CONTENIDO EXCLUSIVO.
Lista de reproducción
- No hay más artículos para escuchar
Joel Antonio Aguilar Quijano, un hombre “alegre”, “amable” y “jovial”, era un adolescente de colegio cuando conoció a Martha Lorena Cerna Vargas, también una adolescente en ese momento, pero después convertida en una mujer “humilde” y “altamente íntegra”.
Se conocieron en una escuela de El Rama, en el Caribe Sur del país, y se hicieron novios.
A pesar de que se amaban mucho, según contaban después a sus familiares y amistades, la vida los llevó por caminos diferentes y primero se casó Aguilar Quijano y después Cerna Vargas.
Lea también: Artoris Matamoros, orgulloso bachiller a los 66 años
Él tuvo un hijo de un primer matrimonio y tres hijas en una segunda unión. Ella, solo una hija de su primer matrimonio.
Años después, se reencontraron. Fue en la Alcaldía de El Rama, donde Aguilar Quijano entró a trabajar “en los tiempos de Arnoldo Alemán”, como técnico de catastro, indica un familiar. Y posteriormente Cerna Vargas también entró a laborar en esa comuna.
Se juntaron, se casaron y desde entonces estuvieron juntos. Procrearon dos hijos.

Juntos se fueron a España “buscando nuevos horizontes”, el 23 de diciembre de 2021. Y juntos, en la misma habitación, murieron los dos, él a la edad de 43 años y ella de 42. La muerte les llegó justo cuando cumplieron cuatro años exactos de haber llegado a España y dos días antes del cumpleaños del menor de sus hijos, que no lo pudo celebrar el pasado 26 de diciembre debido al fallecimiento de sus padres.
Los cuerpos no han llegado a Nicaragua. Se espera que arriben dentro de unos ocho días como máximo. Pero, sus familiares ya decidieron que serán velados juntos, en la casa de la mamá de Cerna Vargas. Y también están preparando una bóveda para que alcancen los dos ataúdes de ellos y permanezcan juntos aun después de muertos.
Un gas “fino”
La información oficial sobre la causa de ambas muertes es, según la Policía municipal de la ciudad española de Cáceres, que el matrimonio murió asfixiado a causa de la inhalación de monóxido de carbono de un aparato que funcionaba como calefacción.
Lea también: “Sharabababá”, el esteliano que quiso poner un night club y terminó cantando música cristiana
Ese gas, altamente tóxico, al entrar en contacto con el cuerpo humano provoca síntomas que pueden comenzar con dolor de cabeza, mareos y náuseas, y derivar en pérdida de conciencia y muerte en un corto espacio de tiempo.

Ese día, según la información que brindaron los hijos del matrimonio, estaba haciendo mucho frío y la calefacción se dañó en la habitación de Aguilar Quijano y Cerna Vargas.
Encendieron otro aparato para que les diera calor, pero resultó fatal.
La familia se preguntaba: ¿Por qué Joel no reaccionó? Sin embargo, desde España les han explicado que ese es un gas “fino”, que desmaya a las personas poco a poco, sin que las víctimas se percaten.
Afortunadamente, el gas no llegó hasta la habitación de los dos hijos menores del matrimonio, ni de la hija de 21 años, quienes se salvaron de la asfixia.
No pudieron terminar su casa
Los planes de Aguilar Quijano y Cerna Vargas, cuando se fueron a España, eran estabilizarse allá y terminar de construir la casa de ellos en El Rama, en una propiedad que Cerna Vargas heredó de su madre.
La idea era mejorar el inmueble, porque ya había una edificación en el terreno. Pero ya no lo lograron.
Hace un año, se llevaron a sus tres hijos con ellos, y hace tres meses el matrimonio había recibido la documentación de la residencia española. Ya estaban totalmente legales allá.
Lea también: La batalla de una familia nicaragüense por justicia en España
Los dos eran muy trabajadores. Él trabajaba como topógrafo, una profesión que estudió en Managua. Viajaba todos los fines de semana desde El Rama hasta la capital para estudiar en una universidad.

Cerna Vargas, además de trabajar, le gustaba emprender. En Nicaragua ayudaba a su madre en una panadería y, en España, tenía trabajos eventuales, pero también estaba buscando cómo emprender.
Los dos eran muy queridos en El Rama, porque Aguilar Quijano hacía reír a todo mundo, “no había momento triste con él”, mientras que Cerna Vargas era muy sincera, trabajadora, “muy linda”.
El cariño de los pobladores de El Rama y de zonas aledañas se sintió en una recolecta que realizaron para obtener dinero para la repatriación de los cuerpos. Se necesitaban recoger 45 mil dólares y acabaron recogiendo 43,616 dólares. La población se volcó a ayudar aunque fuera con 10 córdobas.
Los dos hijos menores del matrimonio están en España con su hermana mayor, pero se espera que lleguen a Nicaragua el 6 o 7 de este mes.
Una hermana de Cerna Vargas, Claudia Vargas, ya habló con la madre de Aguilar Quijano, Auxiliadora Quijano, para que sea ella quien termine de criar a sus sobrinos.
CONTENIDO EXCLUSIVO.