuera “un terrorista”, debido a su vinculación desde joven con el FSLN.

En cuanto pudo, Vargas dejó Estados Unidos y se trasladó a Costa Rica, donde hoy pasa los días escribiendo. Todos los días escribe, aunque sea cinco líneas. No puede dejar de hacerlo, de comentar la situación política de Nicaragua, razón por la cual está mal visto ante los ojos de los Ortega Murillo.

Vargas está alejado totalmente de Ortega desde 2007, cuando el dictador lo nombró embajador en Francia, pero a los pocos días lo destituyó porque expresó opiniones en LA PRENSA.

Actualmente, Vargas, de 80 años, nacido en el barrio San Sebastián, de la vieja Managua, está delicado de salud, con problemas en el corazón. Mientras fue prisionero político de los Ortega Murillo se les puso como alguien totalmente desvalido para engañar a los carceleros, y le permitieran entrar la comida que le llevaba su hermana Milú Vargas, recientemente fallecida. Sin embargo, Vargas dice que realmente está mal de salud, no tanto como actuaba en la cárcel, pero sí delicado.

Vargas escribe todos los días y ha escrito cuatro libros en los últimos años. LA PRENSA/ ÓSCAR NAVARRETE
Vargas escribe todos los días y ha escrito cuatro libros en los últimos años. LA PRENSA/ ÓSCAR NAVARRETE

Burlando a la muerte

Desde que Óscar René Vargas se inmiscuyó en política ha estado en varias ocasiones cerca de la muerte, especialmente desde que empezó a colaborar con el Frente Sandinista (FSLN) y realizaba operaciones en las que expuso el físico o la vida.

El 27 de noviembre de 1966, por ejemplo, en el último día de las inscripciones para las elecciones que se realizarían en 1967, con Anastasio Somoza Debayle y Fernando Agüero como principales contendientes, Vargas iba a la par de Silvio Parodi cuando este joven fue asesinado a balazos por la Guardia Nacional porque reclamó por unas anomalías en una mesa de inscripción en San Sebastián, el barrio donde Vargas nació y creció.

“Cuando mataron a Silvio yo iba al lado de él. Había una relación familiar muy cercana entre los Parodi y mi familia. Y cuando tiraron a Silvio yo me tiré debajo de un carro. Tenía 20 años y la capacidad, era deportista. Corría, nadaba. Siempre he sido deportista”, recuerda Vargas.

La dictadura somocista acusó a Vargas de ser uno de los causantes de la muerte de Parodi, a pesar de que quienes dispararon fueron los guardias. Lo llevaron ante un tribunal militar presidido por Samuel Genie, en diciembre de 1966, pero fue defendido con éxito por su padre Gustavo Adolfo Vargas López.

Pocos días después del asesinato de Parodi, Vargas también estaba en la Avenida Roosevelt, siempre en el contexto de la campaña electoral, en la tarde del 22 de enero de 1967, cuando la Guardia de Somoza perpetró lo que en la historia del país se conoce como la masacre del 22 de enero, porque los guardias abrieron fuego contra los manifestantes causando muertos y heridos y muchos otros fueron encarcelados.

Lea también: Arnoldo Alemán, del mismo tronco familiar de los Chamorro, y otros políticos con antepasados famosos

Los manifestantes corrían y eran alcanzados por la Guardia. Nunca se supo con exactitud la cantidad de muertos. La Cruz Roja dio una cifra de 200 muertos, pero otros testigos calcularon a más de mil muertos dispersos en las calles. “Al día siguiente los ciudadanos que pasaban por ahí pudieron verlos apilados (los cadáveres)”, afirma un blog del Partido Comunista de Nicaragua sobre ese hecho.

“Yo estaba en la primera línea y detrás de mí estaba la Guardia, ahí por el Banco Central, donde ahora es la Asamblea Nacional. Hay una foto famosa que la reprodujo El Nuevo Diario (ya extinto), en la que aparezco a la orilla de la Guardia, antes de que desataran la matanza”, asegura Vargas.

