CONTENIDO EXCLUSIVO.
Lista de reproducción
- No hay más artículos para escuchar
Desde los estallidos de abril de 2018, la Iglesia católica de Nicaragua ha sufrido ataques directos por parte de la dictadura de los Ortega-Murillo, quienes han cercenado la libertad de culto y religión, al considerar a estos grupos religiosos como una amenaza para su régimen genocida.
La investigadora independiente Martha Patricia Molina, quien ha registrado los constantes ataques de la dictadura a la Iglesia católica en Nicaragua, estima que para la presente Semana Santa, que inicia hoy Domingo de Ramos, se habrán suspendido 5 mil 726 procesiones en un total de 409 parroquias en las nueve jurisdicciones eclesiásticas del país: una arquidiócesis (Managua) y ocho diócesis. Todas estas prohibiciones suman un total de 27 mil 034 procesiones que el régimen orteguista ha impedido desde 2019.
Molina denuncia que, desde el 18 de febrero, cuando inició la Cuaresma 2026, la Policía al servicio de la dictadura ha llegado a solicitar a varias parroquias de distintas diócesis y arquidiócesis el programa de Semana Santa. Además, les han ordenado presentar una carta dirigida al jefe policial para pedir autorización, en la que deben detallar cuántas docenas de cohetes (fuegos artificiales) utilizarán y quiénes serán las personas encargadas de manipularlos.
La Catedral Metropolitana, una de las más visitadas durante las celebraciones de la Semana Mayor, publicó en su cuenta de Facebook su programa con los horarios de todas las actividades y oficios religiosos, los cuales se realizarán dentro de la parroquia, así como las tradicionales procesiones en los patios de la catedral. De igual forma, estas festividades deberán celebrarse en las distintas parroquias del país bajo la supervisión constante de los cuerpos policiales de la dictadura.
Lea también: Los ayatolás: cómo funciona el poder religioso que gobierna Irán
La revista Domingo asistió a varios eventos de Cuaresma en la ciudad de Heredia, en Costa Rica, donde existe libertad religiosa y de culto, además de ser un país referente por su democracia. El ambiente es de fervor, religiosidad y fe entre los ciudadanos que participan en estas conmemoraciones de la Iglesia católica, caracterizadas por su solemnidad y por la presencia de policías que acuden a resguardar a los asistentes, no a criminalizarlos ni agredirlos, como ocurre con los cuerpos policiales orteguistas en Nicaragua.














CONTENIDO EXCLUSIVO.