El megapuerto de Chancay, en la pequeña ciudad a 80 kilómetros al norte de Lima, la capital peruana, el 29 de octubre de 2024 (Cris Bouroncle/AFP vía Getty Images)

Megapuerto de Chancay: La advertencia al régimen de Ortega tras la controversia en Perú

Estados Unidos denunció que puerto, financiado por China con 3,500 millones de dólares, no podría ser supervisada por Perú tras fallo judicial. ¿Qué significa esto para Ortega que se ha caracterizado por su entreguismo con Pekín?

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La operación del megapuerto de Chancay, en el que China invirtió 3,500 millones de dólares, se convirtió en un tema de soberanía y control estratégico en Perú, dadas las presiones que ejerce Estados Unidos por alejar a las potencias extranjeras de América. Expertos nicaragüenses consideraron que esto es una «advertencia» para el régimen de Daniel Ortega y Rosario Murillo que ha suscrito préstamos con el gigante asiático para desarrollar varias obras de infraestructura.

Para el analista político y exdiputado nicaragüense, Eliseo Núñez, el caso peruano refleja una competencia geopolítica de fondo. «Entramos en un mundo donde las reglas cambiaron. Estados Unidos ha decidido que no quiere potencias extrarregionales en su área de influencia, que es América Latina. El gobierno peruano tomó la decisión de alinearse con EE. UU., y por eso está aplicando su control soberano sobre el puerto», explicó.

Lea también: Cómo China engaña con «migajas» a Ortega, mientras a sus aliados en Centroamérica les dio obras de inversión

La controversia surgió en días pasados, cuando China se mostró «insatisfecha» tras las declaraciones de EE. UU. Y es que el Departamento de Estado advirtió que Perú podría no poder «supervisar» el puerto, bajo propietarios chinos a los que llamó «depredadores», mientras advirtió que «el dinero barato chino cuesta soberanía».

Las autoridades estadounidenses se referían a la estatal china Cosco Shipping Ports, que financió el megapuerto de Chancay, ubicado a 80 kilómetros al norte de Lima. La obra fue presentada como una oportunidad para abaratar costos logísticos y convertir a Perú en un «hub regional».

Perú no podrá regularizar ni fiscalizar las operaciones

Sin embargo, luego de un fallo judicial, este obra de infraestructura privada no podrá ser regularizada, supervisada ni fiscalizada por el Estado peruano, pese a que el 40 por ciento de la concesión pertenece a la empresa peruana Volcán Compañía Minera. En la práctica, la resolución legal excluye al puerto de la supervisión del Organismo Supervisor de la Inversión en la Infraestructura de Transporte de uso público (Ositrán), que depende de la Presidencia de Perú.

La Oficina de Latinoamérica del Departamento de Estado de EE. UU. reaccionó: «Apoyamos el derecho soberano de Perú a supervisar infraestructura crítica en su propio territorio». Esta declaración se alinea con la nueva política exterior de Estados Unidos, implementada por la administración de Donald Trump conocida como «Donroe», en la que reafirman la preeminencia de esta potencia frente a los intereses externos de la región como China, precisamente.

La primera etapa del proyecto significó la instalación de obras que dan una capacidad de recibir un millón de contenedores al año, así como el atraque de buques de gran envergadura y poder movilizar entre el 30 y 40 por ciento de la carga peruana hacia el mercado chino.

El megapuerto de Chancay fue abierto a finales de 2024. Foto: difusión

En noviembre de 2024, Perú recibió la visita de Xi Jinping, quien participó en un foro de cooperación Económica Asia Pacífico (APEC). Llamó al megapuerto «un verdadero camino de prosperidad». Sin embargo, ahora el caso peruano alerta al resto de países en la región sobre los riesgos de aceptar financiamiento por parte de Pekín.

Para Núñez, «probablemente el gobierno peruano tenga que pagarle por la infraestructura a la compañía china».

El caso de Laos y lo que puede significar para Nicaragua

Una situación complicada vivió Laos, donde proyectos de «modernización» financiados por Pekín —incluido un tren de alta velocidad que conecta Vientiane con Kunming— dejaron a la economía laosiana en crisis de deuda externa, concesiones políticas y parte de su red eléctrica quedó bajo el control chino. La prosperidad prometida terminó en dependencia. En abril de 2025, un análisis de Lowy Institute señaló que la crisis de deuda de Laos los amenaza con una década de malestar económico y social.

A criterio de los expertos consultados, en el caso nicaragüense, los riesgos se concentran en posibles concesiones de control operativo a los chinos que podrían comprometer intereses nacionales a largo plazo.

«La economía nicaragüense es altamente dependiente de EE. UU., que es el principal socio económico de Nicaragua. Cualquier medida podría dejar al país en una situación financiera muy precaria. China es un gran vendedor, mientras que EE. UU. es un gran comprador en América Latina», explicó Núñez.

Lea además: Laos, el espejo de lo que Nicaragua podría convertirse con las promesas de megainversiones chinas

El analista destacó que la diferencia de Laos, Perú y Nicaragua radica en la voluntad política de las autoridades de cada país. Mientras Lima intenta ejercer control soberano sobre el megapuerto, en Managua —aseguró— el interés principal del régimen no sería estrictamente económico.

«Si China se quiere apoderar, Ortega está dispuesto a entregarle todo. Lo dice constantemente. A Ortega no le interesa la ejecución económica de esos megaproyectos, le interesa tener a China adentro para que lo protejan militar y diplomáticamente el poder de su familia. Ortega está entregando el país a los chinos, a cambio de mantener a su familia en el poder», sostuvo.