En ese mismo año 1967, pero en el mes de noviembre, Vargas también arriesgó su vida, esta vez para salvar la de Daniel Ortega, quien estaba en una casa de seguridad en el barrio Monseñor Lezcano, rodeado por la Guardia Nacional, que estaba en la zona porque habían detectado a una célula del FSLN y los habían matado, y buscaban a más sandinistas.

Vargas con sus hermanos Milú y Gustavo Adolfo. LA PRENSA/ CORTESÍA
Vargas con sus hermanos Milú y Gustavo Adolfo. LA PRENSA/ CORTESÍA

Ortega —dice Vargas— era muy amigo de su hermano mayor, Gustavo Adolfo Vargas Escobar, y por eso se fueron los dos a salvarlo en dos carros de lujo que tenían, un Toyota Corona y otro Corolla, ambos con aire acondicionado, por lo que los guardias no iban a sospechar que dentro iban guerrilleros del FSLN.

En el Corolla, que era gris, había aprendido a manejar Ortega y lo chocó. En ese mismo carro, ya reparado, lo rescataron los hermanos Vargas, en medio de los retenes que la Guardia había instalado en las cercanías de la Estatua de Monseñor Lezcano. En el Corona blanco iban Gustavo Vargas y Ortega, adelante, de copiloto y escoltándolos en el Corolla iban Óscar René Vargas e Iván Turcios, quien estaba clandestino con Ortega en la casa de Monseñor Lezcano.

Días después, Ortega cayó preso cerca del antiguo mercado Bóer, que estaba por donde hoy es el Instituto de Medicina Legal (IML) y ya encarcelado abrió la boca para delatar a sus compañeros de lucha del FSLN. Por esa razón, Óscar René Vargas y su hermano Gustavo Adolfo tuvieron que irse al exilio en diciembre de 1967, asegura Vargas.

Un hecho más reciente en el que Vargas pudo estar cerca de la muerte sucedió el pasado miércoles 18 de junio de 2025. Él no lo considera así, pero algunas personas cercanas a él creen que sí. Ese día almorzó en la Casa España en San José, Costa Rica, con el exmagistrado judicial Rafael Solís y el mayor en retiro Roberto Samcam, pues los tres, como exiliados, intercambiaban ideas sobre la actual situación en Nicaragua.

A la mañana siguiente, lo llamó la esposa de Samcam, Claudia Vargas: “Mataron a Roberto”, le dijo. La noticia lo golpeó porque le tenía mucho aprecio a Samcam.

Después se filtró que a Samcam lo andaban siguiendo y el día que almorzaron juntos un sicario habría subido a la segunda planta de la Casa España, donde Samcam, Solís y Vargas solían almorzar, pero ese miércoles lo hicieron en otra parte de la Casa España, en un restaurante más caro.

Es posible que el presunto sicario subió a la segunda planta, pero no los vio, especula Vargas, quien ahora está totalmente convencido de que la dictadura de Daniel Ortega y Rosario Murillo lo tiene vigilado a él también.

El impacto de la muerte de su madre

Óscar René Vargas nació en una familia acomodada de la vieja Managua. Su padre, Gustavo Adolfo Vargas López, era un abogado que solo tomaba casos importantes. Lo hacía así por una exigencia de su esposa, Otilia Escobar Maradiaga.

Otilia Escobar Maradiaga era empresaria y fue la primera representante en Nicaragua de los Calzados Adoc.

A Vargas no le faltó nada nunca. En los primeros cinco años de escuela iba al Colegio Americano, pero sus padres lo sacaron del mismo porque hablaba mejor el inglés que el español y lo matricularon en el Pedagógico de Managua.

Después, fue a estudiar al Colegio Centro América de Granada, donde estaba interno y solo iba a Managua los fines de semana.

