Joel Aguilar y Martha Cerna serán sepultados juntos en El Rama, de donde eran originarios. LA PRENSA/ CORTESÍA

Joel Aguilar y Martha Cerna serán sepultados juntos en El Rama, de donde eran originarios. LA PRENSA/ CORTESÍA

Historia del matrimonio nicaragüense que falleció por asfixia en España

Joel Aguilar y Martha Cerna fueron novios en la escuela y años después se reencontraron en la Alcaldía de El Rama. Tuvieron dos hijos y este diciembre murieron asfixiados, juntos, en Cáceres, España.

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Joel Antonio Aguilar Quijano, un hombre “alegre”, “amable” y “jovial”, era un adolescente de colegio cuando conoció a Martha Lorena Cerna Vargas, también una adolescente en ese momento, pero después convertida en una mujer “humilde” y “altamente íntegra”.

Se conocieron en una escuela de El Rama, en el Caribe Sur del país, y se hicieron novios.

A pesar de que se amaban mucho, según contaban después a sus familiares y amistades, la vida los llevó por caminos diferentes y primero se casó Aguilar Quijano y después Cerna Vargas.

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Él tuvo un hijo de un primer matrimonio y tres hijas en una segunda unión. Ella, solo una hija de su primer matrimonio.

Años después, se reencontraron. Fue en la Alcaldía de El Rama, donde Aguilar Quijano entró a trabajar “en los tiempos de Arnoldo Alemán”, como técnico de catastro, indica un familiar. Y posteriormente Cerna Vargas también entró a laborar en esa comuna.

Se juntaron, se casaron y desde entonces estuvieron juntos. Procrearon dos hijos.

Martha Cerna y Joel Aguilar Quijano. LA PRENSA/ TOMADA DE REDES SOCIALES
Martha Cerna y Joel Aguilar Quijano. LA PRENSA/ TOMADA DE REDES SOCIALES

Juntos se fueron a España “buscando nuevos horizontes”, el 23 de diciembre de 2021. Y juntos, en la misma habitación, murieron los dos, él a la edad de 43 años y ella de 42. La muerte les llegó justo cuando cumplieron cuatro años exactos de haber llegado a España y dos días antes del cumpleaños del menor de sus hijos, que no lo pudo celebrar el pasado 26 de diciembre debido al fallecimiento de sus padres.

Los cuerpos no han llegado a Nicaragua. Se espera que arriben dentro de unos ocho días como máximo. Pero, sus familiares ya decidieron que serán velados juntos, en la casa de la mamá de Cerna Vargas. Y también están preparando una bóveda para que alcancen los dos ataúdes de ellos y permanezcan juntos aun después de muertos.

Un gas “fino”

La información oficial sobre la causa de ambas muertes es, según la Policía municipal de la ciudad española de Cáceres, que el matrimonio murió asfixiado a causa de la inhalación de monóxido de carbono de un aparato que funcionaba como calefacción.

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Ese gas, altamente tóxico, al entrar en contacto con el cuerpo humano provoca síntomas que pueden comenzar con dolor de cabeza, mareos y náuseas, y derivar en pérdida de conciencia y muerte en un corto espacio de tiempo.

El edificio donde vivían Aguilar Quijano y Cerna con sus hijos, en Cáceres, España. LA PRENSA/ TOMADA DE REDES SOCIALES
El edificio donde vivían Aguilar Quijano y Cerna con sus hijos, en Cáceres, España. LA PRENSA/ TOMADA DE REDES SOCIALES

Ese día, según la información que brindaron los hijos del matrimonio, estaba haciendo mucho frío y la calefacción se dañó en la habitación de Aguilar Quijano y Cerna Vargas.

Encendieron otro aparato para que les diera calor, pero resultó fatal.

La familia se preguntaba: ¿Por qué Joel no reaccionó? Sin embargo, desde España les han explicado que ese es un gas “fino”, que desmaya a las personas poco a poco, sin que las víctimas se percaten.

Afortunadamente, el gas no llegó hasta la habitación de los dos hijos menores del matrimonio, ni de la hija de 21 años, quienes se salvaron de la asfixia.

No pudieron terminar su casa

Los planes de Aguilar Quijano y Cerna Vargas, cuando se fueron a España, eran estabilizarse allá y terminar de construir la casa de ellos en El Rama, en una propiedad que Cerna Vargas heredó de su madre.

La idea era mejorar el inmueble, porque ya había una edificación en el terreno. Pero ya no lo lograron.

Hace un año, se llevaron a sus tres hijos con ellos, y hace tres meses el matrimonio había recibido la documentación de la residencia española. Ya estaban totalmente legales allá.

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Los dos eran muy trabajadores. Él trabajaba como topógrafo, una profesión que estudió en Managua. Viajaba todos los fines de semana desde El Rama hasta la capital para estudiar en una universidad.

Familiares de Aguilar Quijano y Cerna, agradeciendo el apoyo de la población. Al frente, de izquierda a derecha: Claudia Cerna (hermana de Cerna), Auxiliadora Quijano (madre de Aguilar Quijano y Pedro Vargas (tío de Cerna). Atrás: a la derecha: Sherling Iveth Castillo Cerna (prima de Cerna); de lentes: Damaris Quijano (tía de Aguilar Quijano). LA PRENSA/ REPRODUCCIÓN DE VÍDEO
Familiares de Aguilar Quijano y Cerna, agradeciendo el apoyo de la población. Al frente, de izquierda a derecha: Claudia Cerna (hermana de Cerna), Auxiliadora Quijano (madre de Aguilar Quijano) y Pedro Vargas (tío de Cerna). Atrás: a la derecha: Sherling Iveth Castillo Cerna (prima de Cerna); de lentes: Damaris Quijano (tía de Aguilar Quijano). LA PRENSA/ REPRODUCCIÓN DE VÍDEO

Cerna Vargas, además de trabajar, le gustaba emprender. En Nicaragua ayudaba a su madre en una panadería y, en España, tenía trabajos eventuales, pero también estaba buscando cómo emprender.
Los dos eran muy queridos en El Rama, porque Aguilar Quijano hacía reír a todo mundo, “no había momento triste con él”, mientras que Cerna Vargas era muy sincera, trabajadora, “muy linda”.

El cariño de los pobladores de El Rama y de zonas aledañas se sintió en una recolecta que realizaron para obtener dinero para la repatriación de los cuerpos. Se necesitaban recoger 45 mil dólares y acabaron recogiendo 43,616 dólares. La población se volcó a ayudar aunque fuera con 10 córdobas.

Los dos hijos menores del matrimonio están en España con su hermana mayor, pero se espera que lleguen a Nicaragua el 6 o 7 de este mes.

Una hermana de Cerna Vargas, Claudia Vargas, ya habló con la madre de Aguilar Quijano, Auxiliadora Quijano, para que sea ella quien termine de criar a sus sobrinos.

La Prensa Domingo España nicaragüenses archivo

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