El presidente de la República Islámica de Irán, Ebrahim Raisi, a la izquierda, en la visita que le hizo a los Ortega Murillo en junio de 2023. Raisi falleció posteriormente, en mayo de 2024, en un accidente de helicóptero. LA PRENSA/ EL 19 DIGITAL

Los sandinistas y los ayatolás iraníes: “Gemelos” en medio de armas, terrorismo y ambiciones nucleares

Daniel Ortega ha dicho que Irán y Nicaragua son “revoluciones gemelas”. Sus relaciones se remontan a 1979 y en la actualidad, el dictador no ha dudado en mostrar su apoyo a la nación islámica en medio de una nueva escalada militar con Israel y Estados Unidos.

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Los ayatolás iraníes y los sandinistas tienen relaciones desde que, en 1979, los primeros llegaron al poder en Irán en el mes de febrero de ese año, mientras que los segundos lo hicieron en Nicaragua en el mes de julio y recibieron la promesa de los jerarcas islámicos de que recibirían 10 millones de barriles de petróleo como ayuda.

Entre 1953 y 1979, Irán estuvo regido por Mohammad Reza Shah Pahlavi, un gobernante secular y autoritario conocido como el Sha de Irán y durante todo ese tiempo, ese país fue uno de los socios más fuertes de Estados Unidos en Oriente Medio, así como un importante comprador de armas. En ese periodo Irán también fue un aliado de Israel.

Nicaragua, por su parte, fue gobernada entre 1937 y 1979 por la familia Somoza, siendo el último de la dinastía, el dictador Anastasio Somoza Debayle. Todos fueron importantes aliados tanto de Estados Unidos como de Israel.

Iraníes celebran la revolución islámica. LA PRENSA/ MEDIOS IRANÍES

Sin embargo, en ese 1979, y siendo Jimmy Carter presidente de Estados Unidos, ambos regímenes cayeron y tanto Irán como Nicaragua pasaron a ser dirigidos por gobiernos revolucionarios.

En febrero de ese año, Jomeini Ruhollah, un jefe religioso chiita, derrocó al Sha y en diciembre instaló la Revolución Islámica de Irán, convirtiéndose en el líder supremo del país y pasó a ser conocido como el ayatolá Jomeini.

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En julio de 1979, el grupo guerrillero Frente Sandinista (FSLN) asaltó el poder en Nicaragua tras el derrocamiento de Somoza Debayle e instauraron un gobierno revolucionario con Daniel Ortega a la cabeza, hoy convertido en dictador junto a su esposa Rosario Murillo.

En junio de 2023, cuando visitó Nicaragua el presidente de la República Islámica de Irán, Ebrahim Raisi, recordando la época de 1979, Ortega dijo: “Siempre hemos dicho y repetido que somos revoluciones gemelas, de profundas raíces en la defensa de nuestra identidad, en la defensa del bienestar de nuestro pueblo”.

La entrada de guerrilleros sandinistas a la plaza de la Revolución el 20 de julio de 1979. LA PRENSA/ ARCHIVO/ CORTESÍA/ SUSAN MEISELAS

Una relación peligrosa

Desde que los ayatolas están al frente de Irán han tenido tres objetivos esenciales: expulsar a Estados Unidos de Medio Oriente, sustituir a Israel por Palestina y derribar el orden mundial liderado por Estados Unidos, según comentó el experto en Irán, Karim Sadjadpour, en el podcast In the room (En la habitación), con Peter Bergen.

Un ensayo del sociólogo Esteban Llaguno Thomas, de la Universidad Nacional de Costa Rica, indica que ambas revoluciones generaron las rupturas de sus países con Estados Unidos e Irán y los sandinistas se aliaron a partir de ese 1979, y en un inicio los iraníes fueron la principal ayuda financiera de los sandinistas.

En la actualidad, el mundo sospecha que los iraníes están bastante cerca de obtener armas nucleares y por eso Israel atacó objetivos militares el pasado viernes 13 de junio, a lo que Irán respondió lanzando misiles, iniciando una nueva guerra entre ambos países y en la que están a punto de intervenir los Estados Unidos.

En Nicaragua, los dictadores Daniel Ortega y Rosario Murillo decidieron mostrar públicamente su apoyo a los iraníes, mientras el resto de los países centroamericanos guardan silencio sobre el conflicto.