En el Centro América de Granada, Vargas vivía en el tercer piso del edificio, frente al lago Cocibolca, y uno de los compañeros más cercanos que tuvo, en el corredor de camas que había, fue Antonio Lacayo Oyanguren (ya fallecido), quien fue esposo de Cristiana Chamorro Barrios y ministro de la Presidencia en el gobierno de Violeta Barrios de Chamorro, así como aspirante presidencial en 1996.

La memoria que Vargas tiene de ese colegio es que tenía “como siete campos de beisbol, piscina olímpica, campos de futbol, cine” y se veían películas “dos veces por semana”. La alimentación era muy buena.

Los dos primeros hermanos de Vargas fueron abogados, a como lo fue el padre. Estos fueron Gustavo Adolfo, quien llegó a ser después uno de los mejores amigos de Daniel Ortega, y Milú (María de Lourdes Fátima), quien posteriormente se casó con uno de los nueve comandantes de la Revolución Sandinista, Carlos Núñez Téllez.

Lea también: Rafael Aragón, sacerdote exiliado: “Quiero ser enterrado en San Judas”

Sobre Núñez Téllez, al ser su cuñado, Vargas pudo ser testigo de primera mano de cómo el comandante sandinista, considerado el “Padre” de la Constitución sandinista de 1987, presidente de la Asamblea Nacional en la década de 1980, falleció en 1990 casi con pena moral, después de ver cómo sus compañeros de la dirección del FSLN, los otros ocho comandantes, tras la derrota electoral, decidieron poner como jefe de la bancada sandinista en la Asamblea a Sergio Ramírez Mercado, cuando ese puesto le correspondía a Núñez.

Un joven Óscar René Vargas. LA PRENSA/ CORTESÍA
Un joven Óscar René Vargas. LA PRENSA/ CORTESÍA

Siguiendo con la familia de Vargas, cuando iba a nacer otra hermana, Martina, tanto su madre como la niña fallecieron en el parto, el 10 de diciembre de 1958. Supieron que la niña se llamaría Martina, bajo ese nombre está inscrita su defunción en el Registro Civil, porque era el deseo de su madre, Otilia Escobar Maradiaga, devota de San Martín de Porres.

Óscar René Vargas tenía 12 años cuando murió su madre. El impacto fue muy grande, pero, con el correr del tiempo, ha concluido que el fallecimiento de su progenitora los unió como familia.

Su padre se volvió a casar y tuvo otra hija, Patricia, a la que Óscar René quiso mucho. Los tres hermanos de Óscar René Vargas murieron recientemente, en un lapso de 11 meses. Mucho antes había muerto su padre, durante el terremoto de 1972, pues le cayó encima la pared de la casa, cuando Vargas tenía más de cuatro años de estar en el exilio, en ese momento en Suiza.

Las personas que se encargaron de rescatar el cadáver del padre de Vargas, de entre los escombros, fueron Pedro Joaquín Chamorro Cardenal y su cuñado Carlos Holmann, esposo de Anita Chamorro. Fueron de los primeros en llegar a la casa de los Vargas porque vivían como a media cuadra, sobre la calle El Triunfo.

La profesión que atraía a Óscar René Vargas era la Medicina. Estudió tres años de esa carrera en la UNAN-León.

Sin embargo, desde 1967, cuando Daniel Ortega reveló información sobre él y su hermano Gustavo Adolfo, los dos tuvieron que salir al exilio.

Estuvo en Brasil y luego en Chile, donde conoció al líder socialista Salvador Allende. Lo vio dando un discurso en público en una concentración de la izquierda chilena, en el teatro Caupolicán, ante casi seis mil personas. Luego, Allende llegó a ser presidente de Chile y Vargas y su hermano lo buscaron en una ocasión y el mandatario los ayudó a irse a Cuba.

En Cuba, Vargas estrechó amistad con Humberto Ortega. De hecho, Vargas dice que él siempre fue más cercano a Humberto que a Daniel Ortega y que siempre vio que Humberto era más inteligente que Daniel, a quien califica más como pragmático. Además, dice que fue Humberto quien puso a Daniel Ortega al frente de la junta de gobierno en 1979.