El analista y exdiputado liberal Eliseo Núñez / Foto: Donaldo Hernández

A su juicio, el riesgo en Nicaragua existe, especialmente, si la deuda pública continúa creciendo sin que el país registre un aumento sostenido de su producción. «Una deuda adicional con China colocaría al país en un equilibrio financiero muy precario», advirtió Núñez.

Por su parte, el economista y exdiputado nicaragüense, Enrique Sáenz, refirió que lo único que podría posibilitar una ampliación de las relaciones económicas sería una decisión geopolítica de China y la persistencia del régimen en asumir el riesgo de profundizar esas relaciones, pero es algo que no lo prevé.

«Resulta evidente que los cabecillas de la dictadura han optado por la prudencia para intentar capear el vendaval debajo de la mesa. Así que mientras la administración Trump represente una amenaza, difícilmente se moverán más allá de las relaciones comerciales, puras y simples, siguiendo un poco el paso de los otros países centroamericanos», concluyó.

Sáenz se refiere a las críticas directas que el Departamento de Estado hace a la dictadura de Nicaragua, luego de la captura el 3 de enero de Nicolás Maduro, aliado político de Ortega. Todo esto, mientras la dictadura de Cuba ha entrado en una grave crisis.

«Pekín actúa con cautela»

Los expertos consultados recuerdan que Pekín actúa con cautela en lo referido a Managua. «Los chinos no han avanzado en los grandes proyectos porque tienen dudas de la sostenibilidad del régimen en el largo plazo. Si estuvieran seguros de que es estable, ya estarían ejecutando más obras», explicó Núñez.

Una opinión similar tiene Sáenz al sostener que «los megaproyectos consignados en memorándums de entendimiento o declaraciones de intención tenían, a todas luces, más fantasía que realidad, como el tren que uniría Corinto con Bluefields».

El exdiputado Enrique Sáenz, dijo que para hacerle frente a Ortega era necesario fundar un nuevo partido. LA PRENSA/ARCHIVO

Sáenz insistió en que Nicaragua es el que tiene relaciones comerciales con China de menores dimensiones, al compararlas con los otros países centroamericanos.

«En todos los casos, China es el segundo socio comercial, pero los nexos comerciales de los otros países centroamericanos son de mayor magnitud. Las dimensiones económicas de Nicaragua no dan para más y su estructura productiva tampoco», precisó.

Promesas millonarias, avances limitados

En diciembre de 2025, Managua y Pekín celebraron el cuarto aniversario del restablecimiento de las relaciones diplomáticas. Aunque el discurso oficial habló de «cooperación solidaria» y «modernización acelerada», cuatro años después, los anuncios superan con creces las obras ejecutadas.

Entre los megaproyectos destacan la construcción de una red de ferrocarriles, la reconstrucción del Aeropuerto Internacional Punta Huete, conocido como Panchito, ubicado en San Francisco Libre. En enero de este año, nuevamente el régimen de Ortega volvió a desempolvar el sueño de construir un puerto de aguas profundas en el Caribe de Nicaragua.

La primera fase de la construcción del puerto de aguas profundas tiene un costo de 330 millones de dólares, pero se desconoce que empresa ejecutará el proyecto. Solamente se conoce que será uno de varios proyectos que formarán parte de las Zonas Económicas Especiales de la Franja y la Ruta (ZEE), que creó recientemente a través de ley.

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El contrato para la ampliación y mejoramiento de Punta Huete fue firmado con la Empresa estatal china CAMC Engineering. Según datos oficiales analizados por LA PRENSA, el costo del proyecto asciende a 517.60 millones de dólares, superior a los cerca de 400 millones anunciados inicialmente.

En 2024, Nicaragua desembolsó 103.52 millones de dólares el 20 por ciento de contrapartida nacional, requisito previo para iniciar las obras. No obstante, a más de un año del acto inaugural, no se observan avances significativos en el terreno, expuesta por una única imagen compartida por el embajador chino

Punta Huete
Embajada de China muestra avances de la construcción del Aeropuerto de Punta Huete. Foto tomada del sitio web de la Embajada de China en Managua

Las promesas han continuado. También se firmó un memorando con la empresa china CCECC (Corporación de Construcción de Ingeniería Civil de China) para estudiar, diseñar y construir una red de ferrocarriles en Nicaragua: Managua-Masaya-Granada y Managua-Corinto-Bluefields.

En octubre de 2023, el régimen aprobó un préstamo por 65.96 millones de euros (unos 69.52 millones de dólares), con China Communications Construction Company Limited (CCC), para una planta fotovoltaica que servirá para el funcionamiento del sistema hídrico de Enacal en San Isidro, Matagalpa, cuyos términos financieros completos no fueron divulgados.

Además firmaron el Acuerdo de Cooperación con esa misma empresa estatal para los proyectos viales «Ampliación de la carretera Guanacaste-Nandaime-Rivas y la Ampliación de la carretera Rivas-Sapoa». Pero los expertos sostienen que la decisión para que esto se materialice depende de Pekín y no del entreguismo de Ortega.

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COMENTARIOS

  1. Hace 7 meses

    Lo que están haciendo China y Rusia en las Américas y en África es una neo-colonización. Los Estados Unidos no pueden permitir que potencias extranjeras exploten el continente americano. África está endeudada con China por las siguientes cuatro generaciones.

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