La nueva unidad policial de la dictadura Ortega Murillo en la comunidad mayangna Musawas, la cual fue ubicada donde antes estaba el instituto de secundaria Hans Sebastián Mclean. LA PRENSA/ TOMADA DE REDES SOCIALES

La nueva unidad policial de la dictadura Ortega Murillo en la comunidad mayangna Musawas, la cual fue ubicada donde antes estaba el instituto de secundaria Hans Sebastián Mclean. Foto: Redes sociales

Dictadura Ortega Murillo inaugura delegación policial en comunidad mayangna Musawas y atemoriza a los indígenas

El edificio antes era una escuela de secundaria y le servía de refugio a los mayangnas cuando atacaban los colonos

La dictadura de Daniel Ortega y Rosario Murillo inauguró el pasado viernes 30 de enero una delegación policial en la comunidad indígena Musawas, capital del Territorio Mayangna Sauni As, en Bonanza, Triángulo Minero. La nueva unidad policial está en el antiguo edificio del instituto de secundaria Hans Sebastián Mclean.

Fuentes indígenas, bajo anonimato para evitar represalias de los Ortega Murillo, explican que el instituto de secundaria dejó de funcionar hace aproximadamente un año, cuando la Policía del régimen se tomó el local para evitar que los indígenas se refugiaran en ese centro educativo cada vez que eran atacados por los colonos que actúan con armas de guerra y con la complicidad de la Policía y el Ejército, para invadir las tierras indígenas.

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Los alumnos del instituto de secundaria ahora están alojados en la Escuela de primaria Faustino Frithz Charly, inaugurada por la dictadura Ortega Murillo con «bombos y platillos» en julio de 2021.

Vista panorámica de la comunidad indígena Musawas, la más importante de la Nación Mayangna. LA PRENSA/ TOMADA DE REDES SOCIALES DE LA ALCALDÍA DE BONANZA
Vista panorámica de la comunidad indígena Musawas, la más importante de la nación Mayangna. Foto: Alcaldía de Bonanza

La nueva delegación policial, ubicada en el centro de la comunidad más importante de los mayangnas en el Caribe, en la reserva de Bosawas, es motivo de gran preocupación para los indígenas, tanto por hechos con fundamento como por rumores que los tienen aterrorizados, como la información que circula en la comunidad de que los Ortega Murillo van a construir una cárcel subterránea en esa unidad policial nueva para encarcelar a quienes se opongan a las tomas de tierras por parte de los colonos o a las concesiones mineras que el régimen está entregando a empresas chinas.

La dictadura utilizó 14.1 millones de córdobas para convertir el edificio con fines educativos en una delegación policial. La inauguración contó con la presencia de autoridades indígenas que son afines a la dictadura, como el gobernador regional Carlos Alemán y el alcalde de Bonanza, Gregorio Downs Rocha, así como el comisionado general Aldo Sáenz.

A los indígenas mayangnas no solo les indigna saber que la unidad policial no es para cuidarlos a ellos, pues la Policía y el Ejército de la dictadura protegen más bien a los colonos invasores, sino que también les hace ruido que la unidad policial nueva lleva el nombre de un mestizo, en este caso, del suboficial Vidal Vega Carrasco, ascendido póstumamente a inspector, y quien fue asesinado en el 2002 por delincuentes que atacaron a tiros una patrulla policial, a un kilómetro y medio de Siuna, también en el Triángulo Minero.

«Le pusieron el nombre de alguien que ni siquiera sabemos quién es», dijo una de las fuentes indígenas. «La nombraron (a la nueva unidad policial) con el nombre de un ciudadano mestizo y no con el de un nombre histórico de los hermanos mayangnas que han caído en la guerra para liberar nuestra tierra», dice otro líder indígena.

Era un lugar de refugio

En agosto de 2021, colonos atacaron con fusiles de guerra, pistolas y machetes a indígenas mayangnas que trabajaban en minería artesanal en el cerro Kiwakumbaih, matando a 13 mayangnas, entre los cuales estaban dos mujeres, a quienes abusaron sexualmente y a una de ellas la desmembraron.

