Los ayatolás: cómo funciona el poder religioso que gobierna Irán

Desde la revolución de 1979, Irán funciona bajo un sistema político singular: una república con elecciones, pero supervisada por un líder supremo. Estas son las claves del poder de los ayatolás.

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Significado. El término ayatolá proviene del árabe āyat Allāh, que puede traducirse como “señal de Dios”. Dentro del islam chiita se utiliza para referirse a clérigos de alto rango, con gran prestigio académico. Debajo de los ayatolás están los hoyatoleslam, aquellos en proceso de estudiar la fe. Un hoyatoleslam se convierte en ayatolá cuando se consolida como experto en el islam. El título más alto es “gran ayatolá”. Se trata de autoridades máximas en interpretación del derecho islámico.

Política. La figura del ayatolá suele asociarse al poder estatal iraní. No obstante, la mayoría de estos clérigos no participa de manera directa en política. Muchos se dedican solo a la enseñanza religiosa, las leyes islámicas o la orientación espiritual de sus seguidores. Existen ayatolás en varios países con población chiita, como Irak o Líbano. Lo que distingue a los ayatolás iraníes es que asumieron funciones de gobierno. 

Revolución. El régimen de los ayatolás iraníes nació en 1979 tras la revolución que derrocó al shah Mohammad Reza Pahlavi, un monarca secular, autoritario y aliado de Occidente. Tras la caída del shah en febrero de ese año, el ayatolá Ruhollah Jomeini se convirtió en la figura central del movimiento revolucionario. En abril de 1979, un referéndum nacional proclamó la República Islámica de Irán. En diciembre, una nueva Constitución estableció el cargo de líder supremo, máxima autoridad política y religiosa del país. Jomeini asumió ese cargo hasta su muerte en 1989, cuando fue sucedido por Alí Jameneí

Jameneí y Jomeini fueron los dos primeros líderes supremos de Irán.

Gemelas. Apenas cinco meses después de que los ayatolás llegaran al poder, el Frente Sandinista tomó el poder en Nicaragua tras derrocar a Anastasio Somoza Debayle. Ambas revoluciones provocaron la ruptura de las relaciones de sus países con Estados Unidos. Esto llevó a un acercamiento entre Teherán y el gobierno sandinista, que en sus primeros años recibió respaldo político y económico de la naciente República Islámica. En 2023 el dictador Daniel Ortega afirmó que son “revoluciones gemelas” durante la visita del presidente iraní. 

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Sistema. Irán es uno de los pocos Estados modernos que combina instituciones republicanas con una estructura teocrática. La República Islámica es un sistema basado en la doctrina de la velayat-e faqih o “tutela del jurista islámico”. Según esta teoría, un líder religioso debe supervisar el gobierno para garantizar que las leyes se ajusten al islam chiita. Aunque el país cuenta con presidente y parlamento elegidos por voto popular, las autoridades religiosas poseen poderes decisivos.

Poder.  El líder supremo de Irán es más poderoso que el presidente. Actúa como máxima autoridad política y espiritual, controla las fuerzas armadas, los servicios de inteligencia y tiene la última palabra en política exterior, seguridad y guerra. También puede destituir al presidente y supervisa las tres ramas del Estado (ejecutiva, legislativa y judicial). Esto significa que las instituciones elegidas funcionan dentro de los límites establecidos por la autoridad clerical. 

Presidente. El mandatario de Irán nombra ministros, dirige la administración pública y coordina la política económica y social del país. También participa en negociaciones internacionales, firma acuerdos y representa al país en foros diplomáticos. Sin embargo, las decisiones estratégicas de política exterior deben alinearse con las directrices del líder supremo.

Guardianes. El Consejo de Guardianes revisa todas las leyes que aprueba el parlamento iraní y supervisa las elecciones. Lo integran 12 miembros. El líder supremo nombra a seis clérigos. Los otros seis son juristas civiles que el jefe del poder judicial propone y el parlamento aprueba. Sin embargo, el líder supremo nombra al jefe del poder judicial. Este consejo verifica que las leyes aprobadas no contradigan el islam. También puede descalificar a candidatos presidenciales o parlamentarios si considera que no cumplen con los criterios ideológicos del sistema islámico. Esto ha excluido a numerosos aspirantes reformistas. 

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Ejército. El líder supremo es comandante en jefe de todas las fuerzas armadas iraníes. No obstante, mantiene un vínculo especial con la Guardia Revolucionaria Islámica. Él nombra a sus principales comandantes y define sus orientaciones estratégicas. Esta institución es un actor político y económico de enorme influencia. Posee sus propias fuerzas terrestres, navales y aéreas, además de inteligencia y un programa de misiles. También controla sectores clave de la economía, desde infraestructura hasta energía. 

Moral. La Policía de la Moral iraní tiene el nombre oficial de Gasht-e Ershad (en persa significa patrullas de orientación). Depende de la policía nacional, que a su vez responde al líder supremo. Su función es vigilar el cumplimiento de las normas de conducta islámica en los espacios públicos. Supervisa el uso obligatorio del hiyab en las mujeres; controla que la ropa sea “modesta”; vigila comportamientos públicos entre hombres y mujeres. Opera en calles, centros comerciales, estaciones de metro y universidades. Las personas detenidas pueden ser llevadas a centros de “reeducación”. 

Ejecuciones. Irán es uno de los países que más utiliza la pena de muerte. Organizaciones internacionales acusan al régimen de los ayatolás de emplearla como herramienta de represión política y control social. En 2025 se registraron más de 1,000 ejecuciones, la cifra anual más alta en al menos quince años, según datos de Amnistía International. Los tribunales castigaron delitos de narcotráfico, pero también presentaron cargos como “enemistad contra Dios” o “corrupción en la Tierra”. Estas figuras legales permiten perseguir delitos políticos y otras formas de disidencia.

A inicios de 2026 el régimen iraní reprimió masivas protestas ciudadanas. Aún se desconoce la cantidad exacta de fallecidos.

Terrorismo. Estados Unidos mantiene a Irán en su lista de “Estados patrocinadores del terrorismo” desde 1984. Según informes de seguridad y análisis internacionales, Teherán ha brindado apoyo financiero, militar y logístico a grupos armados aliados en Medio Oriente, entre ellos Hezbolá, Hamás y milicias chiitas en Irak y Siria. El régimen iraní niega estas acusaciones y afirma que su política exterior se basa en apoyar movimientos de “resistencia” frente a Israel y a la influencia occidental en la región.

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Muertos.  A finales de 2025 e inicios de 2026, Irán vivió una de las mayores olas de protestas desde la revolución de 1979. Miles de manifestantes salieron a las calles en decenas de ciudades para protestar por la grave situación económica del país. El régimen respondió con una represión brutal. Las fuerzas de seguridad dispararon contra manifestantes, realizaron detenciones masivas, cortaron el internet y celebraron juicios sumarios. El número de víctimas sigue en disputa. El gobierno iraní reconoce 3,117 muertos, mientras que organizaciones independientes estiman hasta 30,000.

Jameneí. El ayatolá Alí Jameneí fue el líder supremo de Irán durante más de 36 años. Convirtió a la República Islámica en una potencia regional, aplastó a la disidencia interna y mantuvo una inquebrantable hostilidad hacia Estados Unidos e Israel. Murió el sábado 28 de febrero de 2026 durante una serie de ataques militares estadounidenses e israelíes. Tenía 86 años. La Asamblea de Expertos del país islámico eligió a Mojtaba Jameneí, segundo hijo del fallecido ayatolá, como nuevo líder supremo del país. 

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