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El Banco Central de Nicaragua (BCN) público el 31 de marzo su informe anual. Una vez más el informe refleja la alta calidad profesional de su personal que, sorpresivamente por primera vez en su historia no se incluye en su introducción. El informe es muy bueno, aunque podría ser aún mejor y más completo si analizara, entre otros, los temas que menciono más adelante. Nuevamente felicitaciones de un antiguo colega al personal del BCN.
El informe destaca que Nicaragua experimentó en el 2025 un año más de estabilidad macroeconómica con baja inflación y alto crecimiento. Inflación de 2.1 por ciento (menor al 2.7 por ciento que menciona el informe en base a datos de diciembre y no al promedio anual como corresponde) y crecimiento del 4.9 por ciento.
Lo primero es un mérito continuo del Gobierno que siempre he reconocido y agradecido como nicaragüense ya que beneficia particularmente a los pobres y a los de menores ingresos. Lo segundo, apoyado en la estabilidad macroeconómica, se debió al empeñó del sector privado y al trabajo de los nicaragüenses del exterior que con mucho sacrificio envían remesas a sus familias las que sostienen el consumo. Aporte que por primera vez el informe no menciona ni reconoce.
En lo que sigue me refiero a algunos temas que el informe pudo analizar mejor.
El entorno internacional y doméstico: El informe correctamente menciona que el buen desempeño económico se dio a pesar de un entorno internacional incierto. Sin embargo, al igual que en años recientes, omite mencionar que, aún más importante, también se dio en un contexto de represión e incertidumbre política interna.
Esto resalta que Nicaragua se distingue por ser uno de los pocos países donde la represión gubernamental está acompañada por un relativo bienestar económico. Nada que ver con Cuba ni con Venezuela donde la represión gubernamental ha empobrecido a sus pueblos, sino que más bien que estamos en las ligas mayores con países como China, Vietnam, y Arabia Saudita, que han combinado represión con crecimiento económico. Este galardón es algo que pudo haber mencionado el informe.
Represión que ha sido destacada recientemente a nivel internacional por dos instituciones de prestigio como ya informó este Diario. Este marzo, el informe sobre la Democracia 2025 de V-Dem reportó que Nicaragua esta entre los cinco regímenes más autoritarios del mundo debido a su severo deterioro institucional, alta concentración de poder, y restricción de libertades. Asimismo, el Índice de Democracia 2025 publicado este mes por la Sección de Inteligencia de El Economista de Londres ubica a Nicaragua en el sótano de la democracia con uno de los regímenes más cerrados, corruptos, y autoritarios del mundo.
Desafortunadamente dos galardones más negativos.
Remesas. Como se sabe las remesas han sido un factor determinante en nuestro crecimiento en los últimos años. En 2024 su monto fue similar al de las exportaciones y represento el 26.7 por ciento del Producto Interno Bruto y el 33.2 por ciento del consumo privado. Este año sin embargo el Informe no menciona su monto ni analiza su impacto, lo que es sorprendente y conduce a especulaciones, como ya expresaron la semana pasada varios prestigiosos economistas.
Empleo, salarios, y crecimiento. Los resultados son mixtos. En lo positivo y bienvenido los salarios reales (ajustados por inflación) crecieron 3.2 por ciento en el sector formal (más del 2.2 porciento que menciona el informe en base a datos de diciembre y nuevamente no el promedio anual como corresponde) y los salarios reportados por el Ministerio del Trabajo aumentaron 5.7 por ciento. No obstante, los salarios permanecieron por debajo de los del 2018.
Por otra parte, el empleo en el sector formal aumentó apenas 1.7 por ciento, cifra muy inferior al crecimiento de la economía, y el empleo total aún menos; alrededor del 1 por ciento.
Los datos de empleo del año pasado no son aislados, sino que reflejan la tendencia de los últimos tres años. Del 2022 al 2025 el empleo formal aumentó 3.6 por ciento y el empleo total 5 por ciento, ambos muy debajo del crecimiento de la economía que fue 13.5 por ciento.
Por lo que surgen dos preguntas. La primera es la consistencia de los datos de empleo y crecimiento. La segunda es que si ambos datos son correctos, ¿qué impulsó el crecimiento económico si no fue el empleo? ¿Los dos candidatos obvios son el acervo (stock) de capital y la productividad de la economía?