También se encontró en la isla con Henry Ruiz, Tomás Borge y Víctor Tirado quienes posteriormente fueron miembros de la Dirección Nacional del FSLN.

Vargas también estuvo con Eduardo Contreras, el primer Comandante Cero que tuvo el sandinismo, y que era su primo. El nombre completo de Contreras era Eduardo Contreras Escobar. Óscar René es de apellidos Vargas Escobar. El exdiputado y exmagistrado judicial Iván Escobar Fornos es otro pariente de él.

Para 1968, calcula Vargas, había en Cuba unos 30 miembros del FSLN, la mayoría de ellos están hoy fallecidos.

De Cuba, siempre exiliado, Vargas se fue para Suiza en 1969 y allá siguió trabajando para el FSLN. Como sabía que el exilio iba para largo, decidió continuar en Suiza los estudios de Medicina, pero, en la universidad, le dijeron que tenía que empezar los estudios desde cero y demoraban ocho años.

Por esa razón, Vargas se cambió de carrera y estudió Sociología, llegando a graduarse, y después estudió también una maestría en Desarrollo Económico y un doctorado en Sociología.

Estando aun en Suiza, siempre en 1969, Carlos Fonseca cayó preso en Costa Rica y Vargas fue secretario de un comité para la liberación de Fonseca. El presidente del comité era el filósofo y escritor francés Jean-Paul Sartre y la vicepresidenta era la esposa de Sartre, la escritora feminista Simone de Beauvoir. Vargas conoció a Fonseca en Managua, en 1967.

Los académicos Carlos Tünnermann, Alejandro Serrano Caldera, Sergio Ramírez y Óscar René Vargas. LA PRENSA/ CORTESÍA
Los académicos Carlos Tünnermann, Alejandro Serrano Caldera, Sergio Ramírez y Óscar René Vargas. LA PRENSA/ CORTESÍA

Para 1975, regresó a América, a México, donde, gracias a las recomendaciones de reconocidos intelectuales como el economista belga Ernest Mandel, a los 15 días de haber llegado a México encontró trabajo en la universidad de Puebla, a tiempo completo, aunque siempre colaboraba con el FSLN, afirma.

Los sandinistas tomaron el poder el 19 de julio de 1979 y dos días después Vargas arribó a Nicaragua. Los sandinistas nunca le dieron empleo porque lo veían como alguien que “pensaba”, que criticaba. Según Vargas, los sandinistas siempre ocuparon asesores internacionalistas, como panameños, cubanos y chilenos, antes que dejarse acompañar de los intelectuales nicaragüenses.

Vargas asevera que todas las cosas que ha tenido las ha comprado con el dinero de su trabajo. En los años ochenta, cuando llegó de México, traía dinero y compró su casa.

Se ha casado tres veces y afirma: “Todas mis esposas han sido bellas”. Una de sus esposas fue una joven burguesa colaboradora del FSLN, Mary Jane Mulligan Benard. Otra Miriam Patricia Delgado Montalván, quien fue embajadora en Suecia y en Noruega, y la tercera fue la poetisa Daisy Zamora.

Cinco años clandestino en Nicaragua

La dictadura de Daniel Ortega y Rosario Murillo encarceló a Óscar René Vargas en noviembre de 2022.

Aunque ya conocía de clandestinajes y de prisiones políticas, Vargas nunca había estado preso por un periodo prolongado. Lo más solo algunas horas.

Cuando era niño, en 1954, su padre, el abogado Gustavo Adolfo Vargas López, que era conservador, fue encarcelado por la Guardia de Anastasio Somoza García cuando opositores del PLI tramaron un complot contra el fundador de la dinastía, pero fueron descubiertos.

Poco después de descubierto el complot, en ese mismo abril de 1954, Vargas y su padre caminaban cerca de Las Delicias del Volga, asistiendo a un entierro, y los guardias lo detuvieron en medio del funeral que se dirigía al Cementerio General.

Los amigos de su papá se encargaron de llevar a Óscar René a la casa, pues él tenía solo 8 años en ese momento.

