Mujeres civiles reciben adiestramiento militar por parte del Ejército Bolivariano de Venezuela. LA PRENSA / AFP

Paramilitares: la maquinaria civil de la represión

En las dictaduras, el poder no solo se sostiene desde el Estado: también se impone con grupos armados paralelos que operan al margen de la ley para sembrar miedo y eliminar cualquier disidencia.

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Las dictaduras en el mundo han recurrido históricamente a fuerzas paramilitares para asesinar e infundir terror en la población, neutralizar y eliminar a sus opositores, y actuar como una fuerza alternativa ante una eventual invasión extranjera. Estas prácticas han estado presentes en distintos regímenes autoritarios, y Latinoamérica no ha sido la excepción, especialmente en aquellos donde el discurso populista busca convencer a sus seguidores de que deben defender el régimen, la soberanía y la patria. 

Desde el siglo pasado, dictaduras como la de Manuel Antonio Noriega en Panamá, Fidel Castro en Cuba, el sandinismo en Nicaragua durante los años 80, y los gobiernos de Hugo Chávez y Nicolás Maduro en Venezuela, así como el régimen de Daniel Ortega en la actualidad, han utilizado estos brazos armados para cometer crímenes de lesa humanidad y sostenerse en el poder. 

Los Batallones de la Dignidad fueron la milicia paramilitar creada por el dictador Noriega en abril de 1989 en Panamá. Durante la invasión del 20 de diciembre de ese mismo año, estas fuerzas sostuvieron algunos combates con las tropas de Estados Unidos; sin embargo, no representaron un obstáculo significativo debido a su falta de táctica y estrategia militar frente a un ejército profesional y altamente entrenado. 

Los temibles colectivos chavistas surgieron durante el gobierno de Hugo Chávez y continuaron bajo la administración de Nicolás Maduro. Estas fuerzas de choque han operado con impunidad y no han sido desmanteladas desde que el dictador Maduro fue apresado por tropas elites de Estados Unidos a inicios de enero. 

En Cuba existen diversas estructuras paramilitares, todas con un objetivo común: actuar como fuerzas auxiliares en la defensa del régimen y en la represión de la población. Entre ellas se encuentran las Milicias de Tropas Territoriales (MTT), las Brigadas de Producción y Defensa (BPD), los Comités de Defensa de la Revolución (CDR) y los Grupos de Respuesta Rápida, todos bajo la supervisión de las Fuerzas Armadas Revolucionarias y con el objetivo de reducir actos de rebelión en la Isla. 

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En Nicaragua, bajo el régimen sandinista de los años 80, se crearon las Milicias Populares Sandinistas y se impulsó un proceso de entrenamiento y armamento de campesinos y trabajadores del Estado a través de los sindicatos, bajo el argumento de enfrentar una posible invasión de Estados Unidos. Tras el fin de la guerra civil a inicios de los años 90, Daniel Ortega continuó ejerciendo influencia política gobernando “desde abajo”, presionando a los gobiernos democráticos mediante protestas violentas y asonadas, apoyado por grupos de choque afines. 

Con su regreso al poder, además de estas fuerzas de choque, se consolidaron estructuras paramilitares con fines represivos. Durante la rebelión de 2018, estos grupos fueron señalados por su participación en asesinatos y acciones violentas contra la población. Tras la disminución de las protestas, estas fuerzas continuaron operando y, recientemente, fueron oficializadas como cuerpos voluntarios vinculados a la Policía Orteguista. Tanto en los años 80 como en la actualidad, estos grupos no se han enfrentado a ejércitos extranjeros, sino que han actuado principalmente en tareas de represión interna para sostener al régimen en el poder.

Paramilitares del Batallón de la Dignidad, civiles adeptos al general Manuel Antonio Noriega en Panamá, fueron disueltos el 10 de febrero de 1990. LA PRENSA / ARCHIVO REDES
Los paramilitares de Panamá no representaron una amenaza significativa para las tropas del Ejército de los Estados Unidos durante la invasión del 20 de diciembre de 1989. LA PRENSA / ARCHIVO REDES
Una mujer, miembro del Batallón de la Dignidad, fuerza paramilitar del dictador Noriega. LA PRENSA / ARCHIVO REDES
Un adolescente vestido de camuflaje sostiene el estandarte del Batallón de la Dignidad. LA PRENSA / ARCHIVO REDES
Un militar del Ejército Bolivariano de Venezuela entrena a civiles fanáticos del dictador Maduro. LA PRENSA / AFP
Las dictaduras, históricamente, han utilizado a la población civil, convirtiéndola en escudos humanos y en fuerzas paramilitares. LA PRENSA / AFP
Los miembros de colectivos utilizan fusiles de guerra proporcionados por la dictadura, desde Chávez hasta Maduro. LA PRENSA / REUTERS
En Venezuela estos grupos paramilitares no combatieron con las tropas especiales estadounidenses durante la operación de extracción contra el dictador Nicolás Maduro. LA PRENSA / AFP
Un hombre apunta con un fusil durante un entrenamiento militar básico en La Habana el 27 de marzo de 2026. LA PRENSA / AFP
Paramilitares reciben entrenamiento militar por miembros de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Cuba. Desde la caída del dictador Maduro a inicios de enero, la isla está en la mira del presidente Trump y estos se preparan ante una eventual intervención. LA PRENSA / AFP
Militares cubanos entrenan a civiles ante una eventual guerra química, utilizando máscaras antigás. LA PRENSA / AFP
Personas de la tercera edad entrenan en un polígono militar. El régimen cubano se prepara ante una posible intervención, adiestrando a civiles parapoliciales. LA PRENSA / AFP
Obreros estatales reciben adiestramiento militar durante los años 80 en un campo de entrenamiento de las milicias populares sandinistas. LA PRENSA / ARCHIVO PERSONAL ÓSCAR NAVARRETE
La dictadura sandinista, en los años 80, distribuyó armamento entre la población obrera y campesina ante la expectativa de una invasión estadounidense que nunca ocurrió. LA PRENSA / ARCHIVO PERSONAL ÓSCAR NAVARRETE
Un paramilitar de la dictadura sandinista descansa en la plaza Monimbó, en la ciudad de Masaya, tras participar en asesinatos contra la población durante la operación limpieza. LA PRENSA / AFP
Paramilitares con pasamontañas son juramentados como fuerzas de apoyo policial en enero de 2025 por la dictadura Ortega-Murillo. LA PRENSA / AFP
La Prensa Domingo Daniel Ortega Nicaragua Paramilitar archivo

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