Tras casi ocho años de crisis sociopolítica desatada por la dictadura de Daniel Ortega y Rosario Murillo, integrantes de la organización opositora Unión Democrática Renovadora (UNAMOS) se plantean la posibilidad de retornar a Nicaragua luego de la captura del dictador Nicolás Maduro por el gobierno de Donald Trump, y solo si el régimen aplica un decálogo en el que la organización establece demandas que considera fundamentales para abrir «el camino hacia la libertad de los nicaragüenses».
«Estamos ante una oportunidad donde la dictadura está cada vez más frágil y debilitada… Es sumamente importante fortalecer nuestra lucha por una Nicaragua libre y trabajar en unidad», aseguró Luis Blandón, presidente de UNAMOS.
Lea también: “No se puede seguir inerte y en silencio”: Luis Fley quiere regresar a Nicaragua y pide garantías
El decálogo plantea demandas como la libertad plena, incondicional e inmediata de todas las presas y presos políticos, el restablecimiento de la libertad de prensa, expresión, organización y movilización, la devolución de bienes, derechos civiles y jurídicos, a quienes fueron despojados por decisiones del Estado durante la represión del régimen.
También incluye la «derogación de leyes represivas», la «depuración del sistema judicial» y el «acceso inmediato de organismos nacionales e internacionales de derechos humanos al país», entre otras. El cumplimiento de estas exigencias, según el partido, despejarían el camino para un regreso seguro de los exiliados y la restitución de derechos a ciudadanos afectados por la persecución política.
Para Blandón, «estos diez puntos son garantías ciudadanas indispensables para avanzar hacia una transición» que permita regresar al país bajo condiciones seguras. «Vemos este momento como clave porque existe mucha presión de Estados Unidos y el ambiente internacional no favorece a la dictadura Ortega-Murillo», aseguró, destacando que muchas de estas demandas ya habían sido parte del primer diálogo nacional con el régimen y deben ahora «volver al debate público».
Podría interesarle: Ortega desorientado atina a exaltar a Murillo. Dictadores no realizaron el congreso del FSLN
En esa estrategia de posicionamiento público e internacional, la expresidenta de UNAMOS, Suyén Barahona, asegura que la organización se abre al diálogo en cuanto a este decálogo, ya que considera que deben convertirse en una exigencia común de la oposición y de la ciudadanía en general.
«Estamos abiertas a hablar con todas las personas, sectores y grupos que aspiren a una Nicaragua libre, justa y democrática. También estamos trasladando estos requerimientos a embajadas y organismos internacionales con los que mantenemos contacto», dijo Barahona, quien aseguró la importancia de un «discurso consensuado con la sociedad nicaragüense en torno a estos mínimos indispensables y a la presión conjunta que debemos ejercer para lograrlos» y por ello, aseguró, «hemos sostenido reuniones con la mayoría de los grupos políticos de oposición. Somos parte de la Unidad Nacional Azul y Blanco y mantenemos comunicación con diversos espacios».
Lea también: Régimen destituye a embajadora en Venezuela. Valezka López no duró ni un mes en el cargo
El llamado de Fley
La idea de regresar al país fue impulsada originalmente por figuras como Luis Fley, presidente de la Fuerza Democrática Nicaragüense y exdirigente guerrillero de la Resistencia Nicaragüense que combatió a la primera dictadura sandinista en la década de los ochenta.
Fley se encuentra exiliado en Estados Unidos desde 2021, tras la escalada represiva que encarceló a varios aspirantes presidenciales de cara a los comicios de ese año. En ese contexto, el excomandante se declaró dispuesto a regresar a Nicaragua, pero solo bajo condiciones estrictas de seguridad y garantías jurídicas.
En una carta enviada el 12 de febrero a la Embajada de Nicaragua en Washington, Fley manifestó su «decisión de retornar a Nicaragua» y exigió «al Estado nicaragüense las garantías plenas», llamando al respeto a la libertad de expresión y movilización, así como la «restitución de bienes confiscados, conforme a los principios de legalidad, justicia y reparación».
El exaspirante presidencial añadió que el momento político regional —con cambios en Venezuela, presiones diplomáticas sobre Cuba y movimientos internacionales hacia procesos democráticos— crea una ventana de oportunidad que no debe desaprovecharse. «Este es el momento adecuado… debemos alzar la voz y exigir el derecho de vivir en nuestra patria», afirmó.
En ello concuerda la disidente sandinista y expresidenta de UNAMOS, Ana Margarita Vigil. Según ella, la experiencia de los últimos años demuestra que «la dictadura puede ceder ante la presión, ya sea interna, externa o ambas», por lo que insistió en que es clave mantener y coordinar esa presión.
«Puede parecer una lista extensa porque son diez puntos, pero todos son decisiones políticas. No tendría sentido regresar al país si a la semana vuelven a encarcelarnos», señaló, insistiendo en que el primer paso debería ser declarar públicamente el retorno seguro, la derogación de juicios ilegales y la devolución de la nacionalidad.
Fley también ha reconocido abiertamente el temor de regresar sin condiciones claras. En declaraciones posteriores a LA PRENSA, aseguró que él y su grupo «temen ser asesinados» y consideró que «la dictadura no cumple con sus acuerdos».