Cuba ha sido un mentor para la familia Ortega Murillo, cuyos lazos están presentes desde antes del triunfo de la revolución en 1979. LA PRENSA/ PRESIDENCIA DE NICARAGUA

Cuba ha sido un mentor para la familia Ortega Murillo, cuyos lazos están presentes desde antes del triunfo de la revolución en 1979. LA PRENSA/ PRESIDENCIA DE NICARAGUA

Manuel Orozco no observa evidencias de negociación entre EE. UU. y la dictadura

Régimen "no cambia conducta represiva", ni se aleja de Rusia y China, tras caída de Maduro. Peraza considera que negociación es inevitable

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Para el politólogo Manuel Orozco, director del programa de Migración, Remesas y Desarrollo de Diálogo Interamericano, Nicaragua no está respondiendo a las demandas de Estados Unidos, a pesar de que esta potencia ha impuesto cierto grado de presión para que cambie su «conducta represiva» y se aleje, particularmente, de sus relaciones con «actores malignos» como Rusia y China.

Hasta ahora “no existe ningún tipo de indicación o evidencia de que haya negociación entre ambos países, a menos que sea en el tema comercial”, explica Orozco.

En diciembre de 2025, trascendió que el cocanciller Denis Moncada había viajado a Washington para buscar cómo evitar sanciones más severas. Sin embargo, a finales de enero el régimen puso fin a su misión secreta, lo que fue considerado como un fracaso por expertos consultados.

Manuel Orozco, representante del organismo Diálogo Interamericano. Foto cortesía OEA

El politólogo agrega que “no existe reunión en concreto relacionada a esas dos demandas (la de Rusia y China, y la de la represión), sino comunicación externada por Estados Unidos”.

Estados Unidos considera a Nicaragua como una “amenaza inusual y extraordinaria”. En enero de 2025, antes de ser confirmado como secretario de Estado, Marco Rubio enumeró como parte de sus preocupaciones el tema migratorio, dado que la dictadura permitió que el país se convirtiera en un trampolín de migrantes cubanos para llegar a Estados Unidos al otorgarle libre visado. Además de eso, otros puntos a observar eran las relaciones con China y Rusia, mientras denunció efectivamente que la democracia había sido completamente aniquilada.

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El gobierno estadounidense mantiene como una de sus prioridades «alejar» a las potencias extranjeras del continente como es el caso de China y Rusia, con las que Ortega y Murillo son aliados desde hace décadas. La postura de la dictadura desafía la política exterior de “América para los americanos”, conocida como doctrina Monroe e implementada en su propia versión por Trump y Rubio.

Altos funcionarios del área de defensa criticaron la semana pasada la relación de los Ortega Murillo con Putin. “Rusia continúa proyectando su poderío marítimo en el hemisferio occidental mediante el despliegue de diversos buques de guerra, desde submarinos hasta destructores y buques de recolección, en Nicaragua y otros países de la región”, advirtió el 19 de marzo el general Francis L. Donovan, de la Marina estadounidense, ante el Senado.

A pesar de estas advertencias, la dictadura montó una celebración en el aniversario 12 de la anexión de Crimea a Rusia, celebrada en Granada con la presencia destacada de dos hijos de Ortega y Murillo, Laureano y Daniel Edmundo, además del cocanciller Valdrack Jaenstchke. Incluso se pronunciaron en un tono desafiante.

«Nicaragua se mantiene firme con la Federación de Rusia, con el presidente Putin en la lucha contra el fascismo, en la lucha por un mundo mejor, por la multipolaridad, por la cooperación y la relación entre los pueblos basada en el respeto, el trato igualitario, la no injerencia», dijo Laureano Ortega Murillo a los medios oficialistas.

Durante 2026, el Departamento de Estado ha impuesto sanciones a represores de la dictadura y denunció la ilegitimidad de Murillo. Tropas estadounidenses capturaron al dictador Nicolás Maduro y la dirigencia cubana conversa con la administración Trump. A pesar de ir perdiendo aliados, a consecuencia de la presión estadounidense, el régimen no cede con la liberación de los presos políticos. Esa es una de las exigencias más importantes de los defensores de derechos humanos, la oposición y la comunidad internacional.

Según explicó a LA PRENSA el analista político Óscar René Vargas, los Ortega Murillo estarían buscando usar a los presos políticos como moneda de cambio ante una posible negociación porque son la “única carta” que les queda.

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Peraza: «La negociación es inevitable»

Pero la negociación “es inevitable” y se tendrá que dar en algún momento “si no es que ya se ha dado”, sostiene el también politólogo José Antonio Peraza. Según él, los Ortega Murillo “son los más deseosos en hablar con Estados Unidos”.

José Antonio Peraza, politólogo. LA PRENSA/Archivo

“Parece que lo que ellos quieren es ofrecerle a Estados Unidos lo mismo de siempre, seguridad. ‘Te ofrezco que no pasen los migrantes, la droga, estabilidad en el país y control de trata de personas, etcétera’. Esa agenda ya es demasiado pequeña para los Estados Unidos”, expone Peraza.

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El factor Murillo, visto por los analistas

A pesar que Vargas considera que Murillo fue “descartada”, tras la denuncia de ilegitimidad por Estados Unidos, el politólogo Manuel Orozco no minimiza el poder de la dictadora.

“Daniel Ortega está fuera de la toma de decisiones, juega un rol formal… El FSLN pre-2018 no es el mismo, tanto en liderazgo, organización y movilización. Fue sustituido gradualmente entre purgas y ascensiones de fichas de Murillo”, expone y agrega que quienes le dan «legitimidad» a ella “son predominantemente actores transaccionales o clientelistas”.

José Antonio Peraza tampoco ve a Murillo fuera del juego, al menos en los primeros momentos de una posible negociación, porque Estados Unidos “no puede evitar” que ella participe. “Ellos saben que son dos personas las que toman las decisiones, tanto Ortega como Rosario”, apunta.

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De lo que sí está seguro Peraza es que, ante una negociación, no habrá una comunicación directa entre Ortega y Trump, sino a través de “mandaderos”.

“El que va a negociar es Ortega. Lo que pasa es que Estados Unidos no va a tratar de manera directa… Empieza la negociación con Ortega y como primer sacrificado podría ser Rosario Murillo. Eso es posible desde luego que sí”, añade. Para el politólogo “es evidente” que el régimen está dando muestras de “aflojar la tensión” con el Gobierno estadounidense, pero que cualquier intento de negociación va a estar determinado por la presión “que pueda o quiera ejercer” la Administración Trump.

La dictadura nicaragüense ha intentado “suavizar” su discurso antiestadounidense, desde la captura de Maduro. También la dictadura eliminó el libre visado a los cubanos, lo que les permitía usar a Nicaragua como trampolín para llegar a Estados Unidos.

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