Sin embargo, la Policía del régimen, en ese mismo año 2021 encarceló a indígenas mayangnas que no tenían nada que ver con los crímenes, entre ellos los hermanos Ingnacio y Argüello Celso Lino, así como Donald Andrés Bruno Arcángel y Dionisio Robins Zacarías, todos ellos ahora son parte de los 17 mayangnas que están considerados como prisioneros políticos de los Ortega Murillo por ser defensores de las tierras indígenas.

Varios de ellos tienen medidas cautelares de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH).

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Después que ocurrió esa masacre, y al ver que la Policía encarceló a los mismos indígenas y no a los colonos que cometieron los crímenes, los mayangnas del territorio Sauni As quedaron muy atemorizados y empezaron a usar el Instituto Hans Sebastián Mclean como refugio, cada vez que atacaban los colonos.

Antigua escuela de la comunidad mayangna Musawas, la cual servía de refugio a los indígenas cuando atacaban los colonos, pero hoy la dictadura la tiene convertida en delegación policial. LA PRENSA/ TOMADA DE REDES SOCIALES
Antigua escuela de la comunidad mayangna Musawas, la cual servía de refugio a los indígenas cuando atacaban los colonos, pero hoy la dictadura la tiene convertida en delegación policial. Foto: Tomada de redes sociales

El temor creció en marzo de 2023, cuando los colonos cometieron otra masacre, sesenta de ellos atacaron la comunidad mayangna Wilú, ubicada en el núcleo de la reserva Bosawas, y mataron a cinco indígenas mayangnas de entre 20 y 45 años de edad, así como también incendiaron todas las casas de la comunidad.

Luego de esas masacres, la Policía de la dictadura Ortega Murillo militarizó la zona y creó una unidad policial en la antigua delegación policial, pero después se tomaron la Escuela Hans Sebastián Mclean cuando vieron que era un lugar de refugio para los mayangnas. A los alumnos los reubicaron en la escuela de primaria.

Ahora, un año después, la escuela está convertida en unidad policial de la dictadura.

El terror de los mayangnas

Aunque el discurso de la dictadura Ortega Murillo dice que la nueva unidad policial traerá seguridad a los mayangnas de Musawas y los alrededores, los indígenas mayangnas no creen ese argumento porque han visto que los policías de la dictadura no salen de Musawas a vigilar la zona donde actúan los colonos, sino que se mantienen dentro de la comunidad para espiar y vigilar a los indígenas.

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«Es triste. Ahí era un instituto de secundaria y ahora es casa policial. Está en medio de la comunidad y ahora dicen que harán una cárcel subterránea y ya tienen amenazada a la población con que los van a meter en esa cárcel», indica un líder indígena.

La comunidad mayangna Wilú, incendiada y destruida por los colonos en marzo de 2023, donde también mataron a cinco personas. LA PRENSA/ TOMADA DE REDES SOCIALES
La comunidad mayangna Wilú, incendiada y destruida por los colonos en marzo de 2023, donde también mataron a cinco personas. LA PRENSA/ TOMADA DE REDES SOCIALES

“El régimen Ortega Murillo inauguró hoy la subestación de Policía en Musawas, capital de los Mayangnas, dentro del Territorio Mayangna Sauni As. Me pregunto: ¿es para cuidar a los colonos y perseguir a los indígenas, o para cuidar los intereses mineros de los chinos?», posteó en su cuenta de X el ambientalista Amaru Ruiz el propio viernes.

Por otra parte, el temor de los indígenas mayangnas se basa también sobre el hecho de que desde ocurrieron las masacres de Kiwakumbaih y Wilú, la Policía de los Ortega Murillo solo ha encarcelado a indígenas y a ningún colono, quienes cuando son capturados son liberados uno o pocos días después.

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