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El exviceministro Rubén Darío Molina asumió este lunes 13 de abril como embajador de Venezuela en Nicaragua para convertirse en el primero designado por la presidenta encargada Delcy Rodríguez. El cocanciller Denis Moncada recibió las copias de estilo en el Ministerio de Relaciones Exteriores.
Darío Molina es el sucesor José Francisco Javier Arrúe, quien estuvo durante 13 años en el cargo coincidiendo con los años en el poder de Nicolás Maduro, detenido el 3 de enero por tropas especiales de Estados Unidos, que lo trasladaron a Estados Unidos donde es procesado por narcotráfico.
Moncada le dio la bienvenida. “Bienvenido a la República libre, soberana, digna, independiente de Nicaragua y transmitimos los fraternos saludos de la Presidencia de la República, compañeros copresidentes, comandante Daniel Ortega Saavedra y la compañera Rosario Murillo. Decirle que es grato su presencia, como representante de su país, para continuar fortaleciendo esas relaciones históricas, de amistad, hermandad, cooperación y solidaridad”, dijo Moncada.
En el evento también participó el abogado Iván Lara, ministro asesor para Asuntos Internacionales del Ministerio de Relaciones Exteriores.

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En sincronía con Rosario Murillo
Molina correspondió y dijo sentirse “en casa”, «agradecido» y «feliz,» dispuesto a “cumplir un mandato de nuestros pueblos, un mandato de nuestras autoridades” por la “hermandad” que une a Venezuela con Nicaragua. “Así que, cuente Nicaragua con un hermano más, con un equipo de trabajo desde la República Bolivariana de Venezuela, con un equipo más también y, como siempre hemos tenido nosotros, una consigna que nos une en el país: ‘Ante las adversidades no han podido, ni podrán’”, agregó el nuevo embajador intentando hacer clic con el mensajes propagandístico de Murillo.
La propaganda del régimen, bajo la dirección de Murillo, repitió como consigna que quienes se manifestaron en 2018 en su contra eran miserables y que «no pudieron ni podrán». En cinco días se cumplen ocho años desde la rebelión de abril que la la dictadura nicaragüense reprimió con brutalidad. En el contexto de las protestas, según la Organización de Estados Americanos, murieron 355 personas. Naciones Unidas ha señalado 54 funcionarios, incluido Ortega y Murillo, de ser parte de una cadena de la represión.
Darío Molina es el segundo funcionario, además de un agregado militar ruso en febrero, en que querer congraciarse con Murillo. Ella ostenta el poder total desde las reformas constitucionales que eliminaron la independencia de poderes, fortalecieron la concentración de poder y la nombraron «copresidenta».
Bajo el mando de Maduro y Ortega, las similitudes discursivas entre las dictaduras de Venezuela y Nicaragua habían llegado al punto que los serviles del régimen nicaragüense llaman «compañera» a Murillo, mientras a Cilia Flores, la esposa de Maduro, la llamaban antes de enero «la primera combatiente».
Rubén Darío Molina: ¿Quién es este diplomático?
Según información oficial, Rubén Darío Molina es un político venezolano con una “destacada trayectoria en el ámbito de las relaciones exteriores”. Se desempeñó como viceministro de Relaciones Exteriores para asuntos multilaterales, así como viceministro para Asia, Medio Oriente y Oceanía. También ha participado en asuntos relacionados con organismos internacionales como las Naciones Unidas (ONU).
“Esta decisión, fundamentada en las facultades constitucionales del Parlamento, busca profundizar la agenda bilateral entre ambas naciones, las cuales mantienen una sólida alianza basada en el respeto mutuo, la solidaridad y la visión compartida de una América Latina unida y soberana”, se lee en la nota de prensa emitida por el Ministerio del Poder Popular para Relaciones Exteriores de Venezuela, el 24 de marzo. Entonces fue designado como embajador en Nicaragua.
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Las relaciones de Nicaragua y Venezuela
El nuevo embajador venezolano llega a Nicaragua tres meses y 10 días después de que Nicolás Maduro fue capturado, junto a Flores. Ambos fueron llevados a Estados Unidos. Ahora enfrentan un proceso judicial en una corte de Nueva York por delitos relacionados con narcotráfico. Mientras la chavista Delcy Rodríguez es aceptada por Washington.

Esa situación inquietó al régimen de Daniel Ortega y Rosario Murillo en Nicaragua que tardaron casi 14 horas para emitir un pronunciamiento oficial, a pesar de que Venezuela financió al régimen y ayudó con esto a que los Ortega Murillo se atornillaran en el poder. En 2026 cumplieron 19 años en el poder.
En sus primeras palabras, tras lo ocurrido con Maduro, la pareja dictatorial expresó su “profundo rechazo” por la detención, invocaron el respeto a la soberanía venezolana y exigieron la liberación inmediata de Maduro y Flores, pero lo hicieron sin arremeter contra Estados Unidos. Olvidaron su virulento discurso antimperialista.
Analistas consultados por LA PRENSA difieren en opiniones sobre la relación actual entre la administración de Delcy Rodríguez en Venezuela con los Ortega Murillo. Mientras el coordinador de Ciudadanos por la Libertad en el exilio (CxL), Juan Sebastián Chamorro, los ve “distanciados”, el economista y analista Enrique Sáenz ha expresado que “no hay razones para rupturas”.
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Cambios diplomáticos en Venezuela y Nicaragua
Al antecesor de Darío Molina, el exembajador José Francisco Javier Arrúe de Pablo, lo despidieron con condecoraciones. El régimen le entregó el 13 de marzo la Orden José de Marcoleta en grado de Gran Cruz, una distinción que generalmente la dictadura entrega a diplomáticos “destacados” una vez que han cumplido su misión en el país. Tres días después, el reconocimiento se hizo oficial en La Gaceta.
Además, tras la captura de Maduro, Ortega y Murillo movieron a Daysi Torres como embajadora en Venezuela. En su lugar fue nombrada Valezka Fiorella López Herrera, quien antes fungía como ministra consejera, pero solo duró 26 días en el cargo. Fue removida para dar cabida al exministro de Agricultura, Isidro Antonio Rivera Guadamuz, nombrado el 27 de febrero de 2026. Lleva hasta ahora dos semanas en el puesto.