Daniel Ortega con Alí Jamenei, líder supremo de Irán desde 1989, en una imagen de archivo. LA PRENSA/ ARCHIVO/ AGENCIAS

El embajador nicaragüense en Irán, Ramón Moncada Colindres, afirmó que permanecerá en esa nación islámica, a pesar de que los bombardeos israelíes la hacen insegura. Por su parte, los Ortega Murillo calificaron de “cobardes” los ataques israelíes a Irán y acusaron a Israel de violar normas internacionales.

Desde la Embajada de Israel en Costa Rica, el cónsul israelí Amir David Rockman, considera que a los nicaragüenses debería de preocuparles las relaciones de los Ortega Murillo con los iraníes debido a que están en juego “valores” como la libertad, el libre mercado, los derechos humanos y el Estado de derecho.

“Si a la gente le importan los valores, es una maldición apoyar a un régimen radical. Hay que saber que (los Ortega Murillo) están involucrados con un país fallido. Irán es un país fallido, con una economía muy destacada, (pero) con personas sin libertades. Y eso se aleja de todo lo que yo pienso que la gente en América Latina y en Nicaragua buscan, que es libertad, innovación, mercado libre, derechos humanos y Estado de derecho”, explica Rockman.

Irán-Contras

La enemistad de Irán con Estados Unidos, y también con Israel, se agudizó en noviembre de 1979 cuando estudiantes islámicos secuestraron a 52 diplomáticos en la Embajada de Estados Unidos en la capital iraní, Teherán, pidiendo la extradición del Sha que estaba en Washington.

La situación demoró entre el 4 de noviembre de 1979 y el 21 de enero de 1981, en lo que se llamó la “crisis de los rehenes”. Estados Unidos rompió con Irán, le congeló fondos y decretó un embargo de armas, mientras que el grupo emergente Hezbolá fue declarado terrorista.

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Cuando se desató la guerra Irán-Irak, en 1980, Estados Unidos le vendió armas a Irán a través de Israel para debilitar a Irak, pero también se les vendió armas a los opositores iraníes para que derrocaran al nuevo gobierno revolucionario islámico.

Captura de Eugene Hasenfus en 1986 en Nicaragua, hecho que destapó el escándalo Irán-Contras, en el cual se conoció que el presidente estadounidense Ronald Reagan, para financiar a los contras nicaragüenses, le vendía armas a Irán, desobedeciendo un embargo decretado por el Congreso de su país. LA PRENSA/ ARCHIVO

Las ganancias de las ventas de esas armas, los militares estadounidenses las desviaron para financiar a la Contra nicaragüense que intentaba derrocar a los sandinistas, así como también a las del Congo y de Afganistán.

En 1986, los sandinistas derribaron un avión y capturaron al exmarine Eugene Hasenfus con suministros para la Contra, lo que evidenció la venta de armas a Irán y el apoyo del entonces presidente estadounidense Ronald Reagan a la guerrilla nicaragüense contra los sandinistas.

Este escándalo se conoció como el Irangate o Irán-Contras y demostraba que Reagan había desobedecido al Congreso de su país, que había decretado el embargo de armas a Irán en 1980.

Ortega insiste en su apoyo a Irán

Daniel Ortega y los sandinistas perdieron el poder en las elecciones de 1990 y las relaciones de Irán y Nicaragua se enfriaron, salvo que, según lo que explica Llaguno Thomas, entre 1997 y 2002 el entonces presidente Arnoldo Alemán Lacayo, junto a su ministro de Relaciones Exteriores, Emilio Álvarez Montalván, se esforzaron por consolidar relaciones entre Nicaragua e Irán “en todas las áreas”.

Cuando en 2007 Ortega retomó el poder, el entonces presidente iraní Mahmud Ahmadineyad, siempre enfrentado a Estados Unidos, indicó que Irán ejecutaría un plan de producción de energía nuclear e insistió en la necesidad de ampliar la cooperación entre Nicaragua y su país “para que estos países dependientes tecnológicamente lograran una ruptura con las potencias occidentales”, escribió Llaguno Thomas.

Ahmadineyad, incluso, visitó Nicaragua en 2012.

Ortega, el venezolano Hugo Chávez y Ahmadineyad en 2012 en Nicaragua. LA PRENSA/ ARCHIVO

El régimen de Irán mostró su interés por invertir en Nicaragua y apoyar a los sectores energético, forestal, salud, agua, pesca y pymes. También habló de invertir en un puerto de aguas profundas y la construcción de cinco plantas procesadoras de leche.