En 1956, cuando en septiembre fue asesinado Somoza García, el mismo día del atentado contra el dictador el padre de Vargas se fue a esconder y pasó clandestino seis meses. “Recuerdo que yo era el contacto entre mi mamá y mi papá”, dice Vargas.

En una bicicleta Raleigh roja, que tenía una bolsa negra en la parte de atrás, Vargas trasladaba las cosas que su mamá le mandaba a su padre, quien estaba oculto en una casa del barrio San Antonio, a unas siete cuadras de la casa de su familia, que vivía en el barrio San Sebastián.

Meses después, en junio de 1957, Luis Somoza dio una amnistía y el padre de Vargas pudo abandonar el clandestinaje.

A partir de julio de 2018, a Vargas le correspondió revivir todas las experiencias que de niño había vivido con su padre, y luego de joven con el FSLN, pues en ese mes la dictadura Ortega Murillo ordenó que lo apresaran, luego de que Vargas aconsejó a la población que, para que las marchas de las protestas de 2018 fueran efectivas, debían de realizarse dirigiéndose hacia la residencia de los dictadores, en el reparto capitalino El Carmen.

Con su hermana Patricia Vargas Fernández. LA PRENSA/ CORTESÍA
Con su hermana Patricia Vargas Fernández. LA PRENSA/ CORTESÍA

Vargas se fue al clandestinaje luego de que a su hermana Milú Vargas le llegaron a decir que Murillo había dado la orden de apresar a Óscar René Vargas.

Desde entonces, pasó como un año encerrado en una casa de la cual no quiso brindar detalles, por protección, pero desde la misma escribía y atendía las solicitudes de entrevistas de los periodistas.

Pasado un año, y viendo que no podía continuar poniendo en riesgo a sus amistades, y también confirmando que ya no acechaban su casa los cuatro vendedores de hot dogs que la dictadura había colocado cerca de la misma para espiarlo, en 2019 Vargas se fue a ocultar a su casa.

Sin embargo, Vargas dice que él siempre salía a hacer mandados o a pasear. Por ejemplo, cuando se sentía estresado, iba al mar, a la casa de playa de un amigo. Para salir, Vargas hasta se compró un disfraz, con barba y bigote, pero nunca lo usó.

También iba al dentista. Hasta el covid-19 le dio en 2020. Estuvo con tanques de oxígeno en su casa.

Incluso, cuando le descubrieron una arritmia en el corazón, en un hospital se colocó un marcapasos. Los médicos lo hicieron “de manera ambulante”, porque la Policía llega todos los días a los hospitales.

Para despistar a la dictadura, especialmente desde 2021, Vargas y su familia vendieron la idea de que él se había asilado en Costa Rica. Cuando en una ocasión uno de los voceros del régimen, el periodista William Grigsby, lo acusó de cobarde por haberse ido a Costa Rica, Vargas confirmó que la dictadura había mordido el anzuelo creyendo que estaba en Costa Rica.

Un día, andando en la parte trasera de un vehículo, con un extranjero al volante, la Policía detuvo al vehículo y los agentes pidieron los documentos de todos los pasajeros. Le devolvieron los papeles, pero Vargas está seguro que en ese momento lo detectaron.

Por eso, en vez de regresar a su casa, le pidió al extranjero que lo llevara a la casa de su hermana Patricia Vargas Fernández.

Cuando lo capturaron, él se cerró que había llegado de Costa Rica y hasta dijo por cuál punto ciego había retornado al país. Dijo que por El Naranjo. Pero, la verdad es que había pasado cinco años clandestino en Nicaragua.

Destituido como embajador en Francia

En el año 2007, cuando Daniel Ortega regresó al poder, Óscar René Vargas estaba en Washington D.C., Estados Unidos, y hasta allá lo llamaron por teléfono varios ministros del nuevo gabinete de Ortega, entre ellos el canciller Samuel Santos.

Le preguntaron si quería ser embajador en Francia y Vargas respondió que prefería serlo en Suiza, por sus antecedentes en ese país.

