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Aunque en el penúltimo tramo del año pasado el régimen de Daniel Ortega reportó un gasto histórico en el consumo diario promedio de los turistas en Nicaragua, nuevas actualizaciones sobre el saldo por ingreso global por turismo revelan que el país no está aprovechando el buen momento que está pasando el gasto de los viajeros, según cifras recogidas en la balanza de pagos divulgada por el Banco Central (BCN).
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Según el reporte de la balanza de pago, hasta septiembre los ingresos por turismo acumulaban una caída de 5.3 por ciento con respecto a igual periodo del 2024, pese a que el gasto promedio en el tercer trimestre había superado por primera vez los 50 dólares diarios.
Hasta septiembre los ingresos por turismo totalizaron 356.52 millones de dólares, es decir por debajo de los 376.41 millones de dólares en similar lapso del año anterior. Es decir la economía dejó de recibir un remanente de 18.89 millones, que si bien parece mínimo impacta en una economía que cada vez recibe menos dólares.
El ingreso por trimestre
Solo en el primer trimestre del año pasado, el sector turismo captó en ingresos 113.5 millones de dólares, cuando el gasto promedio por viajero ascendió a 36.8 dólares por persona, inferior al 24.6 por ciento respecto a igual trimestre del 2024.
En el segundo trimestre, el sector turístico recibió en ingresos 110.52 millones de dólares, pese a que el gasto promedio en ese periodo fue de 42.9 dólares per cápita, el cual fue mayor en 16.6 por ciento con relación al trimestre anterior, y menor en 12.8 por ciento respecto a igual trimestre del año anterior.
Y en el tercer trimestre, que es el último dato recién actualizado por el Banco Central, estos ingresos sumaron 132.5 millones de dólares, pese a que el gasto promedio dio un salto a 52.3 dólares, un nivel no observado en el sector, lo que indicaría que el país no está aprovechando el aumento del gasto del viajero en ese trimestre.
De esta manera, las exportaciones acumuladas de servicios registraron una disminución de 0.5 por ciento, explicado por menores ingresos bienes y servicios de gobierno (-13.1 por ciento), servicios de telecomunicaciones (-10.4 por ciento) y turismo (-5.3 por ciento), lo cual fue contrarrestado por el incremento de 36 por ciento en el valor del ingreso de otros servicios empresariales (58.2 millones de dólares), en relación con el mismo período del año anterior (42.8 millones), según detalla el BCN.
La caída en los ingresos por turismo hasta septiembre del año pasado contrasta con el aumento en el Índice Mensual de la Actividad de Restaurantes y Hoteles, que indica el BCN. El máximo emisor bancario indica que los servicios de hoteles y restaurantes crecieron 10.1, lo que ocasionó que el acumulado se situara con una expansión de 7.8 por ciento.
Hasta ahora se desconoce cómo se comportó el año pasado la llegada de turistas, en medio de una crisis de confianza en Nicaragua y alertas por parte de Estados Unidos a sus ciudadanos del riesgo de visitar el país.
A finales de septiembre del año pasado, el Departamento de Estado de Estados Unidos reiteró y actualizó su advertencia de viaje a Nicaragua, manteniendo la alerta en Nivel 3: «Reconsidere viajar». El país fue ubicado entre los ocho con indicador «D» es decir de mayor riesgo para los ciudadanos estadounidenses, debido a aplicaciones arbitrarias de las leyes, detenciones injustas por motivos políticos y la limitada disponibilidad de atención médica.
En la alerta, Estados Unidos dijo a sus ciudadanos que la dictadura de Daniel Ortega y Rosario Murillo aplica arbitrariamente las leyes y persigue a personas y organizaciones con fines políticos, entre ellas defensores de derechos humanos, periodistas, religiosos, académicos, estudiantes, empresarios y trabajadores de organizaciones no gubernamentales, incluidos ciudadanos estadounidenses.
El negocio con migrantes
Antes del 2018, los ingresos por turismo se habían convertido en un motor económico junto con las exportaciones y los ingresos por inversión extranjera. Sin embargo, después de la represión ese año, la industria del descanso y ocio ha batallado por regresar a sus tiempos dorados, algo que no ha conseguido con excepción del 2021 cuando la dictadura optó por el tráfico de migrantes para recomponer ligeramente los números del sector.
De hecho, el ingreso de divisas por turismo el 2024 sufrió una significativa contracción, al sólo ingresar 510.8 millones de dólares, menos que los 739.2 millones obtenidos en el año anterior.
En paralelo, el régimen de Ortega también reportó ese año una reducción de más de 100 mil visitantes, que en años anteriores eran migrantes que en las cifras oficiales se registraban como turistas. Al respecto, la Cuenta Satélite de Turismo, del BCN, reflejó que en el 2024 ingresaron 1.09 millones de personas al territorio nacional, 116,700 menos que en igual lapso del año anterior.
En el 2023, el ingreso adicional de 269,600 personas implicó un crecimiento de 28.9 por ciento respecto a lo reportado en el 2022, y por ende los ingresos aumentaron 24.1 por ciento.
Lejos de antes de la crisis
En el caso del turismo en valor, en el 2017, por ejemplo, los ingresos por turismo ascendieron a 841 millones de dólares, que hasta ahora había sido su nivel más alto y lo que representaba un salto cuando se observaban los registros de los últimos siete años cuando ascendió a 314 millones de dólares en el 2010.
Tras la crisis del 2018, los ingresos por este concepto llegaron a desplomarse a 198 millones de dólares en el 2020, que fue el año afectado por la pandemia y la recesión en Nicaragua, lo que refleja el golpe que ha recibido este indicador hasta perder protagonismo entre los motores económicos de la dictadura de Daniel Ortega y Rosario Murillo.