Cultivo de plátano afectado por vientos. Foto: Imagen de referencia

Cultivo de plátano afectado por vientos. Foto: Imagen de referencia

Frentes fríos y ráfagas de vientos pueden afectar cultivos y ganado en Nicaragua, advierte agrónomo

Los fuertes vientos pueden afectar cultivos como aguacate, mango, cítricos y cacao, los que sufren la caída temprana de flores y frutos

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La masa de aire polar que afecta a toda Centroamérica está generando fuertes vientos y un descenso de temperaturas que impactaría a la agricultura y la ganadería en Nicaragua, lo que podría generar daños visibles en cultivos como la caña de azúcar, hortalizas, frutales, plátanos y bananos, así como en la producción pecuaria, advirtió el ingeniero agrónomo y asesor agrícola, Guido Barquero Villalobos.

Según el especialista costarricense, quien por muchos años trabajó en Nicaragua, uno de los cultivos más vulnerables ante los vientos intensos es la caña de azúcar, particularmente en zonas donde aún no se ha alcanzado el punto óptimo de cosecha. 

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“Con el mismo peso del tejido que tiene la caña, la caña con el viento tiende a irse al suelo. Ese volteo hace que los trabajos posteriores sean mucho más difíciles”, explicó Barquero, al señalar que en Nicaragua predominan variedades de caña de porte alto, más susceptibles al volcamiento, es decir doblarse. 

El impacto, aclaró, no es igual en todas las áreas. “En las áreas donde la caña ya está cosechada no creo que sea una afectación importante, pero en las zonas donde el producto todavía no está en su punto de cosecha sí podría verse afectado, porque al doblarse se altera la fisiología de la planta y su rendimiento va a ser menor”, detalló. 

Cultivo de plátano afectado por vientos. Foto: Imagen de referencia
Cultivo de caña también podría ser afectado por vientos. Foto: Imagen de referencia

Las hortalizas también figuran entre los cultivos más golpeados por la combinación de viento, frío y sequedad del suelo. 

Barquero explicó a LA PRENSA que, aunque las temperaturas no han descendido a niveles extremos para provocar daños directos por frío, el viento acelera la deshidratación de las plantas. 

“El viento por sí solo afecta significativamente a que la planta transpire más rápido, seca más rápido el suelo y también reseca las hojas. Un cultivo como la lechuga se vería sumamente afectado porque la va a maltratar, la va a quebrar y le va a limitar la absorción de agua”, afirmó.

En el caso de los sistemas de producción en ambientes protegidos, como invernaderos y casas malla, el riesgo es aún mayor. 

“Con la presión de viento que hemos tenido es muy razonable que los plásticos se rompan, y no solamente se rompen, sino que por el efecto vela pueden destruir o dañar las estructuras”, advirtió, señalando que esta problemática ya se está registrando en Costa Rica.

Los frutales tampoco escapan a las afectaciones. Banano y plátano enfrentan un alto riesgo de volcamiento por la presión del viento, mientras que cultivos como aguacate, mango, cítricos y cacao sufren la caída de flores y frutos. 

“Cuando el viento reseca y maltrata el cultivo, este pierde tejido, reduce su eficiencia productiva en el periodo inmediato porque pierde fruta y flor, y en el periodo siguiente porque necesita un tiempo mayor de recuperación”, explicó el ingeniero, quien además es productor de aguacate.

Ingeniero agrónomo Guido Barquero. Foto: Cortesía

Estrés térmico en el ganado

El impacto se extiende a la ganadería. Barquero alertó que las bajas temperaturas generan estrés térmico en el ganado lechero. 

“Una vaca productora de leche puede perder hasta dos kilos en su rendimiento ante condiciones de muy baja temperatura. Al presentar estrés térmico, reducen de manera significativa la producción”, señaló. 

En el ganado de carne, aunque no precisó cifras, advirtió que el principal problema es la rápida pérdida de calidad del pasto por desecamiento, lo que obliga a recurrir a suplementos alimenticios, no siempre previsto por los productores.

Las aves silvestres y de granja también resultan afectadas por el frío y los vientos intensos. 

“Se reportan aves muertas que llegan a refugiarse entre los árboles y no soportan los movimientos tan fríos del viento y la temperatura. En Costa Rica no es la excepción, y si no se mueren, por lo menos la pasan muy mal”, relató.

Ante este escenario, el especialista subrayó la necesidad de fortalecer las medidas preventivas. 

“Entre el 15 de diciembre y el 15 de marzo no tenemos garantías de que no vayamos a tener vientos fuertes asociados a frentes fríos. Lo adecuado es prepararse con pantallas rompeviento, artificiales o naturales, que reduzcan la presión del viento entre un 50 y un 60 %”, recomendó.

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Barquero sospecha que estos eventos podrían repetirse en los próximos años, por lo que vale la pena informarse y prepararse. 

“Yo sí creo en la teoría de que hay periodos más fríos cíclicamente hablando. Puede ser que tengamos esto repetidamente por dos o tres años”, afirmó, al tiempo que instó a las instituciones agrícolas y ganaderas a acompañar de manera más activa a los productores frente a un escenario climático cada vez más extremo.

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