Santos le devolvió la llamada y le dijo que Ortega lo quería para Francia, donde sería como una especie de secretario político entre el cuerpo diplomático de Nicaragua en Europa.

Sin embargo, en esos días Ortega destituyó a Margine Gutiérrez como ministra de Cultura porque se atrevió a mostrar desacuerdo con un “regalo” que le hizo Ortega al presidente venezolano Hugo Chávez: dos manuscritos originales del poeta Rubén Darío.

Vargas está exiliado en Costa Rica, sufriendo problemas del corazón, pero espera regresar a Nicaragua en este 2026. LA PRENSA/ ÓSCAR NAVARRETE
Vargas está exiliado en Costa Rica, sufriendo problemas del corazón, pero espera regresar a Nicaragua en este 2026. LA PRENSA/ ÓSCAR NAVARRETE

Entrevistado después por LA PRENSA sobre la destitución de Gutiérrez, Vargas dijo que “pensar trae mucha adversidad”, lo que fue considerado por Ortega y su esposa Rosario Murillo como una ofensa de Vargas y una forma de oponerse a las decisiones de ellos.

Para entonces, y ya con la aceptación del gobierno francés para que fuera embajador en París, Vargas había hecho movimientos para prepararse para su llegada a Francia. Se había reunido con el Ejército para conocer cómo podía gestionar apoyo militar con el ejército francés. Se había reunido con empresarios nicaragüenses para ver qué apoyos necesitaban de los franceses. Y embajadores europeos hasta habían agasajado con una cena a Vargas para darle la bienvenida a Europa.

Todo se desplomó cuando Samuel Santos llamó a Vargas a su casa y le dijo que había sido destituido. “Está bien”, dijo Vargas, quien dice hasta la fecha sentirse orgulloso de eso, porque él nunca dejará de decir lo que piensa.

Poco después, en 2008, Miguel d’Escoto Brockmann organizó una cena en su casa e invitó tanto a Ortega como a Vargas para que se reconciliaran, pero Vargas dice que solo se saludaron, platicaron de cualquier cosa menos de la destitución y nunca más se ha vuelto a ver con Ortega. Tampoco hablaron más.

El rompimiento que tuvo con Rosario Murillo tuvo otro motivo. Ella quería que Vargas hiciera un libro hablando mal de la familia Chamorro, criticando a las oligarquías, pero él respondió que no hacía eso. El libro lo terminó escribiendo Orlando Núñez Soto, al que tituló La oligarquía en Nicaragua, y Vargas cargó desde entonces con el odio de Murillo.

Puede interesarte

COMENTARIOS

  1. Hace 2 meses

    Hay muchos errores en la narración de ciertos eventos históricos. El reportero aparentemente nunca ha escuchado el concepto de objetividad. Por ejemplo, al narrar el entrevistado los sucesos del 22 de enero a su manera, el reportero hubiera escrito el punto de vista de la Guardia Nacional. Los hechos son claros: (1) La manifestación tenía permiso de las autoridades de avanzar hasta la esquina del Banco Nacional puesto que el cuartel de la guardia y la academia militar estaban a una cuadra de esa esquina. (2) El FSLN se había infiltrado en la manifestación. (3) Eden Pastora y otros militantes del Frente asesinaron al jefe del destacamento de la Guardia, Teniente Sixto Pineda Castellón, el cual con una manguera de agua trataba de disuadir a los manifestantes de continuar avanzando ilegalmente. (4) Cuando los disparos surgieron, la guardia respondió al fuego. Los muertos fueron pocos porque solo unos pocos reclamaron cadáveres. It stands to reason (Es pura logica). ¿Cuántas personas reclamaron cadáveres?

×

El contenido de LA PRENSA es el resultado de mucho esfuerzo. Te invitamos a compartirlo y así contribuís a mantener vivo el periodismo independiente en Nicaragua.

Comparte nuestro enlace:

Si aún no sos suscriptor, te invitamos a suscribirte aquí