Los datos de los últimos tres años sugieren que estos dos factores contribuyeron al 60 por ciento del crecimiento del periodo. Si bien este informe, como el de años anteriores, menciona los factores que contribuyen al crecimiento potencial del país el análisis es teórico y más importante no presenta datos de nuestro acervo de capital lo que es indispensable para evaluar que está impulsando nuestro crecimiento por el lado de la producción.
Por lo que sería muy útil si el BCN abordara y aclarara este tema en el próximo informe.
Sector externo. En los últimos tres años Nicaragua ha tenido un balance positivo con el exterior, según los datos de la cuenta corriente de la balanza de pagos. El año pasado el superávit fue de 9.5 por ciento del PIB lo que también nos ubica en las ligas mayores de países como Singapur, los Países Bajos, y por encima del de Alemania, China, y Japón, y entre los muy pocos de América Latina. Un galardón, esta vez, positivo que también pudo haber mencionado el informe.
Un superávit de la cuenta corriente significa en castellano que los nicaragüenses gastamos menos de lo que ganamos lo que aumenta nuestra plata en el exterior y/o reduce nuestra deuda externa. En nuestro caso el superávit se debió a un balance positivo del Sector Público del 3.2 por ciento del PIB y uno del sector privado del 6.3 por ciento del PIB.
Un superávit o déficit de cuenta corriente no es bueno ni malo en sí, sino que hay que analizar a qué se debió y si es sostenible en el tiempo. En nuestro caso el superávit del sector público refleja la ya mencionada buena y responsable conducción macroeconómica del país. El del sector privado, en mi opinión, refleja principalmente su cautela en invertir y gastar dada la incertidumbre y represión política interna, y en menor grado las ganancias del año pasado por los precios favorables de exportaciones.
Pero esto es solo mi opinión por lo que sería muy útil si el BCN que tiene más información y un personal talentoso analizara en el próximo informe a que se debe el superávit externo del sector privado.
Pobreza y perspectivas de crecimiento. Con algunas de las salvedades ya mencionadas, el informe nos presenta una buena radiografía de la situación macroeconómica actual del país. Pero no analiza cómo han evolucionado la pobreza y la distribución del ingreso en los últimos años, temas vitales para los nicaragüenses y para un gobierno que se autoproclama solidario con el pueblo, pero sobre los cuales no hay información actual lo que por cierto desafortunadamente está ocurriendo sobre otros datos.
Asimismo, el informe no nos da una perspectiva de nuestro crecimiento en el mediano plazo y de los factores internos y externos que lo pueden condicionar lo que es esencial para guiar las decisiones de inversión y consumo de los nicaragüenses. Por ejemplo, cómo impactarán en nuestro crecimiento el menor crecimiento de las remesas que se espera y la represión e inestabilidad política actual ¿?
Por lo que es importante que el BCN analice estos temas en el próximo informe, aunque podría ser que para ese entonces el entorno político haya cambiado para bien y las perspectivas de crecimiento sean mejores.
Una observación final relacionada con pero que va más allá del Informe. Con el mayor respeto a la persona y a la más que alta reconocida calidad profesional del señor presidente del BCN, su creciente e inédita actividad política y partidista está comenzando a generar dudas (como ya han mencionado varios economistas) sobre la actuación y análisis de la que hoy por hoy es la única institución pública que nos queda en un país donde se ha destruido la institucionalidad, indispensable para el bienestar de la población. Confío en que solo sean dudas aunque de nuevo también podría ser que el entorno político cambie pronto para bien.
El autor es bachiller del Colegio Centro América de Granada.
Notas:
1)Información se puede verificar en sus respectivos portales.
2)El sector formal corresponde a los afiliados al Instituo Nicaragüense de Seguridad Social.
3)El crecimiento del empleo total es un estimado, ya que el Instituto Nacional de Información y Desarrollo (Inide) solo publica indicadores del empleo total, pero no su monto. Fuente4s: Inide, World Meter, Trading Economics, Banco Mundial y Banco de la Reserva Federal de San Luis, EE.UU.
4)Los datos de empleo por sectores que publica el INSS son consistentes con su desempeño económico salvo en dos sectores claves; la construcción donde el empleo formal creció 11 % en los últimos tres años mientras que su actividad creció 51 % y más importante la industria donde el empleo formal bajo 4.4 % mientras que su actividad creció 8.2 % en el periodo. El BCN y el INSS deberían analizar la consistencia de estos datos que podrían estar afectando el cálculo de empleo formal.