Sin embargo, esas promesas quedaron únicamente plasmadas por escrito, lo que puso en duda el cumplimiento efectivo de nuevos acuerdos que Irán alcanzó con Ortega en 2019. A pesar de ello, el dictador ha insistido en apoyar al régimen iraní.

Una alianza “oscura” y estratégica

Para el sociólogo Óscar René Vargas no es tan fácil explicar en la actualidad esas relaciones debido a que son “oscuras” y no hay información exacta o concreta sobre las mismas.

“Económicamente, los iraníes no tienen capacidad de apoyar a Nicaragua, por la situación actual y desde antes. Internacionalmente, (Nicaragua le da) apoyo en las Naciones Unidas. Lo único que Irán puede ofrecer es apoyo militar y Nicaragua es una base de la región que no ofrece otro país a Irán, sólo Venezuela, Nicaragua y Cuba. La relación sólo se puede entender por la lógica antigringa (de los dos gobiernos)”, señala Vargas.

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En esta última parte, Rockman concuerda con Vargas, en el sentido de que Irán ve a Nicaragua como un sitio estratégico para ubicar a sus agentes.

“Tenemos información de agentes iraníes o agentes de proxies iraníes en algunas ubicaciones en América Latina. En referencia al asesinato que pasó el jueves en la mañana (el del exmayor del Ejército nicaragüense en Costa Rica, Roberto Samcam, a manos de un sicario), estas son tácticas de regímenes de terror, pues los iraníes tienen agentes aquí en América Latina en general y con apoyo de gobiernos le hacen la tarea más fácil”, indicó el cónsul israelí, citando como ejemplo que Venezuela otorga pasaportes a los agentes iraníes para que pasen “libremente” las fronteras latinoamericanas, así como para que también “hagan uso del sistema bancario”.

La ofensa de Ortega a Israel

En enero de 2022, en la última toma de posesión de Ortega como dictador, a Nicaragua llegó como invitado especial el iraní Mohsen Rezai, uno de los imputados por la justicia argentina por el atentado de 1994 contra la Asociación Mutual Israelita Argentina (AMIA) de Buenos Aires.

El lunes 18 de julio de 1994, en la puerta de la AMIA de Buenos Aires, en el edificio Pasteur, explotó una bomba en el edificio de ocho pisos, que se derrumbó en una montaña de escombros. Ochenta y cinco personas perdieron la vida y 300 resultaron heridas, entre las que se encontraban trabajadores, gente haciendo mandados, transeúntes, jóvenes y ancianos.

El terrorista iraní Mohsen Rezai, segundo de izquierda a derecha, en enero de este año 2022 en Nicaragua y no fue capturado por la policía orteguista. LA PRENSA/ ARCHIVO

En 1998, Ahmad Rezai, un joven desertor iraní, declaró en Estados Unidos que su padre había sido uno de los responsables de ese ataque terrorista. Se trataba del entonces comandante de la Guardia Revolucionaria de Irán, Mohsen Rezai.

Esa visita, según el cónsul israelí en Costa Rica, Amir David Rockman, fue una ofensa para Israel, por permitir Ortega la presencia de un terrorista buscado por Interpol y que causó mucho dolor al pueblo israelí en Argentina.

“Eso fue un insulto a las relaciones que tuvimos nosotros con Nicaragua”, dijo Rockman, puesto que recientemente Ortega rompió con Israel, tras el estallido de la actual guerra en Gaza, la cual el dictador nicaragüense considera un genocidio de Israel contra los palestinos.

Ortega ha sido “reclutado” por Irán

Rockman considera que el apoyo que Ortega le sigue dando a Irán, a pesar de que este país islámico tiene ambiciones nucleares y está considerado como terrorista, se debe a que el dictador nicaragüense ha sido “reclutado” por los ayatolás iraníes.

“El propósito iraní es entrar en todos los lugares alrededor del mundo donde pueden reclutar gobiernos fallados o corruptos como en el ejemplo de Venezuela, Cuba. Ellos ofrecen a estos regímenes un paquete de apoyo monetario, militar y tecnológico, a veces, y llegan con un discurso o una narrativa de relaciones internacionales obligado para estos regímenes, diciendo que estos países que aceptan el apoyo del régimen islamista en Irán están de acuerdo de ser parte de este eje antiamericano y antidemocrático”, expuso Rockman.

Agregó que no se trata únicamente de una estrategia diplomática, sino que las sanciones que Irán sufre económicamente les obliga a hacer negocios sólo con países que también están sancionados por Estados Unidos, como China, Rusia y el propio Nicaragua.

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