La candidata presidencial de Costa Rica por el Partido Pueblo Soberano, Laura Fernández, reacciona durante su discurso de victoria tras los resultados de las elecciones presidenciales en el Hotel Aurola, en San José, el 1 de febrero de 2026. MARVIN RECINOS / AFP

Laura Fernández, la «heredera» de Chaves y figura de la continuidad, quiere aplicar mano dura en Costa Rica

La autodenominada "candidata de la continuidad" promete concluir una cárcel inspirada en la megaprisión de Bukele, aumentar las penas e imponer estados de excepción en zonas conflictivas, como el que rige en todo El Salvador

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Como si Nayib Bukele fuera su mentor, la politóloga derechista Laura Fernández, que este domingo ganó las elecciones presidenciales de Costa Rica, hizo una promesa al presidente salvadoreño: la política de seguridad de «mano dura» será la prioridad de su gobierno.

De 39 años, Fernández, quien obtuvo un 49 por ciento de los votos, casi diez puntos arriba de lo que necesitaba para no ir a segunda ronda, es la heredera política del presidente Rodrigo Chaves (también admirador de Bukele) y en cuyo gobierno dirigió dos ministerios.

La autodenominada «candidata de la continuidad» promete concluir una cárcel inspirada en la megaprisión de Bukele para pandilleros, aumentar las penas e imponer estados de excepción en zonas conflictivas, como el que rige en todo El Salvador.

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Bukele fue el primero en felicitarla

Bukele fue el primer mandatario en felicitar, vía telefónica, a la «presidenta electa». «Le deseo el mayor de los éxitos», escribió en X.

«Puede estar seguro de que (…) la seguridad seguirá siendo una de las más altas prioridades», dijo Fernández a Bukele en un video de propaganda electoral cuando este abogó por la continuidad de los proyectos de Chaves.

Sus opositores la tachan de «oportunista» por adoptar el modelo de Bukele, muy popular porque acabó con la violencia en su país, pero señalado por grupos humanitarios de abusos, detenciones arbitrarias y hasta torturas bajo el régimen de excepción.

Su rival más cercano fue el economista socialdemócrata Álvaro Ramos (33 %). Fernández será la segunda mujer que gobierne Costa Rica, uno de los países más estables de la región, tras el mandato de Laura Chinchilla, quien también ganó en primera ronda en 2010.

Yamileth Fernández vende periódicos con portada de la presidenta electa de Costa Rica, Laura Fernández, del Partido Pueblo Soberano, en San José, el 2 de febrero de 2026.
EZEQUIEL BECERRA / AFP

Críticos: «Populista», «una mala copia» de Chaves

Fernández, quien dice relajarse cocinando, siempre lideró las encuestas bajo el paraguas de Chaves, a quien sus rivales califican de «populista» y cuyo discurso confrontativo y sarcástico goza de aprobación.

Nacida en Puntarenas, puerto del Pacífico golpeado por el narcotráfico, Fernández es tan incondicional a Chaves que sus rivales afirman que él será el poder detrás del trono. Ella no descarta incorporarlo en su gobierno.

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Según las proyecciones del Congreso, la oficialista lograría una treintena de 57 escaños, una mayoría que no le alcanza en principio para hacer cambios en el poder judicial, al que el Gobierno culpa del aumento de la violencia criminal en el que ha sido considerado por décadas uno de los países más seguros del continente.

Tampoco para reformar la norma constitucional que obliga a Chaves a esperar dos periodos de cuatro años para volver a postularse. Sin embargo, no se descartan alianzas en el Congreso que lo permitan. 

Chaves es sarcástico y su discípula adoptó el estilo. «Su tono es grosero y populista, una mala copia del presidente», la describió la exmandataria Chinchilla.

En su discurso de victoria el domingo por la noche, Laura Fernández dijo que su gobierno iba a inaugurar una «Tercera República» y que cambiaría las reglas del juego político. «El mandato que me da el pueblo soberano es claro, el cambio será profundo e irreversible», expresó la segunda mujer costarricense en alcanzar la Presidencia. Obtuvo el 49 % de los votos, suficiente para ganar en primera vuelta. MARVIN RECINOS / AFP

Una breve semblanza personal

Especialista en políticas públicas, en campaña incendió a sus adversarios cuando manifestó que no quería «pelear con cerdos para no terminar embarraliada (llena de barro)».

Hija de un agricultor y una profesora, cuenta que fue criada entre vacas y gansos, y que en sus vacaciones escolares ayudaba en una ferretería familiar de San José empacando clavos.

Le gusta la pesca, correr, y es amante de los postres. «Soy muy golosa», dice. Tenía 19 años cuando consiguió su primer trabajo en un proyecto de la cooperación alemana.

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Valores conservadores

Fernández se considera «liberal en lo económico y conservadora en lo social», aunque cuenta que siendo menor de edad logró entrar a bares y discotecas con cédula falsa.

Estudió en un colegio de monjas, es católica, está casada en segundas nupcias y tiene una niña de 3 años, nacida tras un embarazo de alto riesgo.

«Si usted está a favor del aborto, la eutanasia y cree que la familia no es importante, aquí no es», afirma.

En vísperas de los comicios, la prensa denunció que hizo un supuesto pacto con el sector ultraconservador evangélico para lograr apoyo a cambio de puestos en su eventual gobierno.

Internacionales Costa Rica elecciones en Costa Rica archivo

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